
Cómo citar este artículo:
Murciano-Hueso, A., Torrijos-Fincias, P.
& Martín-García, A.V. (2026). Percepción tecnológica y experiencias
emocionales de los adultos mayores en el uso de recursos digitales
[Technological Perception and Emotional Experiences of Older Adults in the Use
of Digital Resources]. Pixel-Bit, Revista
de Medios y Educación, 75, Art.
10. https://doi.org/10.12795/pixelbit.116899
RESUMEN
Este trabajo se enmarca en
el interés educativo por favorecer competencias digitales en adultos mayores,
para que puedan beneficiarse de las oportunidades que brindan los recursos
tecnológicos. Ello supone conocer las creencias y comportamientos de uso de la
tecnología digital e identificar aquellos elementos que facilitan o dificultan
su aceptación y adopción. Para ello, se realizó un diseño cualitativo mediante
el desarrollo de 51 entrevistas semiestructuradas con personas mayores de 60
años en torno a tres dimensiones que permiten conocer el perfil digital, la
emocionalidad hacia el uso de la tecnología y la valoración crítica hacia la
misma. Los resultados del análisis de los testimonios recogidos evidencian que
los riesgos autopercibidos y las emociones que identifican los participantes
con respecto a su uso son aspectos que influyen en los procesos de aceptación
tecnológica. Entre los primeros destacan principalmente la percepción de
inadecuación de los diseños de los dispositivos tecnológicos y la ausencia de
formación en competencias digitales. Cuando aprovechan las oportunidades que
ofrecen determinados dispositivos o aplicaciones, las emociones más
experimentas son el miedo, la frustración y la ansiedad, así como el orgullo o
disfrute. Estos hallazgos sugieren que la aceptación tecnológica en la adultez
mayor no puede comprenderse plenamente sin considerar las dimensiones
emocionales y experienciales que median su relación con los entornos digitales.
En consecuencia, los resultados subrayan la necesidad de promover diseños
tecnológicos inclusivos con la edad y programas sostenidos de alfabetización
digital que reduzcan las barreras emocionales y favorezcan un uso más seguro,
confiado y significativo de la tecnología.
ABSTRACT
This study is framed within the
educational interest in strengthening digital competencies among older adults
so they can benefit from the opportunities offered by technological resources.
This requires understanding their beliefs and patterns of use regarding digital
technology, as well as identifying the factors that facilitate or hinder its
acceptance and adoption. To this end, a qualitative design was implemented
through 51 semi-structured interviews with adults over the age of 60, exploring
three dimensions related to their digital profile, emotional experiences when
using technology, and critical assessment of it. The analysis of participants’
accounts reveals that self-perceived risks and the emotions associated with
technology use play a significant role in technological acceptance processes.
Among perceived risks, participants most frequently highlighted the inadequacy
of technological device design and the lack of training in digital skills.
Regarding emotions, fear, frustration, and anxiety—as well as pride and
enjoyment when they are able to take advantage of the opportunities offered by
certain devices or applications—were the most commonly experienced. These
findings suggest that technological acceptance among older adults cannot be
fully understood without considering the emotional and experiential dimensions
that shape their engagement with digital environments. Consequently, the
results highlight the need for age-inclusive design and sustained digital
literacy initiatives that reduce emotional barriers and promote more confident
and meaningful use of technology.
PALABRAS CLAVES· KEYWORDS
Tecnología; adultos mayores;
percepción; aceptación tecnología; emociones
Technology; older adults; perception;
technology utilization; emotion
1. Introducción
Pese a la relevancia del campo de estudio,
aún a día de hoy, el número de investigaciones focalizado en adultos mayores es
escaso en comparación con la de otros grupos de edad. No obstante, desde la
literatura especializada queda manifiesta la necesidad de profundizar en el
estudio de dichos factores, existiendo un consenso por parte de los
investigadores en la utilidad del uso de Modelos de Adopción Tecnológica (TAM)
para el análisis de la aceptación tecnológica también de los adultos mayores
(Murciano-Hueso et al., 2022a). Atendiendo a los resultados de los distintos
modelos de aceptación tecnológica ampliados a este grupo (Ahmad et al., 2020;
Guner & Acarturk, 2020; Heerink et al., 2020; Van Biljon & Renaud,
2018), se identifican una serie de elementos que van más allá de la facilidad y
la utilidad con la que perciben las tecnologías. Estos estudios prestan
especial atención a características individuales tales como la edad de los
usuarios, las condiciones específicas relacionadas con la salud o la propia experiencia
con la tecnología digital (Murciano-Hueso et al., 2022c; Martín-García et al.,
2022). De esta manera, las aportaciones reflejan que la adopción tecnológica en
la vejez es un fenómeno multidimensional, en el que factores personales,
contextuales y experienciales interactúan de manera compleja. Es decir, no
basta con que la tecnología sea percibida como útil o fácil de utilizar; las
actitudes, valores y expectativas influyen de forma decisiva en la disposición
final a aceptarla. Según estos resultados se evidencia que cuando los mayores
desconfían del uso de las tecnologías digitales, se centran en cuestiones que
van más allá de la propia interacción y uso, haciendo hincapié en
preocupaciones de carácter más amplio relacionadas con los valores. La
concepción de las tecnologías digitales y la emocionalidad presente en su uso,
se establecen así como punto determinante para comprender su proceso de
adopción y su relación con estas. La emocionalidad no puede desligarse del
pensamiento y de la conducta, de tal modo que los sentimientos y distintos
estados de ánimo, así como los pensamientos influyen, en gran medida, en la
toma de decisiones, la consecución de determinadas metas o en los diferentes
procesos de adaptación al entorno (Márquez-González, 2008). Esto implica la
necesidad de profundizar en el papel que las emociones tienen en los juicios y
atribuciones hacia las tecnologías digitales, así como en los procesos de toma
de decisiones que contribuyen a que una persona decida o no utilizar y aceptar
una tecnología digital, especialmente en el caso este grupo de edad (Coudin
& Lima, 2011; Demiray & Bluck, 2014; Lang & Carstensen, 2002).
Estas evidencias apuntan, por tanto, a que la adopción tecnológica en los
mayores no puede explicarse sólo desde variables técnicas o instrumentales. La
experiencia emocional, las creencias sobre el envejecimiento, la percepción del
futuro y el valor que otorgan a la autonomía y la seguridad se convierten en
elementos centrales que condicionan su relación con la tecnología.
En este sentido, las investigaciones
indican que los adultos mayores suelen tener una concepción limitada del
futuro, lo que los lleva a centrarse en las emociones y a orientarse hacia
objetivos o metas que promuevan y se acerquen al bienestar emocional (Carstensen
et al., 2021). La emocionalidad se convierte en elemento clave para la adopción
de cualquier tipo de objetivo o meta, incrementando su importancia en la vejez
(Murciano-Hueso et al., 2024). Además, pese a la controversia existente en
torno a que en la vejez disminuye la habilidad para integrar cognición y
emoción, estudios actuales (Carstensen, 2021; Jain & Labouvie-Vief, 2010;
Márquez-González et al., 2008) ofrecen evidencias que dejan claro que a medida
que se avanza en edad puede incluso mejorar la eficacia del funcionamiento
emocional. Dicho de otra forma, durante el envejecimiento, las personas se
vuelven emocionalmente más competentes, lo que favorece el uso de estrategias
de regulación más eficaces de cara a lograr una mejor adaptación a los cambios
o acontecimientos vitales. Esto permite entender por qué las reacciones
emocionales frente a la tecnología, ya sean de temor, frustración o
satisfacción, resultan tan decisivas en este grupo de edad. No son sólo
respuestas situadas, sino expresiones de una trayectoria vital y de una forma
particular de posicionarse ante los retos y posibilidades del presente.
En este contexto, el propósito de la
investigación reside en estudiar y categorizar el "senior
tecnológico" para comprender en profundidad sus hábitos de uso,
motivaciones y barreras para la adopción tecnológica, así como el análisis de
la percepción y representación de la tecnología con especial énfasis en sus
emociones, creencias y actitudes críticas.
2.
Diseño y Método
El objetivo del presente trabajo reside en
profundizar en el valor de la emocionalidad en los procesos de adopción
tecnológica. Así, en la busqueda por determinar el perfilsenior tecnológico, se
discute y reflexiona sobre cuáles son las emociones más presentes en el
comportamiento, uso y relación con la tecnología digital. Para ello, se
plantean las siguientes preguntas de investigación que dan lugar los objetivos
específicos del estudio:
P.I.1 ¿Cómo es el perfil digital de los
adultos mayores de 60 años de Castilla y León?
·
O.E.1
Conocer y comprender el perfil digital de los adultos mayores de 60 años de
Castilla y León, incluyendo qué utilizan y los motivos que les llevan a
hacerlo, así como los motivos por los que no los utilizan,
P.I.2 ¿Cómo perciben y son representadas
las tecnologías digitales en la mente de los adultos mayores de 60 años de
Castilla y León atendiendo especialmente a sus emociones y su percepción
crítica?
·
O.E.2
Analizar la percepción y representación mental de las tecnologías digitales en
los adultos mayores de 60 años de Castilla y León, profundizando especialmente
en las creencias y la percepción crítica sobre las tecnologías digitales, así
como en las emociones y sentimientos en su uso, y sus actitudes hacia el uso de
las tecnologías digitales.
Para el desarrollo del estudio se adopta un diseño cualitativo
encuadrado dentro de un estudio de investigación de naturaleza participativa.
De esta forma, se siguió un diseño exploratorio, descriptivo y contextual,
mediante el uso de entrevistas semiestructuradas.
El desarrollo de esta investigación,
temporalmente comprendida entre junio de 2021 y noviembre de 2021, comprendió 3
fases: 1) Fase de planificación y primer contacto: Conllevó la elaboración del
guion de la entrevista donde se recogen
cuestiones relacionadas con la percepción y usos de los dispositivos
tecnológicos. 2) Fase de encuentro: se llevaron a cabo 51 entrevistas
semiestructuradas individuales con una duración promedio de 30 minutos. Todos
los encuentros se realizaron presenciales y se grabaron en formato de audio
para facilitar su posterior transcripción y análisis. El proceso de recogida de
datos se ajustó a criterios éticos mediados por el consentimiento al inicio de
la entrevista, en la que aceptaban su participación voluntaria. 3) Fase de análisis
del contenido del discurso. En la que se estableció un sistema de categorias de
carácter inductivo. Dicho proceso de extracción de categorías es consensuado
por tres miembros del Grupo de Investigación (GIPEP) especialistas en
investigación cualitativa, pedagogía social y gerontecnología digital, y
abalado en la literatura especializada, favoreciendo la validez y calidad de
los resultados (Denzin & Lincoln, 2011).
2.1. Participantes
El acceso y selección de la muestra
participante siguió un muestreo no probabilístico de tipo intencional y por
conveniencia, aprovechando las redes de contacto del Grupo de Investigación
Procesos, Espacios y Prácticas Educativas (GIPEP). Se priorizó la inclusión de
personas con diversidad en edad y nivel educativo ycon el fin de obtener una
variabilidad discursiva suficiente. El tamaño final de la muestra (n=51)
responde a dos criterios: a) Accesibilidad y viabilidad, propia de los estudios
cualitativos basados en contextos reales y redes de contacto institucionales; y
b) Saturación teórica, durante el proceso de análisis se observó que, a partir
de aproximadamente la entrevista número 40, la incorporación de nuevos
participantes no producía categorías emergentes ni información sustantivamente
novedosa. Las once entrevistas adicionales realizaron un cierre por
confirmación de saturación, siguiendo la lógica de Strauss y Corbin (1998). De
este modo, el número de 51 entrevistas permitió asegurar profundidad discursiva,
variabilidad y saturación conceptual
La muestra participante quedo conformada
por un total de 51 personas de España con edades comprendidas entre 60 y los 91
años (Md= 75,3; SD= 9,19). De acuerdo al perfil de los participantes (Tabla 1)
se observa que, en su mayoria son mujeres (67%), mayores de 80 años (39.2%),
con estudios primarios (49%) y con poco o bastante nivel de experiencia previa
con la tecnología digital (35.3% y 41.2% respectivamente). Aunque no representa
estadísticamente a la población, su composición es adecuada para un estudio cualitativo
orientado a la saturación teórica y la diversidad de experiencias.
Tabla
1
Perfil de la muestra participante del
Estudio (n=51)
|
Variables de clasificación de la muestra participante |
|||||||
|
Sexo |
Franja de edad |
||||||
|
Sexo |
Edad |
||||||
|
Hombre |
Mujer |
60-70 años 71-80 años >80 años |
|||||
|
% |
f |
% |
f % f
% f %
f
|
||||
|
33.3 |
17 |
66.7 |
34 |
35.3 18
25.5 13 39.2
20 |
|||
|
Nivel de estudios |
Nivel de experiencia tecnológica |
||||||
|
Sin estudios |
Primarios |
Secundarios |
Nada Poca Bastante Mucha |
||||
|
% |
f |
% |
f |
% f |
% f
% f
% f %
f |
||
|
19.6 |
10 |
49 |
25 |
19.6 10 |
11.8 6 11.8
6 41.2 21 35.3
18 |
||
3. Trabajo de Campo y Análisis de Datos
El análisis de contenido del discurso recogido
en las entrevistas se apoya en la herramienta informática del programa Nvivo
v.12, que facilita el proceso de codificación a través de nodos. Partiendo del
guión establecido, se elaboró un mapa de categorías, y se extrajeron las
categorías y las relaciones entre ellas. Los modelos TAM ampliados muestran que
la adopción tecnológica depende no sólo de la utilidad y la facilidad
percibida, sino también de factores afectivos, de autoeficacia y de percepción
de riesgo. En este estudio, estas variables se traducen operativamente en tres
dimensiones: comportamiento de uso, emocionalidad y percepción crítica. La
primera recoge qué dispositivos y aplicaciones utilizan los mayores, así como
los motivos de uso y no uso, alineándose con la utilidad y la facilidad
percibida del TAM. La segunda incorpora emociones de carácter agradable y
desagradable (disfrute, orgullo, miedo o frustración) reconocidas como
determinantes de la adopción en los modelos ampliados. La tercera incluye
percepciones sobre riesgos, seguridad, privacidad y valores, elementos también
presentes en las extensiones del TAM. La teoría de la selectividad
socioemocional (Carstensen, 2021) aporta el marco explicativo que justifica el
peso de estas tres dimensiones ya que con la edad, las decisiones se orientan
hacia el bienestar emocional, la regulación afectiva y la minimización de
riesgos. Por ello, la adopción tecnológica en la vejez se comprende mejor
cuando se integran factores cognitivos, afectivos y valorativos. Así, estas
dimensiones permiten articular de forma sintética los aportes del TAM ampliado
y de la teoría de la selectividad socioemocional, ofreciendo una comprensión
holística del uso, la vivencia emocional y las percepciones críticas que
configuran la relación de las personas mayores con las tecnologías digitales.
Por este motivo, la información quedó codificada de acuerdo con el sistema de
categorías preestablecido en torno a tres dimensiones presentes en el discurso:
Comportamiento de uso, Emocionalidad y Percepción crítica (Figura 1).
Figura
1
Mapa jerárquico del discurso a razón del
número de referencias de codificación

Fuente:
elaboración propia.
Según el sistema de categorías, del discurso
total de los 51 encuentros se registraron 1048 referencias, con un peso de
información codificada del 47.1% en la dimensión de Comportamiento de uso, un
15,2% a la Emocionalidad y el 37.7% restante a la dimensión Percepción crítica.
Como se puede observar, el peso del
discurso se centra en primer lugar, en el Comportamiento de uso tecnológico por
parte de los usuarios. Dada la importancia de conocer la realidad actual de las
personas mayores de 60 años, esta dimensión se centra, por un lado, en aquellos
dispositivos y aplicaciones digitales más utilizadas en su vida diaria; y, por
otro lado, en aquellos motivos que llevan a las personas mayores a utilizar o
no estas tecnologías digitales.
En segundo lugar, se encuentra la
dimensión de Emocionalidad. La intención de conocer los sentimientos que
sienten las personas mayores cuando utilizan estas tecnologías digitales nos
lleva profundizar a la realidad a la que se enfrentan en su vida diaria y su
relación con las tecnologías digitales. En concreto, nos centramos en
sentimientos agradables como el disfrute y el orgullo; y en sentimientos
desagradables como la frustración, decepción, miedo y vergüenza (Beaudry &
Pinsonneault, 2010).
Y, en tercer lugar, la dimensión de
Percepción crítica. A través de la información recogida en esta dimensión se
analiza una serie de oportunidades y demandas, pero también de riesgos
autopercibidos por parte de los mayores cuando utilizan las tecnologías
digitales. Junto a ellos, se recoge información acerca de determinados valores
presentes en la relación entre las personas mayores y las tecnologías
digitales.
En la tabla siguiente (Tabla 2) se
muestran las dimensiones y categorías de análisis propuestas, incluyendo
algunos ejemplos de codificación extraídos de los textos de análisis que
permiten esclarecer cuáles son los criterios de adscripción de la información a
los diferentes nodos establecidos.).
Tabla
2
Dimensiones y categorías del análisis de
contenido del discurso
|
Categoría |
Ejemplos extraídos de los textos |
|
|
Comportamiento de uso |
Dispositivos más frecuentes |
“Lo que más utilizo y con diferencia es el teléfono móvil, todos los
días” (Participante 8_Hombre_60 años) |
|
Aplicaciones más frecuentes |
“Sobre todo busco en Google y desde ahí accedo a
YouTube sobre todo para ver capítulos de series o buscar patrones de labores
que tejer después [..] Utilizo Facebook porque estoy en varios foros de
grupos de lectores y comparto opiniones de libros que voy leyendo y también
lo mismo con grupos de costura” (Participante 5_ Mujer_73 años) |
|
|
Funcionalidad |
“Lo empleo para comunicarme con amigos y familiares
y mantenernos constantemente al día, también es una fuente de entretenimiento
y de consulta” (Participante 31_ Mujer_60 años) |
|
|
Emocionalidad |
Emociones agradables |
“Los días que lo manejo bien sin ayuda de nadie me
siento orgullosa de mí misma, la verdad” (Participante 22_ Mujer_69 años) |
|
Emociones desagradables |
“Me genera muchísima frustración aprender a utilizar
nuevos dispositivos digitales porque cuando me lo enseñan lo sé hacer, pero
cuando lo tengo que volver a hacer cuando estoy sola sin ayuda no se volver a
hacerlo o no me acuerdo a que botón tenía que darle para realizar cualquier
cambio” (Participante 42_ Mujer_62 años) |
|
|
Percepción crítica |
Oportunidades |
“Por supuesto que hacen falta y además nos ayuda
muchísimo porque las personas mayores cada vez están más solas y la única
forma de relacionarse con su mundo exterior es a través del ordenador, del
teléfono… entonces el saber usarlo una persona mayor le va a dar mucha más
libertad y mucho más entretenimiento” (Participante 17_ Hombre_65 años) |
|
Riesgos autopercibidos |
“Lo que más angustia me genera de los teléfonos
móviles, ordenadores, etc. es el miedo a que me roben o cojan fotos mías que
pudiera haber en alguna aplicación mía” (Participante 4_ Mujer_77 años) |
|
|
Demandas |
“Se necesita potenciar la enseñanza de las nuevas
tecnologías digitales a las personas mayores ya que no han tenido la
oportunidad de haber aprendido desde pequeños y por tanto resulta más
difícil” (Participante 27_ Hombre_64 años) |
|
|
Valores |
“Los jóvenes estáis todo el día pegado y además es
que se sabe todo de todo [..] creo que sería mejor que la juventud no abusara
tanto porque estáis muy preparados en todos los sentidos, pero a veces me
asombra en cómo usáis la tecnología digital para cosas malas. O, por ejemplo,
que usáis las tecnologías digitales demasiado pronto… cuando tendríais que
estar jugando ya estáis con eso y ya empezáis a ser mayores” (Participante 10_ Mujer_91 años) |
4.
Resultados
4.1. Comportamiento de uso de la
tecnología digital
En lo que respecta a la dimensión
Comportamiento de uso, los resultados revelan los dispositivos y aplicaciones
más utilizadas (véase Figura 2).
Figura
2
Mapa jerárquico del discurso a razón del
número de referencias de codificación

Fuente:
elaboración propia.
Los resultados manifiestan que el 100% de los
entrevistados declaran utilizar especialmente el teléfono móvil o smartphone
como principal dispositivo tecnológico, seguido por la televisión (33,3%) y el
ordenador (19,6%). En cuanto al uso de aplicaciones más frecuentes, los
entrevistados afirman utilizar con especial interés el WhatsApp (58,8%),
Facebook (23,52%) y Youtube (17,64%). Además, el 11.8% reconoce utilizar con
frecuencia aplicaciones para el banco y el 5,9% plataformas de streaming como
Netflix.
En segundo lugar, podemos observar que
estos resultados están relacionados con la información de los participantes
sobre los motivos de uso y no uso de las tecnologías digitales (véase figura
3).
Figura 3
Motivos que los llevan a utilizar una
tecnología digital


Fuente:
elaboración propia.
El estudio revela, por un lado, que los
entrevistados utilizan las tecnologías digitales especialmente para la
comunicación (95%), el entretenimiento (60,78%) y la búsqueda de información
(60,78%). Consideran mayormente que son de utilidad (61%), incluso una
necesidad actualmente (31%), pues en muchos casos resaltan que les ayudan o
mejoran su vida diaria (41%) y que les aporta sensación de seguridad al poder
estar conectados en caso de urgencia (18%).
Por otro lado, sobre los motivos que los
llevan a decidir no utilizar la tecnología digital, el 31,4% manifiestan que
para ellos eran demasiado difíciles de utilizar, el 27.5% consideran no tener
formación suficiente para utilizarlas y el 23,5% afirmaba no usarlas porque no
las comprendían. Además, el 5,33% manifestaron tener problemas físicos que les
impedían poderlos utilizar (5,33%).
Además de describir las frecuencias de uso, estos resultados permiten
identificar un patrón que conecta directamente con los modelos de aceptación
tecnológica. El predominio del uso del smartphone y de aplicaciones de
mensajería instantánea sugiere que los mayores priorizan tecnologías que
responden a necesidades sociales inmediatas, lo cual coincide con las teorías
socioemocionales del envejecimiento, donde las metas vinculadas al
mantenimiento de vínculos afectivos cobran mayor relevancia en edades
avanzadas. Asimismo, la relación entre motivos de uso (comunicación,
entretenimiento y seguridad) y motivos de no uso (dificultad, falta de
formación y falta de comprensión) evidencia una tensión estructural entre
utilidad percibida y autoeficacia, ampliamente documentada en la literatura
sobre brecha digital. Esta relación permite interpretar que el comportamiento
de uso no depende solo del acceso o disponibilidad, sino de la interacción
entre expectativas de utilidad, confianza en las propias capacidades y
percepción de riesgo.
4.2. Emocionalidad hacia el uso de la
tecnología digital
En cuanto a la dimensión Emocionalidad,
los resultados que se presentan en la figura 4, dejan entrever que la gran
proporción de la información codificada se centra en los sentimientos
desagradables (69%), donde los entrevistados manifiestan de forma concreta cómo
sienten especialmente miedo, ansiedad y frustración cuando utilizan las
tecnologías digitales. Como se especificará en el análisis de contenido sobre
la dimensión Percepción crítica, esto parece deberse, principalmente, al temor
a cometer ciertos errores al utilizarlos que pueda llevarlos a romperlos, al
miedo a sobreexponerse al visibilizar demasiada información personal o incluso
llegar a ser víctimas de engaños o robos en la red. La mayoría de los
participantes atribuye estos sentimientos desagradables a situaciones en las
que consideran que no tienen suficiente control para utilizarlos por falta de
formación o porque no terminan de comprender cómo deben utilizarlos.
Figura 4
Emociones más presentes en los
entrevistados

Fuente:
elaboración propia.
A colación de lo anterior, el análisis del
contenido del discurso de emociones como el miedo o la ansiedad de uso se
refleja de acuerdo al temor a cometer algun error que pueda llevarles a ser
estafados de alguna forma, lo que refleja falta de control y desconfianza. Sirvan como ejemplo literales objeto de
coficiación como:
“Miedo me da, por ejemplo, tener las
claves del banco en el móvil por si pueden entrar sin mi permiso; no me gusta
comprar cosas por internet por si me timan, prefiero ir a comprarlas a la
tienda” (Participante_21_Hombre_75 años).
“Cuando me sale publicidad o navego por internet
teniendo que aceptar cookies, siento un poco de miedo por si pudiera liarla
dándole a algo que me provocara que me timaran o se me metiera un virus en el
teléfono” (Participante_27_Hombre_64 años).
“Siempre tengo el miedo y la preocupación
de que pueda darle a algo o meterme a alguna página que no debo y que me entre
un virus en el móvil y puedan coger mis datos o publicar cosas en mis cuentas”
(Participante_42_Mujer_62 años).
En contraposición, en cuanto a los
sentimientos agradables manifestados por los participantes cuando utilizan las
tecnologías digitales, se evidencia principalmente la presencia del disfrute y
la sensación de orgullo. Según indican los entrevistados, cuando son capaces de
utilizar los dispositivos disfrutan enormemente con ellos y se sienten
orgullosos de ser capaces de utilizarlos, sobre todo teniendo en cuenta la
dificultad que les supone hacerlo. Estos sentimientos de carácter agradable,
como veremos también en la dimensión Percepción crítica, los lleva a sentirse
autorrealizados y a aumentar su deseo por aprender.
“Disfruto mucho utilizándolas [..] Me
parece muy divertido poder compartir recetas con mis familiares […] Hago fotos
a las comidas que cocino y se lo mando” (Participante_30_Mujer_81 años).
“También me gusta mucho poder preguntar
cualquier cosa en el Google y que me responda. Lo uso mucho para buscar
tratamientos de plantas que luego uso en el campo. Realmente disfruto usándolo”
(Participante_41_Hombre_67 años).
“Me siento contenta y orgullosa de poder
hacerlo [..] Me entusiasma poder usarlos y aprender más sobre ellos [..] En
caso de que haya alguna actualización o cuando, por ejemplo, tengo realizar una
operación diferente a la que estoy acostumbrada, me lo tomo como un reto y me
siento orgullosa” (Participante_51_Mujer_78 años).
“Me siento orgulloso de saber utilizarlo
habiendo aprendido a una edad bastante avanzada y no adquiriéndolo de pequeño
como los niños de hoy en día” (Participante_19_Hombre_70 años).
Los resultados nos permiten profundizar en
la percepción y representación de las tecnologías digitales en la mente de los
adultos mayores sobre todo teniendo en cuenta ciertas creencias, emociones y
actitudes en el uso de las tecnologías digitales, así como ciertas barreras que
se interponen en su relación. El peso predominante de las emociones
desagradables refleja un componente afectivo que actúa como mediador clave en
la relación entre los adultos mayores y las tecnologías digitales. Tal como
señalan modelos de aceptación tecnológica y enfoques más recientes centrados en
la experiencia emocional del usuario, las emociones de carácter desagradable
reducen la percepción de control y condicionan la disposición a aprender. Sin
embargo, la aparición simultánea de emociones agradables como el disfrute y el
orgullo evidencia que la experiencia no es homogénea, sino ambivalente. Esta
coexistencia sugiere que la percepción emocional está estrechamente ligada a la
posibilidad de experimentar éxito o fracaso en el uso cotidiano de los
dispositivos. Cuando los participantes logran alcanzar pequeñas metas —como
enviar fotos, buscar información o completar tareas cotidianas— emergen
emociones agradables que fortalecen la motivación y favorecen procesos de
autorrealización. Así, la emocionalidad se configura como un eje transversal
que influye en el comportamiento de uso y en la percepción crítica, actuando
como un componente psicológico determinante en la aceptación tecnológica. Para
seguir profundizando en estas creencias, actitudes hacia el uso, sus barreras y
detectar las necesidades en este grupo de edad, procedemos a presentar y
comentar los resultados obtenidos en la dimensión Percepción crítica.
3.3. Percepción crítica hacia el uso de la
tecnología digital
Con respecto a la interpretación del
contenido de la dimensión que alude a la Percepción crítica la mayor parte de
cobertura de texto queda recogida en torno a la categoría riesgos
autopercibidos (Figura 5).
Figura 5
Riesgos autopercibidos en el uso de la
tecnología

Fuente:
elaboración propia.
De acuerdo con el número de referencias codificadas,
los mayores de 60 años entrevistados manifiestan que existe una alta ausencia
de formación que, junto al hecho de afirmar que muchos de los dispositivos no
están diseñados o adaptados para ellos, impide que puedan adaptarse a su uso y
generen una mayor sensación de incomprensión. Por otra parte, los entrevistados
consideran también que el uso de los dispositivos supone enfrentarse a peligros
como revelar demasiada información personal o ser víctimas de un posible robo o
estafa. Junto a ello, el riesgo de cometer errores cuando los utilizan o
incluso llegar a romperlos, son los riesgos principales que los mayores
autoperciben cuando utilizan las tecnologías digitales.
Además, también ponen de manifiesto la
falta de independencia que sufren al no poder utilizar las tecnologías
digitales de forma autónoma, porque afirman depender de la ayuda de familiares
o amigos. Los entrevistados relatan que la mayoría de las veces, les ayudan a
resolver los problemas, pero no les enseñan a solucionarlos por sí mismos,
normalmente por falta de tiempo, recursos o paciencia. Por último, destacan el
riesgo de un uso excesivo, señalando que podría generar dependencia, tal y
como, según indican, ocurre en el caso de las personas más jóvenes.
La centralidad de los riesgos
autopercibidos pone de relieve que la relación de las personas mayores con la
tecnología está mediada por una evaluación constante de vulnerabilidad. La
percepción de amenaza —a la privacidad, al fraude o a la integridad del
dispositivo— condiciona fuertemente la aceptación tecnológica en edades
avanzadas. Asimismo, la alusión reiterada a problemas de diseño y falta de
formación indica que los riesgos no son únicamente subjetivos, sino también
estructurales: emergen de una interacción desigual entre las capacidades del
usuario y las exigencias técnicas de los sistemas digitales.
En segundo lugar, es relevante señalar que
las oportunidades mencionadas por las personas entrevistadas representan el 25%
de la cobertura de texto. Este indicador, calculado por NVivo, hace referencia
al porcentaje del total de contenido codificado que corresponde a esta
categoría, es decir, la proporción de fragmentos textuales asociados a
‘oportunidades’ respecto al conjunto de datos analizados. Dichos resultados
pueden observarse gráficamente en la Figura 6.
Figura 6
Percepción de las oportunidades de las
tecnologías digitales

Fuente:
elaboración propia.
A través de la figura 7, queda manifiesto
el deseo de los entrevistados de aprender a utilizar las tecnologías digitales.
Consideran que ofrecen muchas posibilidades en todos los ámbitos de la
sociedad, especialmente a partir de la situación provocada por el Covid-19. Los
entrevistados afirman que, gracias a las tecnologías digitales, han podido y
pueden combatir la soledad y se sienten más incluidos socialmente. La
identificación de oportunidades muestra cómo, pese a los riesgos percibidos,
los mayores reconocen beneficios concretos asociados a la conectividad. Esta
percepción abre una línea interpretativa relevante: los adultos mayores no
rechazan la tecnología per se, sino que articulan una valoración crítica basada
en la proporcionalidad entre riesgos y beneficios. En este setndio, las
oportunidades podrían funcionar como un motor de motivación para el
aprendizaje, especialmente cuando los dispositivos permiten reforzar vínculos
sociales o compensar limitaciones físicas o de movilidad.
Así, a través de las 59 referencias
recogidas en torno a las demandas (Figura 7) se evidencia cómo los
entrevistados reclaman unos diseños más adaptados a su grupo de edad en los que
se tengan en cuenta sus preferencias y necesidades y, sobre todo, formación
adaptada a sus capacidades y necesidades. También demandan con especial interés
toda aquella tecnología digital que les pueda ayudar en su vida diaria.
Figura 7
Demandas sobre las tecnologías digitales
más presentes en los participantes

Fuente:
elaboración propia.
A continuación, mostramos algunos ejemplos
literales que permiten profundizar en las demandas mencionadas:
“Si hablamos de otros dispositivos tablets
u ordenadores las funciones que tienen ya son más complejas para entender a
nuestra edad, cada día salen cosas nuevas […] las tecnologías van avanzando y
las nuevas generaciones ya saben manejarlas por lo que se adaptan poco a
nosotros que no sabemos” (Participante_31_Mujer_60 años).
“Considero que es importante que el propio
dispositivo y las aplicaciones vayan explicando paso a paso el manejo correcto
y responsable, para que así llegue a más personas mayores y estemos motivadas
para aprender a utilizar los dispositivos electrónicos, que no los veamos como
un obstáculo” (Participante_17_Hombre_65 años).
“Un dispositivo que me podría ser útil
sería un robot que me hiciera la comida él solo y otro que me pudiera ir a
hacer la compra. Sé que existen parecidos, pero uno que lo hiciera al instante,
sería lo mejor” (Participante_45_Hombre_79 años).
Las demandas de formación adaptada y de
dispositivos más adecuados no sólo expresan carencias, sino también una
orientación proactiva hacia el uso significativo de la tecnología, lo cual
converge con modelos de alfabetización digital centrados en la autonomía, el
empoderamiento y la participación activa.
Finalmente, la cobertura de texto con un
16% indica ciertos elementos a tener en cuenta en torno a los valores presentes
en su discurso (figura 8).
Figura 8
Valores
hacia las tecnologías digitales más presentes en el discurso

Fuente:
elaboración propia.
Los resultados revelan que más del 30% de
los entrevistados se resisten al cambio de forma consciente, considerando
razones como la edad (manifestando que son ya demasiado mayores para aprender),
la complejidad de uso autopercibida, o el desinterés por no percibir la
utilidad y funcionalidad de las tecnología en su vida diaria:
“Creo que a estas alturas con lo que se al
respecto de estas tecnologías y para lo que yo las uso no necesito más”
(Participante_32_Hombre_74 años).
“No tengo necesidad de tener aparatos de
esos a estas alturas de la vida. Siendo tan mayor ¿para qué lo quiero?”
(Participante_9_Mujer_88 años).
“Siento que tengo cierta falta de
conocimiento y el hecho de que los aparatos no estén acondicionados a mis
capacidades limitadas debido a la edad, me genera cierta frustración y
nerviosismo… Me gustaría que estos dispositivos se adaptaran mejor a las necesidades
de las personas con mi edad, puesto que ahora son muy complejas y a mi edad,
qué voy a aprender ya…” (Participante_ 50_Mujer_89 años).
Por otro lado, el 12% de los entrevistados
consideran que el avance tecnológico es demasiado rápido y perciben un ritmo
acelerado de la sociedad que impide que lleguen a adaptarse.
“Ninguna de las nuevas tecnologías está
adaptada a las personas mayores… además avanzan muy deprisa y es cada vez más
complicado adaptarse a ellas” (Participante_47_Hombre_62 _años).
Además, el 9% de los entrevistados
manifiestan que sienten que se les excluye socialmente por ser demasiado
mayores y no estar tan adaptados a las tecnologías digitales como las
generaciones más jóvenes, preocupándose por quedarse atrás.
“Es cierto que la sociedad es muy
tecnológica y la encontramos en todas partes… Me pongo un poco nerviosa cuando
tengo que realizar algún pago o alguna gestión con una máquina, siempre
necesito que algún hijo o nieto me ayude porque me da miedo equivocarme… pero
es que si no aprendo me quedo atrás y siento que soy yo la que me tengo que
adaptar a la tecnología para todo no ella a mi…” (Participante_4_Mujer_ 77
años).
“Los jóvenes lo tienen mucho más fácil…
nosotros no hemos nacido con ello y nos ha tocado aprender desde el principio…
Ahora lo necesitas para todo y ¿sino qué? Cada vez hay menos gente trabajando y
más máquinas y muchas personas no sabemos usarlas porque además nadie nos ha
enseñado…” (Participante_14_Mujer_88 años).
Por último, el 12% de los participantes
mayores de 60 años hacen hincapié en que consideran que la situación actual en
la que se desenvuelven los jóvenes es muy diferente con la que se desenvolvían
ellos a su edad. Comentan que la utilización de las tecnologías digitales ha
provocado un cambio de paradigma generacional que choca con su forma de pensar
y actuar, y que los aleja de lo que ellos consideran más importante.
“A veces me siento un poco “desconectado”
cuando estoy con gente más joven que muchas veces están hablando con el móvil,
no entiendo por qué tienen que estar todo el día con él en vez de verse más”
(Participante_44_Hombre_72 años).
“No hay que dejar estos dispositivos a los
niños desde tan pequeños porque ya nacen con todo ello y hay cosas que tienen
que disfrutar sin los móviles y ordenadores” (Participante_34_Mujer_69 años).
“Me gustaría que la juventud no abusara
tanto porque estáis muy preparados en todos los sentidos, pero a veces me
asombra en cómo usáis la tecnología para cosas malas. O, por ejemplo, que usáis
las tecnologías demasiado pronto… cuando tendríais que estar jugando ya estáis
con eso y ya empezáis a ser mayores…” (Participante 10_Mujer_91 años).
En conjunto, estos resultados muestran que
los valores que guían la relación de las personas mayores con la tecnología
están estrechamente vinculados con su percepción de utilidad, su sentido de
autoeficacia y su posición dentro del cambio generacional. La resistencia
consciente al aprendizaje, la percepción de un ritmo tecnológico acelerado y la
sensación de exclusión social revelan que la adopción tecnológica no depende
únicamente de factores instrumentales, sino también de juicios éticos y
afectivos que orientan sus decisiones. Así, los valores expresados por los
participantes actúan como un marco interpretativo que les permite evaluar si
las tecnologías aportan bienestar, autonomía y continuidad con sus propios
modos de vida, o si, por el contrario, generan distancia, inseguridad y pérdida
de referencias compartidas. En este sentido, comprender estos valores resulta
clave para promover procesos de alfabetización digital más sensibles a las
necesidades, expectativas y ritmos de aprendizaje propios de la vejez.
5.
Discusión y Conclusiones
El presente estudio se planteó con objeto
de profundizar en el perfil digital de los mayores y analizar cómo perciben y
son representadas las tecnologías digitales, atendiendo a su comportamiento de
uso, su emocionalidad y su percepción crítica, pudiendo radiografiar el senior
tecnológico y detectar una serie de necesidades ligadas particularmente a la
falta de formación y a la necesidad de sentirse seguros utilizando la
tecnología digital.
Como ya se ha señalado a lo largo de la
investigación, la inclusión digital del adulto mayor se plantea como reto
imprescindible entorno a las necesidades de las personas mayores como grupo de
edad tecnológicamente vulnerable, siendo especialmente relevante en términos
socioeducativos, porque nos encontramos con un grupo poblacional altamente
diverso en términos de competencias digitales, de motivaciones de uso, o de
expectativas de seguir formándose mediante el uso de recursos o entornos
virtuales (Busch et al., 2021; Hargittai & Hinnant, 2008; Kuong &
Chaparro, 2025; Pick & Sarkar, 2015; Van Dijk, 2008).
Sin embargo, aun evidenciándose esta
necesidad (Martín-García et al., 2022; Martínez-Alcalá et al., 2021), resultan
escasas las investigaciones en el terreno dado que, por regla general, se
centran en otros grupos de edad más jóvenes, olvidando que, si bien las
tecnologías digitales ofrecen importantes beneficios a los mayores en la mejora
de su calidad de vida (Kasar & Karamn, 2021; Murciano-Hueso et al., 2022b),
la tasa de adopción (entendida como la decisión de aceptar y usar algo de
manera regular) es mucho más baja en este grupo en comparación con otros de
menor edad (Castro-Rojas & Coto-Chotto, 2025; Vaportzis et al., 2017).
Este estudio ha contribuido a ampliar el
conocimiento sobre este grupo de edad, mostrando que, aunque la tecnología
puede desempeñar un papel positivo en el bienestar psicológico
(Pinazo-Hernandis et al., 2024) y en aspectos relacionados con la dependencia
(Marqués et al., 2020) y el aislamiento social (Banskota et al., 2020), su
adopción se ve condicionada por emociones ambivalentes y por los riesgos
autopercibidos identificados en los testimonios. Estos resultados invitan a
considerar que el potencial beneficioso de la tecnología sólo se materializa
cuando se acompaña de condiciones de accesibilidad, apoyo y formación
adecuadas. Sin embargo, los resultados de la investigación se unen también a
los estudios que indican que, a pesar de estos beneficios y a que las
tecnologías digitales van integrándose cada vez más y de forma más intensa en
la vida cotidiana en la población, se siguen observando claras diferencias en
su uso conforme aumenta su edad, especialmente por su baja competencia digital
(Agudo-Prado et al., 2012; Blažič & Blažič, 2020). Los resultados
anteriormente presentados ponen de manifiesto la relación entre ausencia de
formación e incomprensión de los recursos digitales y cómo esta relación, junto
a diseños no adaptados, impide que los mayores los integren en su vida diaria.
Se evidencia cómo sienten especialmente miedo, ansiedad y frustración cuando
utilizan las tecnologías digitales y lo atribuyen principalmente a situaciones
en las que se perciben sin control en su uso, al no tener la formación
necesaria para utilizarlos o comprenderlos. Además, la percepción de ausencia
de formación supone lidiar con emociones de carácter desagradable por cometer
ciertos errores al utilizarlos que pueda llevarlos a romperlos, sobreexponerse
al visibilizar demasiada información personal o incluso llegar a ser víctimas
de algún tipo de robo o estafa.
En suma, las evidencias recogidas
contribuyen a demostrar una vez más la necesidad de seguir comprendiendo la
percepción que tienen los mayores hacia las tecnologías digitales y cómo ésta
influye en sus procesos de adopción tecnológica. Si bien es posible seguir
identificando una serie de elementos clave en los procesos que pueden facilitar
su aceptación como la utilidad y la facilidad, también es necesario prestar
atención a una serie de barreras que se están interponiendo en su relación con
las tecnologías digitales y que están impidiendo su inclusión digital como la
falta de formación y las emociones negativas como el miedo o la preocupación
(Alsswey, 2020; Grandi et al., 2019; Shah et al., 2021). Estos aspectos se
presentan clave a la hora de diseñar propuestas formativas que atiendan al
perfil de uso del adulto mayor y a la promoción y adquisición de competencias
digitales que les permitan acceder a los servicios y aprovechar las
oportunidades para las que las tecnologías son diseñadas.
El estudio permite responder de manera
integrada a las dos preguntas de investigación planteadas. En relación con el
perfil digital de las personas mayores participantes, los hallazgos muestran un
uso principalmente funcional y práctico de la tecnología, orientado a resolver
necesidades cotidianas como la comunicación, la gestión administrativa o el
acceso a información. Su nivel de competencia digital es heterogéneo, pero
tiende a concentrarse en un manejo básico de dispositivos móviles, con menor
dominio en tareas más complejas. Este perfil se articula además con una
percepción de utilidad moderada, la persistencia de ciertas inseguridades
técnicas y la dependencia de apoyos familiares o institucionales para resolver
dificultades.
Respecto a la percepción del uso
tecnológico, la dimensión emocional y la mirada crítica hacia la
digitalización, el estudio evidencia una combinación de interés, curiosidad y
sentimientos de logro, especialmente cuando la tecnología se comprende y se aplica
a situaciones reales. Sin embargo, también emergen emociones de carácter
desagradable como miedo a “romper algo”, frustración ante cambios constantes y
sensación de desorientación. Esta ambivalencia emocional influye directamente
en la continuidad o abandono del uso tecnológico. Al mismo tiempo, las personas
mayores manifiestan una percepción crítica sólida, centrada en riesgos como la
deshumanización de los servicios, la dependencia de dispositivos, la pérdida de
privacidad y la dificultad para adaptarse a entornos digitales que no siempre
están diseñados para ellas.
Finalmente, los resultados permiten
afirmar que la adopción tecnológica en la vejez no depende únicamente del
acceso o la formación, sino de un entramado de factores que combinan
experiencias previas, emociones, apoyos sociales y sentido de utilidad. Comprender
este proceso desde una mirada sociopedagógica resulta clave para diseñar
estrategias formativas pertinentes, pero, sobre todo, para reconocer que el uso
de tecnologías en la vejez es una práctica situada, influida por recorridos
biográficos, percepciones personales y barreras estructurales. El estudio
refleja como una percepción positiva general de la tecnología digital de uso
cotidiano por parte de las personas mayores contribuye a una mayor intención de
uso tecnológico, pero también que es indispensable promover competencias
digitales y tomar en consideración la percepción emocional en los procesos de
adopción tecnológica para garantizar su uso y aceptación, trabajando sobre los
miedos que se asocian a los riesgos autopercibidos y aprovechando la emocionalidad
positiva cuando experimentan sentimientos de caracter agradable. Se pone de
manifiesto la necesidad de continuos y adaptados entornos formativos que
posibiliten en este grupo el contacto directo y permanente con la sociedad en
la que viven. En este sentido, se demanda el fortalecimiento de los programas
formativos que, teniendo en cuenta la situación concreta de este grupo de edad,
estén enfocados en crear una red de apoyo que les permita ser y sentirse
autosuficientes para poder utilizar y beneficiarse de las tecnologías
digitales. Para ello, es fundamental que los procesos formativos para el
desarrollo de la competencia digital tomen en consideración el valor de la
conciencia emocional y de las estrategias de regulación para favorecer el uso y
aprovechamiento de las tecnologías. Se necesita diseñar e implementar productos
y servicios acordes con este grupo de edad que maximicen su calidad de vida,
pero también formarlos en su uso para que la accesibilidad tecnológica sea
posible y, por ende, garantizar que la velocidad con la que la tecnología
digital se integra en la vida cotidiana de las personas no deje atrás a este
grupo de edad, sintiéndose participes del proceso. No obstante, de cara a la
generalización de resultados, es preciso tomar en consideraciónque la principal
limitación del estudio no se debe sólo a la muestra participante sino a
posibles sesgos de deseabilidad social y a la propia interpretación de
resultados. En este sentido, dichas limitaciones marcan líneas de trabajo que
exigen otras fuentes de información y el empleo de otros instrumentos más
estandarizados, de cara a incidir en la relación entre las dimensiones
estudiadas y a conocer el papel que otorgan los responsables de los procesos
formativos a la carga emocional que se produce en las situaciones de enseñanza
aprendizaje.
Financiación
El presente trabajo ha sido financiado por
el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y cofinanciado por la
Unión Europea (FEDER) en el marco del Plan Estatal de Investigación Científica,
Técnica y de Innovación 2024-2027 («Proyectos de Generación de Conocimiento»),
“INCLUSION SOCIAL, BIENESTAR PSICOLÓGICO Y DISMINUCIÓN DE LA SOLEDAD DE
PERSONAS MAYORES A TRAVÉS DEL JUEGO INTERACTIVO DIGITAL (EDU-SENIORGAMES). Ref.
PID2024-160462NB-I00.
Conflicto
de interés
Los autores declaran no tener conflicto de
interés.
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