Percepción tecnológica y experiencias emocionales de los adultos mayores en el uso de recursos digitales

 

 

 

 

 

Technological Perception and Emotional Experiences

of Older Adults in the Use of Digital Resources

 

 

 

 Dra. Alicia Murciano-Hueso. Universidad de Salamanca. España.

 Dra. Patricia Torrijos-Fincias. Universidad de Salamanca. España. 

 Dr. Antonio-Víctor Martín-García. Universidad de Salamanca. España.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Recibido: 2025/06/24 Revisado: 2025/12/10 Aceptado: 2025/12/15 Publicado: 2026/01/01

 

 

Cómo citar este artículo:

Murciano-Hueso, A., Torrijos-Fincias, P. & Martín-García, A.V. (2026). Percepción tecnológica y experiencias emocionales de los adultos mayores en el uso de recursos digitales [Technological Perception and Emotional Experiences of Older Adults in the Use of Digital Resources]. Pixel-Bit, Revista de Medios y Educación, 75, Art. 10. https://doi.org/10.12795/pixelbit.116899

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RESUMEN

Este trabajo se enmarca en el interés educativo por favorecer competencias digitales en adultos mayores, para que puedan beneficiarse de las oportunidades que brindan los recursos tecnológicos. Ello supone conocer las creencias y comportamientos de uso de la tecnología digital e identificar aquellos elementos que facilitan o dificultan su aceptación y adopción. Para ello, se realizó un diseño cualitativo mediante el desarrollo de 51 entrevistas semiestructuradas con personas mayores de 60 años en torno a tres dimensiones que permiten conocer el perfil digital, la emocionalidad hacia el uso de la tecnología y la valoración crítica hacia la misma. Los resultados del análisis de los testimonios recogidos evidencian que los riesgos autopercibidos y las emociones que identifican los participantes con respecto a su uso son aspectos que influyen en los procesos de aceptación tecnológica. Entre los primeros destacan principalmente la percepción de inadecuación de los diseños de los dispositivos tecnológicos y la ausencia de formación en competencias digitales. Cuando aprovechan las oportunidades que ofrecen determinados dispositivos o aplicaciones, las emociones más experimentas son el miedo, la frustración y la ansiedad, así como el orgullo o disfrute. Estos hallazgos sugieren que la aceptación tecnológica en la adultez mayor no puede comprenderse plenamente sin considerar las dimensiones emocionales y experienciales que median su relación con los entornos digitales. En consecuencia, los resultados subrayan la necesidad de promover diseños tecnológicos inclusivos con la edad y programas sostenidos de alfabetización digital que reduzcan las barreras emocionales y favorezcan un uso más seguro, confiado y significativo de la tecnología.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ABSTRACT

This study is framed within the educational interest in strengthening digital competencies among older adults so they can benefit from the opportunities offered by technological resources. This requires understanding their beliefs and patterns of use regarding digital technology, as well as identifying the factors that facilitate or hinder its acceptance and adoption. To this end, a qualitative design was implemented through 51 semi-structured interviews with adults over the age of 60, exploring three dimensions related to their digital profile, emotional experiences when using technology, and critical assessment of it. The analysis of participants’ accounts reveals that self-perceived risks and the emotions associated with technology use play a significant role in technological acceptance processes. Among perceived risks, participants most frequently highlighted the inadequacy of technological device design and the lack of training in digital skills. Regarding emotions, fear, frustration, and anxiety—as well as pride and enjoyment when they are able to take advantage of the opportunities offered by certain devices or applications—were the most commonly experienced. These findings suggest that technological acceptance among older adults cannot be fully understood without considering the emotional and experiential dimensions that shape their engagement with digital environments. Consequently, the results highlight the need for age-inclusive design and sustained digital literacy initiatives that reduce emotional barriers and promote more confident and meaningful use of technology.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PALABRAS CLAVES· KEYWORDS

Tecnología; adultos mayores; percepción; aceptación tecnología; emociones

Technology; older adults; perception; technology utilization; emotion

 

 

1. Introducción

A lo largo de los años ha ido creciendo el interés por comprender los procesos de adopción tecnológica en adultos mayores por su importancia para estudiar cómo las tecnologías digitales se están integrando en su vida cotidiana (Chen & Chan, 2014; Ma et al., 2021; Pinazo-Hernandis et al, 2024). Desde el ámbito de la educación de adultos y la gerontología educativa, el interés principal reside en lograr que los mayores tengan las competencias digitales necesarias para poder beneficiarse de las oportunidades que brindan los recursos tecnológicos. De esta manera, conocer los usos de la tecnología por parte de este grupo de edad e identificar aquellos elementos que facilitan su adopción o que, por el contrario, se interponen como barreras para su uso, se presenta como objetivo y estrategia clave de cara a implementar acciones educativas. Comprender cómo perciben los mayores las tecnologías y cómo es su relación con ellas, requiere de especial importancia para la actualización y adaptación de planes y programas formativos que se adapten a sus necesidades y particularidades y, por ello, radiografiar al senior tecnológico, identificando todos aquellos elementos que pueden facilitar o impedir la adopción de las tecnologías digitales se convierte en un quehacer fundamental.

Pese a la relevancia del campo de estudio, aún a día de hoy, el número de investigaciones focalizado en adultos mayores es escaso en comparación con la de otros grupos de edad. No obstante, desde la literatura especializada queda manifiesta la necesidad de profundizar en el estudio de dichos factores, existiendo un consenso por parte de los investigadores en la utilidad del uso de Modelos de Adopción Tecnológica (TAM) para el análisis de la aceptación tecnológica también de los adultos mayores (Murciano-Hueso et al., 2022a). Atendiendo a los resultados de los distintos modelos de aceptación tecnológica ampliados a este grupo (Ahmad et al., 2020; Guner & Acarturk, 2020; Heerink et al., 2020; Van Biljon & Renaud, 2018), se identifican una serie de elementos que van más allá de la facilidad y la utilidad con la que perciben las tecnologías. Estos estudios prestan especial atención a características individuales tales como la edad de los usuarios, las condiciones específicas relacionadas con la salud o la propia experiencia con la tecnología digital (Murciano-Hueso et al., 2022c; Martín-García et al., 2022). De esta manera, las aportaciones reflejan que la adopción tecnológica en la vejez es un fenómeno multidimensional, en el que factores personales, contextuales y experienciales interactúan de manera compleja. Es decir, no basta con que la tecnología sea percibida como útil o fácil de utilizar; las actitudes, valores y expectativas influyen de forma decisiva en la disposición final a aceptarla. Según estos resultados se evidencia que cuando los mayores desconfían del uso de las tecnologías digitales, se centran en cuestiones que van más allá de la propia interacción y uso, haciendo hincapié en preocupaciones de carácter más amplio relacionadas con los valores. La concepción de las tecnologías digitales y la emocionalidad presente en su uso, se establecen así como punto determinante para comprender su proceso de adopción y su relación con estas. La emocionalidad no puede desligarse del pensamiento y de la conducta, de tal modo que los sentimientos y distintos estados de ánimo, así como los pensamientos influyen, en gran medida, en la toma de decisiones, la consecución de determinadas metas o en los diferentes procesos de adaptación al entorno (Márquez-González, 2008). Esto implica la necesidad de profundizar en el papel que las emociones tienen en los juicios y atribuciones hacia las tecnologías digitales, así como en los procesos de toma de decisiones que contribuyen a que una persona decida o no utilizar y aceptar una tecnología digital, especialmente en el caso este grupo de edad (Coudin & Lima, 2011; Demiray & Bluck, 2014; Lang & Carstensen, 2002). Estas evidencias apuntan, por tanto, a que la adopción tecnológica en los mayores no puede explicarse sólo desde variables técnicas o instrumentales. La experiencia emocional, las creencias sobre el envejecimiento, la percepción del futuro y el valor que otorgan a la autonomía y la seguridad se convierten en elementos centrales que condicionan su relación con la tecnología.

En este sentido, las investigaciones indican que los adultos mayores suelen tener una concepción limitada del futuro, lo que los lleva a centrarse en las emociones y a orientarse hacia objetivos o metas que promuevan y se acerquen al bienestar emocional (Carstensen et al., 2021). La emocionalidad se convierte en elemento clave para la adopción de cualquier tipo de objetivo o meta, incrementando su importancia en la vejez (Murciano-Hueso et al., 2024). Además, pese a la controversia existente en torno a que en la vejez disminuye la habilidad para integrar cognición y emoción, estudios actuales (Carstensen, 2021; Jain & Labouvie-Vief, 2010; Márquez-González et al., 2008) ofrecen evidencias que dejan claro que a medida que se avanza en edad puede incluso mejorar la eficacia del funcionamiento emocional. Dicho de otra forma, durante el envejecimiento, las personas se vuelven emocionalmente más competentes, lo que favorece el uso de estrategias de regulación más eficaces de cara a lograr una mejor adaptación a los cambios o acontecimientos vitales. Esto permite entender por qué las reacciones emocionales frente a la tecnología, ya sean de temor, frustración o satisfacción, resultan tan decisivas en este grupo de edad. No son sólo respuestas situadas, sino expresiones de una trayectoria vital y de una forma particular de posicionarse ante los retos y posibilidades del presente.

En este contexto, el propósito de la investigación reside en estudiar y categorizar el "senior tecnológico" para comprender en profundidad sus hábitos de uso, motivaciones y barreras para la adopción tecnológica, así como el análisis de la percepción y representación de la tecnología con especial énfasis en sus emociones, creencias y actitudes críticas.

 

2. Diseño y Método

El objetivo del presente trabajo reside en profundizar en el valor de la emocionalidad en los procesos de adopción tecnológica. Así, en la busqueda por determinar el perfilsenior tecnológico, se discute y reflexiona sobre cuáles son las emociones más presentes en el comportamiento, uso y relación con la tecnología digital. Para ello, se plantean las siguientes preguntas de investigación que dan lugar los objetivos específicos del estudio:

P.I.1 ¿Cómo es el perfil digital de los adultos mayores de 60 años de Castilla y León?

·         O.E.1 Conocer y comprender el perfil digital de los adultos mayores de 60 años de Castilla y León, incluyendo qué utilizan y los motivos que les llevan a hacerlo, así como los motivos por los que no los utilizan,

P.I.2 ¿Cómo perciben y son representadas las tecnologías digitales en la mente de los adultos mayores de 60 años de Castilla y León atendiendo especialmente a sus emociones y su percepción crítica?

·         O.E.2 Analizar la percepción y representación mental de las tecnologías digitales en los adultos mayores de 60 años de Castilla y León, profundizando especialmente en las creencias y la percepción crítica sobre las tecnologías digitales, así como en las emociones y sentimientos en su uso, y sus actitudes hacia el uso de las tecnologías digitales.

    Para el desarrollo del estudio se adopta un diseño cualitativo encuadrado dentro de un estudio de investigación de naturaleza participativa. De esta forma, se siguió un diseño exploratorio, descriptivo y contextual, mediante el uso de entrevistas semiestructuradas.

El desarrollo de esta investigación, temporalmente comprendida entre junio de 2021 y noviembre de 2021, comprendió 3 fases: 1) Fase de planificación y primer contacto: Conllevó la elaboración del guion  de la entrevista donde se recogen cuestiones relacionadas con la percepción y usos de los dispositivos tecnológicos. 2) Fase de encuentro: se llevaron a cabo 51 entrevistas semiestructuradas individuales con una duración promedio de 30 minutos. Todos los encuentros se realizaron presenciales y se grabaron en formato de audio para facilitar su posterior transcripción y análisis. El proceso de recogida de datos se ajustó a criterios éticos mediados por el consentimiento al inicio de la entrevista, en la que aceptaban su participación voluntaria. 3) Fase de análisis del contenido del discurso. En la que se estableció un sistema de categorias de carácter inductivo. Dicho proceso de extracción de categorías es consensuado por tres miembros del Grupo de Investigación (GIPEP) especialistas en investigación cualitativa, pedagogía social y gerontecnología digital, y abalado en la literatura especializada, favoreciendo la validez y calidad de los resultados (Denzin & Lincoln, 2011).

 

2.1. Participantes

El acceso y selección de la muestra participante siguió un muestreo no probabilístico de tipo intencional y por conveniencia, aprovechando las redes de contacto del Grupo de Investigación Procesos, Espacios y Prácticas Educativas (GIPEP). Se priorizó la inclusión de personas con diversidad en edad y nivel educativo ycon el fin de obtener una variabilidad discursiva suficiente. El tamaño final de la muestra (n=51) responde a dos criterios: a) Accesibilidad y viabilidad, propia de los estudios cualitativos basados en contextos reales y redes de contacto institucionales; y b) Saturación teórica, durante el proceso de análisis se observó que, a partir de aproximadamente la entrevista número 40, la incorporación de nuevos participantes no producía categorías emergentes ni información sustantivamente novedosa. Las once entrevistas adicionales realizaron un cierre por confirmación de saturación, siguiendo la lógica de Strauss y Corbin (1998). De este modo, el número de 51 entrevistas permitió asegurar profundidad discursiva, variabilidad y saturación conceptual

La muestra participante quedo conformada por un total de 51 personas de España con edades comprendidas entre 60 y los 91 años (Md= 75,3; SD= 9,19). De acuerdo al perfil de los participantes (Tabla 1) se observa que, en su mayoria son mujeres (67%), mayores de 80 años (39.2%), con estudios primarios (49%) y con poco o bastante nivel de experiencia previa con la tecnología digital (35.3% y 41.2% respectivamente). Aunque no representa estadísticamente a la población, su composición es adecuada para un estudio cualitativo orientado a la saturación teórica y la diversidad de experiencias.

 

Tabla 1

Perfil de la muestra participante del Estudio (n=51)

Variables de clasificación de la muestra participante

Sexo

Franja de edad

  Sexo

                              Edad

  Hombre

Mujer

                   60-70 años    71-80 años   >80 años

%

f

  %

 f                          %      f      %     f        %     f                                                                                                  

33.3

 

17

66.7

34

                      35.3  18       25.5  13      39.2  20

Nivel de estudios

Nivel de experiencia tecnológica

Sin estudios

Primarios

Secundarios

     Nada    Poca    Bastante    Mucha

%

f

%

f

   %   f

 %   f    %   f       %  f      %    f

19.6

10

49

25

 19.6   10

11.8  6   11.8  6     41.2 21    35.3  18

 

3. Trabajo de Campo y Análisis de Datos

El análisis de contenido del discurso recogido en las entrevistas se apoya en la herramienta informática del programa Nvivo v.12, que facilita el proceso de codificación a través de nodos. Partiendo del guión establecido, se elaboró un mapa de categorías, y se extrajeron las categorías y las relaciones entre ellas. Los modelos TAM ampliados muestran que la adopción tecnológica depende no sólo de la utilidad y la facilidad percibida, sino también de factores afectivos, de autoeficacia y de percepción de riesgo. En este estudio, estas variables se traducen operativamente en tres dimensiones: comportamiento de uso, emocionalidad y percepción crítica. La primera recoge qué dispositivos y aplicaciones utilizan los mayores, así como los motivos de uso y no uso, alineándose con la utilidad y la facilidad percibida del TAM. La segunda incorpora emociones de carácter agradable y desagradable (disfrute, orgullo, miedo o frustración) reconocidas como determinantes de la adopción en los modelos ampliados. La tercera incluye percepciones sobre riesgos, seguridad, privacidad y valores, elementos también presentes en las extensiones del TAM. La teoría de la selectividad socioemocional (Carstensen, 2021) aporta el marco explicativo que justifica el peso de estas tres dimensiones ya que con la edad, las decisiones se orientan hacia el bienestar emocional, la regulación afectiva y la minimización de riesgos. Por ello, la adopción tecnológica en la vejez se comprende mejor cuando se integran factores cognitivos, afectivos y valorativos. Así, estas dimensiones permiten articular de forma sintética los aportes del TAM ampliado y de la teoría de la selectividad socioemocional, ofreciendo una comprensión holística del uso, la vivencia emocional y las percepciones críticas que configuran la relación de las personas mayores con las tecnologías digitales. Por este motivo, la información quedó codificada de acuerdo con el sistema de categorías preestablecido en torno a tres dimensiones presentes en el discurso: Comportamiento de uso, Emocionalidad y Percepción crítica (Figura 1).

 

Figura 1

Mapa jerárquico del discurso a razón del número de referencias de codificación   

Fuente: elaboración propia.

Según el sistema de categorías, del discurso total de los 51 encuentros se registraron 1048 referencias, con un peso de información codificada del 47.1% en la dimensión de Comportamiento de uso, un 15,2% a la Emocionalidad y el 37.7% restante a la dimensión Percepción crítica.

Como se puede observar, el peso del discurso se centra en primer lugar, en el Comportamiento de uso tecnológico por parte de los usuarios. Dada la importancia de conocer la realidad actual de las personas mayores de 60 años, esta dimensión se centra, por un lado, en aquellos dispositivos y aplicaciones digitales más utilizadas en su vida diaria; y, por otro lado, en aquellos motivos que llevan a las personas mayores a utilizar o no estas tecnologías digitales.

En segundo lugar, se encuentra la dimensión de Emocionalidad. La intención de conocer los sentimientos que sienten las personas mayores cuando utilizan estas tecnologías digitales nos lleva profundizar a la realidad a la que se enfrentan en su vida diaria y su relación con las tecnologías digitales. En concreto, nos centramos en sentimientos agradables como el disfrute y el orgullo; y en sentimientos desagradables como la frustración, decepción, miedo y vergüenza (Beaudry & Pinsonneault, 2010).

Y, en tercer lugar, la dimensión de Percepción crítica. A través de la información recogida en esta dimensión se analiza una serie de oportunidades y demandas, pero también de riesgos autopercibidos por parte de los mayores cuando utilizan las tecnologías digitales. Junto a ellos, se recoge información acerca de determinados valores presentes en la relación entre las personas mayores y las tecnologías digitales.

En la tabla siguiente (Tabla 2) se muestran las dimensiones y categorías de análisis propuestas, incluyendo algunos ejemplos de codificación extraídos de los textos de análisis que permiten esclarecer cuáles son los criterios de adscripción de la información a los diferentes nodos establecidos.).

 

Tabla 2

Dimensiones y categorías del análisis de contenido del discurso

Dimensión

Categoría

Ejemplos extraídos de los textos

Comportamiento

de uso

 

Dispositivos más frecuentes

Lo que más utilizo y con diferencia es el teléfono móvil, todos los días” (Participante 8_Hombre_60 años)

Aplicaciones más frecuentes

“Sobre todo busco en Google y desde ahí accedo a YouTube sobre todo para ver capítulos de series o buscar patrones de labores que tejer después [..] Utilizo Facebook porque estoy en varios foros de grupos de lectores y comparto opiniones de libros que voy leyendo y también lo mismo con grupos de costura” (Participante 5_ Mujer_73 años)

Funcionalidad

“Lo empleo para comunicarme con amigos y familiares y mantenernos constantemente al día, también es una fuente de entretenimiento y de consulta” (Participante 31_ Mujer_60 años)

Emocionalidad

Emociones agradables

“Los días que lo manejo bien sin ayuda de nadie me siento orgullosa de mí misma, la verdad” (Participante 22_ Mujer_69 años)

Emociones desagradables

“Me genera muchísima frustración aprender a utilizar nuevos dispositivos digitales porque cuando me lo enseñan lo sé hacer, pero cuando lo tengo que volver a hacer cuando estoy sola sin ayuda no se volver a hacerlo o no me acuerdo a que botón tenía que darle para realizar cualquier cambio” (Participante 42_ Mujer_62 años)

Percepción crítica

Oportunidades

“Por supuesto que hacen falta y además nos ayuda muchísimo porque las personas mayores cada vez están más solas y la única forma de relacionarse con su mundo exterior es a través del ordenador, del teléfono… entonces el saber usarlo una persona mayor le va a dar mucha más libertad y mucho más entretenimiento” (Participante 17_ Hombre_65 años)

Riesgos autopercibidos

“Lo que más angustia me genera de los teléfonos móviles, ordenadores, etc. es el miedo a que me roben o cojan fotos mías que pudiera haber en alguna aplicación mía” (Participante 4_ Mujer_77 años)

Demandas

“Se necesita potenciar la enseñanza de las nuevas tecnologías digitales a las personas mayores ya que no han tenido la oportunidad de haber aprendido desde pequeños y por tanto resulta más difícil” (Participante 27_ Hombre_64 años)

Valores

“Los jóvenes estáis todo el día pegado y además es que se sabe todo de todo [..] creo que sería mejor que la juventud no abusara tanto porque estáis muy preparados en todos los sentidos, pero a veces me asombra en cómo usáis la tecnología digital para cosas malas. O, por ejemplo, que usáis las tecnologías digitales demasiado pronto… cuando tendríais que estar jugando ya estáis con eso y ya empezáis a ser mayores” (Participante 10_ Mujer_91 años)

 

4. Resultados

4.1. Comportamiento de uso de la tecnología digital

En lo que respecta a la dimensión Comportamiento de uso, los resultados revelan los dispositivos y aplicaciones más utilizadas (véase Figura 2).

 

Figura 2

Mapa jerárquico del discurso a razón del número de referencias de codificación

Fuente: elaboración propia.

 

Los resultados manifiestan que el 100% de los entrevistados declaran utilizar especialmente el teléfono móvil o smartphone como principal dispositivo tecnológico, seguido por la televisión (33,3%) y el ordenador (19,6%). En cuanto al uso de aplicaciones más frecuentes, los entrevistados afirman utilizar con especial interés el WhatsApp (58,8%), Facebook (23,52%) y Youtube (17,64%). Además, el 11.8% reconoce utilizar con frecuencia aplicaciones para el banco y el 5,9% plataformas de streaming como Netflix.

En segundo lugar, podemos observar que estos resultados están relacionados con la información de los participantes sobre los motivos de uso y no uso de las tecnologías digitales (véase figura 3).

 

Figura 3

Motivos que los llevan a utilizar una tecnología digital

Fuente: elaboración propia.

El estudio revela, por un lado, que los entrevistados utilizan las tecnologías digitales especialmente para la comunicación (95%), el entretenimiento (60,78%) y la búsqueda de información (60,78%). Consideran mayormente que son de utilidad (61%), incluso una necesidad actualmente (31%), pues en muchos casos resaltan que les ayudan o mejoran su vida diaria (41%) y que les aporta sensación de seguridad al poder estar conectados en caso de urgencia (18%).

Por otro lado, sobre los motivos que los llevan a decidir no utilizar la tecnología digital, el 31,4% manifiestan que para ellos eran demasiado difíciles de utilizar, el 27.5% consideran no tener formación suficiente para utilizarlas y el 23,5% afirmaba no usarlas porque no las comprendían. Además, el 5,33% manifestaron tener problemas físicos que les impedían poderlos utilizar (5,33%).

Además de describir las frecuencias de uso, estos resultados permiten identificar un patrón que conecta directamente con los modelos de aceptación tecnológica. El predominio del uso del smartphone y de aplicaciones de mensajería instantánea sugiere que los mayores priorizan tecnologías que responden a necesidades sociales inmediatas, lo cual coincide con las teorías socioemocionales del envejecimiento, donde las metas vinculadas al mantenimiento de vínculos afectivos cobran mayor relevancia en edades avanzadas. Asimismo, la relación entre motivos de uso (comunicación, entretenimiento y seguridad) y motivos de no uso (dificultad, falta de formación y falta de comprensión) evidencia una tensión estructural entre utilidad percibida y autoeficacia, ampliamente documentada en la literatura sobre brecha digital. Esta relación permite interpretar que el comportamiento de uso no depende solo del acceso o disponibilidad, sino de la interacción entre expectativas de utilidad, confianza en las propias capacidades y percepción de riesgo.

 

4.2. Emocionalidad hacia el uso de la tecnología digital

En cuanto a la dimensión Emocionalidad, los resultados que se presentan en la figura 4, dejan entrever que la gran proporción de la información codificada se centra en los sentimientos desagradables (69%), donde los entrevistados manifiestan de forma concreta cómo sienten especialmente miedo, ansiedad y frustración cuando utilizan las tecnologías digitales. Como se especificará en el análisis de contenido sobre la dimensión Percepción crítica, esto parece deberse, principalmente, al temor a cometer ciertos errores al utilizarlos que pueda llevarlos a romperlos, al miedo a sobreexponerse al visibilizar demasiada información personal o incluso llegar a ser víctimas de engaños o robos en la red. La mayoría de los participantes atribuye estos sentimientos desagradables a situaciones en las que consideran que no tienen suficiente control para utilizarlos por falta de formación o porque no terminan de comprender cómo deben utilizarlos.

 

Figura 4

Emociones más presentes en los entrevistados

Fuente: elaboración propia.

A colación de lo anterior, el análisis del contenido del discurso de emociones como el miedo o la ansiedad de uso se refleja de acuerdo al temor a cometer algun error que pueda llevarles a ser estafados de alguna forma, lo que refleja falta de control y desconfianza.  Sirvan como ejemplo literales objeto de coficiación como:

“Miedo me da, por ejemplo, tener las claves del banco en el móvil por si pueden entrar sin mi permiso; no me gusta comprar cosas por internet por si me timan, prefiero ir a comprarlas a la tienda” (Participante_21_Hombre_75 años).

“Cuando me sale publicidad o navego por internet teniendo que aceptar cookies, siento un poco de miedo por si pudiera liarla dándole a algo que me provocara que me timaran o se me metiera un virus en el teléfono” (Participante_27_Hombre_64 años).

“Siempre tengo el miedo y la preocupación de que pueda darle a algo o meterme a alguna página que no debo y que me entre un virus en el móvil y puedan coger mis datos o publicar cosas en mis cuentas” (Participante_42_Mujer_62 años).

En contraposición, en cuanto a los sentimientos agradables manifestados por los participantes cuando utilizan las tecnologías digitales, se evidencia principalmente la presencia del disfrute y la sensación de orgullo. Según indican los entrevistados, cuando son capaces de utilizar los dispositivos disfrutan enormemente con ellos y se sienten orgullosos de ser capaces de utilizarlos, sobre todo teniendo en cuenta la dificultad que les supone hacerlo. Estos sentimientos de carácter agradable, como veremos también en la dimensión Percepción crítica, los lleva a sentirse autorrealizados y a aumentar su deseo por aprender.

“Disfruto mucho utilizándolas [..] Me parece muy divertido poder compartir recetas con mis familiares […] Hago fotos a las comidas que cocino y se lo mando” (Participante_30_Mujer_81 años).

“También me gusta mucho poder preguntar cualquier cosa en el Google y que me responda. Lo uso mucho para buscar tratamientos de plantas que luego uso en el campo. Realmente disfruto usándolo” (Participante_41_Hombre_67 años).

“Me siento contenta y orgullosa de poder hacerlo [..] Me entusiasma poder usarlos y aprender más sobre ellos [..] En caso de que haya alguna actualización o cuando, por ejemplo, tengo realizar una operación diferente a la que estoy acostumbrada, me lo tomo como un reto y me siento orgullosa” (Participante_51_Mujer_78 años).

“Me siento orgulloso de saber utilizarlo habiendo aprendido a una edad bastante avanzada y no adquiriéndolo de pequeño como los niños de hoy en día” (Participante_19_Hombre_70 años).

Los resultados nos permiten profundizar en la percepción y representación de las tecnologías digitales en la mente de los adultos mayores sobre todo teniendo en cuenta ciertas creencias, emociones y actitudes en el uso de las tecnologías digitales, así como ciertas barreras que se interponen en su relación. El peso predominante de las emociones desagradables refleja un componente afectivo que actúa como mediador clave en la relación entre los adultos mayores y las tecnologías digitales. Tal como señalan modelos de aceptación tecnológica y enfoques más recientes centrados en la experiencia emocional del usuario, las emociones de carácter desagradable reducen la percepción de control y condicionan la disposición a aprender. Sin embargo, la aparición simultánea de emociones agradables como el disfrute y el orgullo evidencia que la experiencia no es homogénea, sino ambivalente. Esta coexistencia sugiere que la percepción emocional está estrechamente ligada a la posibilidad de experimentar éxito o fracaso en el uso cotidiano de los dispositivos. Cuando los participantes logran alcanzar pequeñas metas —como enviar fotos, buscar información o completar tareas cotidianas— emergen emociones agradables que fortalecen la motivación y favorecen procesos de autorrealización. Así, la emocionalidad se configura como un eje transversal que influye en el comportamiento de uso y en la percepción crítica, actuando como un componente psicológico determinante en la aceptación tecnológica. Para seguir profundizando en estas creencias, actitudes hacia el uso, sus barreras y detectar las necesidades en este grupo de edad, procedemos a presentar y comentar los resultados obtenidos en la dimensión Percepción crítica.

 

3.3. Percepción crítica hacia el uso de la tecnología digital

Con respecto a la interpretación del contenido de la dimensión que alude a la Percepción crítica la mayor parte de cobertura de texto queda recogida en torno a la categoría riesgos autopercibidos (Figura 5).

 

Figura 5

Riesgos autopercibidos en el uso de la tecnología

Fuente: elaboración propia.

De acuerdo con el número de referencias codificadas, los mayores de 60 años entrevistados manifiestan que existe una alta ausencia de formación que, junto al hecho de afirmar que muchos de los dispositivos no están diseñados o adaptados para ellos, impide que puedan adaptarse a su uso y generen una mayor sensación de incomprensión. Por otra parte, los entrevistados consideran también que el uso de los dispositivos supone enfrentarse a peligros como revelar demasiada información personal o ser víctimas de un posible robo o estafa. Junto a ello, el riesgo de cometer errores cuando los utilizan o incluso llegar a romperlos, son los riesgos principales que los mayores autoperciben cuando utilizan las tecnologías digitales.

Además, también ponen de manifiesto la falta de independencia que sufren al no poder utilizar las tecnologías digitales de forma autónoma, porque afirman depender de la ayuda de familiares o amigos. Los entrevistados relatan que la mayoría de las veces, les ayudan a resolver los problemas, pero no les enseñan a solucionarlos por sí mismos, normalmente por falta de tiempo, recursos o paciencia. Por último, destacan el riesgo de un uso excesivo, señalando que podría generar dependencia, tal y como, según indican, ocurre en el caso de las personas más jóvenes.

La centralidad de los riesgos autopercibidos pone de relieve que la relación de las personas mayores con la tecnología está mediada por una evaluación constante de vulnerabilidad. La percepción de amenaza —a la privacidad, al fraude o a la integridad del dispositivo— condiciona fuertemente la aceptación tecnológica en edades avanzadas. Asimismo, la alusión reiterada a problemas de diseño y falta de formación indica que los riesgos no son únicamente subjetivos, sino también estructurales: emergen de una interacción desigual entre las capacidades del usuario y las exigencias técnicas de los sistemas digitales.

En segundo lugar, es relevante señalar que las oportunidades mencionadas por las personas entrevistadas representan el 25% de la cobertura de texto. Este indicador, calculado por NVivo, hace referencia al porcentaje del total de contenido codificado que corresponde a esta categoría, es decir, la proporción de fragmentos textuales asociados a ‘oportunidades’ respecto al conjunto de datos analizados. Dichos resultados pueden observarse gráficamente en la Figura 6.

 

Figura 6

Percepción de las oportunidades de las tecnologías digitales

Fuente: elaboración propia.

 

A través de la figura 7, queda manifiesto el deseo de los entrevistados de aprender a utilizar las tecnologías digitales. Consideran que ofrecen muchas posibilidades en todos los ámbitos de la sociedad, especialmente a partir de la situación provocada por el Covid-19. Los entrevistados afirman que, gracias a las tecnologías digitales, han podido y pueden combatir la soledad y se sienten más incluidos socialmente. La identificación de oportunidades muestra cómo, pese a los riesgos percibidos, los mayores reconocen beneficios concretos asociados a la conectividad. Esta percepción abre una línea interpretativa relevante: los adultos mayores no rechazan la tecnología per se, sino que articulan una valoración crítica basada en la proporcionalidad entre riesgos y beneficios. En este setndio, las oportunidades podrían funcionar como un motor de motivación para el aprendizaje, especialmente cuando los dispositivos permiten reforzar vínculos sociales o compensar limitaciones físicas o de movilidad.

Así, a través de las 59 referencias recogidas en torno a las demandas (Figura 7) se evidencia cómo los entrevistados reclaman unos diseños más adaptados a su grupo de edad en los que se tengan en cuenta sus preferencias y necesidades y, sobre todo, formación adaptada a sus capacidades y necesidades. También demandan con especial interés toda aquella tecnología digital que les pueda ayudar en su vida diaria.

 

Figura 7

Demandas sobre las tecnologías digitales más presentes en los participantes

Fuente: elaboración propia.

 

A continuación, mostramos algunos ejemplos literales que permiten profundizar en las demandas mencionadas:

“Si hablamos de otros dispositivos tablets u ordenadores las funciones que tienen ya son más complejas para entender a nuestra edad, cada día salen cosas nuevas […] las tecnologías van avanzando y las nuevas generaciones ya saben manejarlas por lo que se adaptan poco a nosotros que no sabemos” (Participante_31_Mujer_60 años).

“Considero que es importante que el propio dispositivo y las aplicaciones vayan explicando paso a paso el manejo correcto y responsable, para que así llegue a más personas mayores y estemos motivadas para aprender a utilizar los dispositivos electrónicos, que no los veamos como un obstáculo” (Participante_17_Hombre_65 años).

“Un dispositivo que me podría ser útil sería un robot que me hiciera la comida él solo y otro que me pudiera ir a hacer la compra. Sé que existen parecidos, pero uno que lo hiciera al instante, sería lo mejor” (Participante_45_Hombre_79 años).

Las demandas de formación adaptada y de dispositivos más adecuados no sólo expresan carencias, sino también una orientación proactiva hacia el uso significativo de la tecnología, lo cual converge con modelos de alfabetización digital centrados en la autonomía, el empoderamiento y la participación activa.

Finalmente, la cobertura de texto con un 16% indica ciertos elementos a tener en cuenta en torno a los valores presentes en su discurso (figura 8).

 

Figura 8

Valores hacia las tecnologías digitales más presentes en el discurso

Fuente: elaboración propia.

Los resultados revelan que más del 30% de los entrevistados se resisten al cambio de forma consciente, considerando razones como la edad (manifestando que son ya demasiado mayores para aprender), la complejidad de uso autopercibida, o el desinterés por no percibir la utilidad y funcionalidad de las tecnología en su vida diaria:

“Creo que a estas alturas con lo que se al respecto de estas tecnologías y para lo que yo las uso no necesito más” (Participante_32_Hombre_74 años).

“No tengo necesidad de tener aparatos de esos a estas alturas de la vida. Siendo tan mayor ¿para qué lo quiero?” (Participante_9_Mujer_88 años).

“Siento que tengo cierta falta de conocimiento y el hecho de que los aparatos no estén acondicionados a mis capacidades limitadas debido a la edad, me genera cierta frustración y nerviosismo… Me gustaría que estos dispositivos se adaptaran mejor a las necesidades de las personas con mi edad, puesto que ahora son muy complejas y a mi edad, qué voy a aprender ya…” (Participante_ 50_Mujer_89 años).

Por otro lado, el 12% de los entrevistados consideran que el avance tecnológico es demasiado rápido y perciben un ritmo acelerado de la sociedad que impide que lleguen a adaptarse.

“Ninguna de las nuevas tecnologías está adaptada a las personas mayores… además avanzan muy deprisa y es cada vez más complicado adaptarse a ellas” (Participante_47_Hombre_62 _años).

Además, el 9% de los entrevistados manifiestan que sienten que se les excluye socialmente por ser demasiado mayores y no estar tan adaptados a las tecnologías digitales como las generaciones más jóvenes, preocupándose por quedarse atrás.

“Es cierto que la sociedad es muy tecnológica y la encontramos en todas partes… Me pongo un poco nerviosa cuando tengo que realizar algún pago o alguna gestión con una máquina, siempre necesito que algún hijo o nieto me ayude porque me da miedo equivocarme… pero es que si no aprendo me quedo atrás y siento que soy yo la que me tengo que adaptar a la tecnología para todo no ella a mi…” (Participante_4_Mujer_ 77 años).

“Los jóvenes lo tienen mucho más fácil… nosotros no hemos nacido con ello y nos ha tocado aprender desde el principio… Ahora lo necesitas para todo y ¿sino qué? Cada vez hay menos gente trabajando y más máquinas y muchas personas no sabemos usarlas porque además nadie nos ha enseñado…” (Participante_14_Mujer_88 años).

Por último, el 12% de los participantes mayores de 60 años hacen hincapié en que consideran que la situación actual en la que se desenvuelven los jóvenes es muy diferente con la que se desenvolvían ellos a su edad. Comentan que la utilización de las tecnologías digitales ha provocado un cambio de paradigma generacional que choca con su forma de pensar y actuar, y que los aleja de lo que ellos consideran más importante.

“A veces me siento un poco “desconectado” cuando estoy con gente más joven que muchas veces están hablando con el móvil, no entiendo por qué tienen que estar todo el día con él en vez de verse más” (Participante_44_Hombre_72 años).

“No hay que dejar estos dispositivos a los niños desde tan pequeños porque ya nacen con todo ello y hay cosas que tienen que disfrutar sin los móviles y ordenadores” (Participante_34_Mujer_69 años).

“Me gustaría que la juventud no abusara tanto porque estáis muy preparados en todos los sentidos, pero a veces me asombra en cómo usáis la tecnología para cosas malas. O, por ejemplo, que usáis las tecnologías demasiado pronto… cuando tendríais que estar jugando ya estáis con eso y ya empezáis a ser mayores…” (Participante 10_Mujer_91 años).

En conjunto, estos resultados muestran que los valores que guían la relación de las personas mayores con la tecnología están estrechamente vinculados con su percepción de utilidad, su sentido de autoeficacia y su posición dentro del cambio generacional. La resistencia consciente al aprendizaje, la percepción de un ritmo tecnológico acelerado y la sensación de exclusión social revelan que la adopción tecnológica no depende únicamente de factores instrumentales, sino también de juicios éticos y afectivos que orientan sus decisiones. Así, los valores expresados por los participantes actúan como un marco interpretativo que les permite evaluar si las tecnologías aportan bienestar, autonomía y continuidad con sus propios modos de vida, o si, por el contrario, generan distancia, inseguridad y pérdida de referencias compartidas. En este sentido, comprender estos valores resulta clave para promover procesos de alfabetización digital más sensibles a las necesidades, expectativas y ritmos de aprendizaje propios de la vejez.

 

5. Discusión y Conclusiones

El presente estudio se planteó con objeto de profundizar en el perfil digital de los mayores y analizar cómo perciben y son representadas las tecnologías digitales, atendiendo a su comportamiento de uso, su emocionalidad y su percepción crítica, pudiendo radiografiar el senior tecnológico y detectar una serie de necesidades ligadas particularmente a la falta de formación y a la necesidad de sentirse seguros utilizando la tecnología digital.

Como ya se ha señalado a lo largo de la investigación, la inclusión digital del adulto mayor se plantea como reto imprescindible entorno a las necesidades de las personas mayores como grupo de edad tecnológicamente vulnerable, siendo especialmente relevante en términos socioeducativos, porque nos encontramos con un grupo poblacional altamente diverso en términos de competencias digitales, de motivaciones de uso, o de expectativas de seguir formándose mediante el uso de recursos o entornos virtuales (Busch et al., 2021; Hargittai & Hinnant, 2008; Kuong & Chaparro, 2025; Pick & Sarkar, 2015; Van Dijk, 2008).

Sin embargo, aun evidenciándose esta necesidad (Martín-García et al., 2022; Martínez-Alcalá et al., 2021), resultan escasas las investigaciones en el terreno dado que, por regla general, se centran en otros grupos de edad más jóvenes, olvidando que, si bien las tecnologías digitales ofrecen importantes beneficios a los mayores en la mejora de su calidad de vida (Kasar & Karamn, 2021; Murciano-Hueso et al., 2022b), la tasa de adopción (entendida como la decisión de aceptar y usar algo de manera regular) es mucho más baja en este grupo en comparación con otros de menor edad (Castro-Rojas & Coto-Chotto, 2025; Vaportzis et al., 2017).

Este estudio ha contribuido a ampliar el conocimiento sobre este grupo de edad, mostrando que, aunque la tecnología puede desempeñar un papel positivo en el bienestar psicológico (Pinazo-Hernandis et al., 2024) y en aspectos relacionados con la dependencia (Marqués et al., 2020) y el aislamiento social (Banskota et al., 2020), su adopción se ve condicionada por emociones ambivalentes y por los riesgos autopercibidos identificados en los testimonios. Estos resultados invitan a considerar que el potencial beneficioso de la tecnología sólo se materializa cuando se acompaña de condiciones de accesibilidad, apoyo y formación adecuadas. Sin embargo, los resultados de la investigación se unen también a los estudios que indican que, a pesar de estos beneficios y a que las tecnologías digitales van integrándose cada vez más y de forma más intensa en la vida cotidiana en la población, se siguen observando claras diferencias en su uso conforme aumenta su edad, especialmente por su baja competencia digital (Agudo-Prado et al., 2012; Blažič & Blažič, 2020). Los resultados anteriormente presentados ponen de manifiesto la relación entre ausencia de formación e incomprensión de los recursos digitales y cómo esta relación, junto a diseños no adaptados, impide que los mayores los integren en su vida diaria. Se evidencia cómo sienten especialmente miedo, ansiedad y frustración cuando utilizan las tecnologías digitales y lo atribuyen principalmente a situaciones en las que se perciben sin control en su uso, al no tener la formación necesaria para utilizarlos o comprenderlos. Además, la percepción de ausencia de formación supone lidiar con emociones de carácter desagradable por cometer ciertos errores al utilizarlos que pueda llevarlos a romperlos, sobreexponerse al visibilizar demasiada información personal o incluso llegar a ser víctimas de algún tipo de robo o estafa.

En suma, las evidencias recogidas contribuyen a demostrar una vez más la necesidad de seguir comprendiendo la percepción que tienen los mayores hacia las tecnologías digitales y cómo ésta influye en sus procesos de adopción tecnológica. Si bien es posible seguir identificando una serie de elementos clave en los procesos que pueden facilitar su aceptación como la utilidad y la facilidad, también es necesario prestar atención a una serie de barreras que se están interponiendo en su relación con las tecnologías digitales y que están impidiendo su inclusión digital como la falta de formación y las emociones negativas como el miedo o la preocupación (Alsswey, 2020; Grandi et al., 2019; Shah et al., 2021). Estos aspectos se presentan clave a la hora de diseñar propuestas formativas que atiendan al perfil de uso del adulto mayor y a la promoción y adquisición de competencias digitales que les permitan acceder a los servicios y aprovechar las oportunidades para las que las tecnologías son diseñadas.

El estudio permite responder de manera integrada a las dos preguntas de investigación planteadas. En relación con el perfil digital de las personas mayores participantes, los hallazgos muestran un uso principalmente funcional y práctico de la tecnología, orientado a resolver necesidades cotidianas como la comunicación, la gestión administrativa o el acceso a información. Su nivel de competencia digital es heterogéneo, pero tiende a concentrarse en un manejo básico de dispositivos móviles, con menor dominio en tareas más complejas. Este perfil se articula además con una percepción de utilidad moderada, la persistencia de ciertas inseguridades técnicas y la dependencia de apoyos familiares o institucionales para resolver dificultades.

Respecto a la percepción del uso tecnológico, la dimensión emocional y la mirada crítica hacia la digitalización, el estudio evidencia una combinación de interés, curiosidad y sentimientos de logro, especialmente cuando la tecnología se comprende y se aplica a situaciones reales. Sin embargo, también emergen emociones de carácter desagradable como miedo a “romper algo”, frustración ante cambios constantes y sensación de desorientación. Esta ambivalencia emocional influye directamente en la continuidad o abandono del uso tecnológico. Al mismo tiempo, las personas mayores manifiestan una percepción crítica sólida, centrada en riesgos como la deshumanización de los servicios, la dependencia de dispositivos, la pérdida de privacidad y la dificultad para adaptarse a entornos digitales que no siempre están diseñados para ellas.

Finalmente, los resultados permiten afirmar que la adopción tecnológica en la vejez no depende únicamente del acceso o la formación, sino de un entramado de factores que combinan experiencias previas, emociones, apoyos sociales y sentido de utilidad. Comprender este proceso desde una mirada sociopedagógica resulta clave para diseñar estrategias formativas pertinentes, pero, sobre todo, para reconocer que el uso de tecnologías en la vejez es una práctica situada, influida por recorridos biográficos, percepciones personales y barreras estructurales. El estudio refleja como una percepción positiva general de la tecnología digital de uso cotidiano por parte de las personas mayores contribuye a una mayor intención de uso tecnológico, pero también que es indispensable promover competencias digitales y tomar en consideración la percepción emocional en los procesos de adopción tecnológica para garantizar su uso y aceptación, trabajando sobre los miedos que se asocian a los riesgos autopercibidos y aprovechando la emocionalidad positiva cuando experimentan sentimientos de caracter agradable. Se pone de manifiesto la necesidad de continuos y adaptados entornos formativos que posibiliten en este grupo el contacto directo y permanente con la sociedad en la que viven. En este sentido, se demanda el fortalecimiento de los programas formativos que, teniendo en cuenta la situación concreta de este grupo de edad, estén enfocados en crear una red de apoyo que les permita ser y sentirse autosuficientes para poder utilizar y beneficiarse de las tecnologías digitales. Para ello, es fundamental que los procesos formativos para el desarrollo de la competencia digital tomen en consideración el valor de la conciencia emocional y de las estrategias de regulación para favorecer el uso y aprovechamiento de las tecnologías. Se necesita diseñar e implementar productos y servicios acordes con este grupo de edad que maximicen su calidad de vida, pero también formarlos en su uso para que la accesibilidad tecnológica sea posible y, por ende, garantizar que la velocidad con la que la tecnología digital se integra en la vida cotidiana de las personas no deje atrás a este grupo de edad, sintiéndose participes del proceso. No obstante, de cara a la generalización de resultados, es preciso tomar en consideraciónque la principal limitación del estudio no se debe sólo a la muestra participante sino a posibles sesgos de deseabilidad social y a la propia interpretación de resultados. En este sentido, dichas limitaciones marcan líneas de trabajo que exigen otras fuentes de información y el empleo de otros instrumentos más estandarizados, de cara a incidir en la relación entre las dimensiones estudiadas y a conocer el papel que otorgan los responsables de los procesos formativos a la carga emocional que se produce en las situaciones de enseñanza aprendizaje.

 

Financiación

El presente trabajo ha sido financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y cofinanciado por la Unión Europea (FEDER) en el marco del Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación 2024-2027 («Proyectos de Generación de Conocimiento»), “INCLUSION SOCIAL, BIENESTAR PSICOLÓGICO Y DISMINUCIÓN DE LA SOLEDAD DE PERSONAS MAYORES A TRAVÉS DEL JUEGO INTERACTIVO DIGITAL (EDU-SENIORGAMES). Ref. PID2024-160462NB-I00.

 

Conflicto de interés

Los autores declaran no tener conflicto de interés.

 

Referencias

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