
La nomofobia parental y su relación con la
permisividad en el uso del smartphone en menores de 3 a 12 años
Parental
nomophobia and its relationship with permissiveness in smartphone use among
children aged 3 to 12 years
Universidad de Santiago de Compostela. España.
Universidad de Santiago de Compostela. España.
Universidad de Santiago de Compostela. España.
Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra.
República Dominicana.
Cómo citar este artículo:
Muñoz-Carril,
P.C., Platas Ferreiro, M.L., Mosquera Bargiela, I., & Puentes Puente, A.
(2026). La nomofobia parental y su relación con la permisividad en el uso del
smartphone en menores de 3 a 12 años [Parental nomophobia and its relationship
with permissiveness in smartphone use among children aged 3 to 12 years]. Pixel-Bit, Revista de Medios y Educación, 76, Art. 3. https://doi.org/10.12795/pixelbit.118978
RESUMEN
El elevado nivel de intrusión
de los teléfonos inteligentes en la vida familiar hace que niños
y niñas estén cada vez más expuestos a las pantallas. En este contexto
de hiperconexión, la mediación y regulación parental resultan claves para
garantizar el bienestar digital de los menores. El objetivo de este estudio fue
estimar la prevalencia de la nomofobia entre progenitores con hijos/as de 3 a
12 años usuarios de smartphone y analizar la relación entre la nomofobia
parental y el nivel de permisividad respecto al uso del móvil en la infancia.
Participaron 1245 padres y madres de la ciudad de Lugo (España), a quienes se
administró la escala validada NMP-Q junto con un bloque de ítems sobre normas y
prácticas de uso. Se realizaron análisis descriptivos de prevalencia, correlaciones
de Pearson y modelos de regresión logística binaria. Los resultados mostraron
que el 20.96 % de los encuestados presentaba niveles de nomofobia en riesgo y
problemáticos. La nomofobia total y sus dimensiones se asociaron con una mayor
probabilidad de adoptar un estilo parental más permisivo. Estos hallazgos
evidencian la necesidad de integrar la nomofobia parental en las intervenciones
familiares orientadas a un uso saludable del smartphone.
ABSTRACT
The widespread use of smartphones
in family life means that children are increasingly exposed to screens. In this
context of hyper connection, parental mediation and regulation are key to
ensuring children’s digital well-being. The aim of this study was to estimate
the prevalence of nomophobia among parents of 3- to 12-year-old smartphone
users and to analyze the relationship between parental nomophobia and the level
of permissiveness regarding children’s smartphone use. The sample consisted of
1,245 mothers and fathers from the city of Lugo (Spain), who completed the
validated NMP-Q scale along with a set of items on rules and usage practices.
Descriptive prevalence analyses, Pearson correlations, and binary logistic
regression models were conducted. Results showed that 20.96% of respondents
reported at-risk or problematic levels of nomophobia. Total nomophobia and its
factors were associated with a higher likelihood of adopting a more permissive
parenting style. These findings highlight the need to incorporate parental
nomophobia into family interventions aimed at promoting healthy smartphone use.
PALABRAS CLAVES· KEYWORDS
Nomofobia; teléfono
inteligente; uso problemático; permisividad parental; infancia
Nomophobia; smartphone; problematic use; parental
permissiveness, childhood
1. Introducción
El uso intensivo del
smartphone ha transformado de forma profunda las dinámicas de comunicación,
ocio y organización en la vida familiar contemporánea (Busch & McCarthy, 2021).
En la última década, el empleo del teléfono móvil ha pasado de ser accesorio
para convertirse en un elemento cotidiano, también para los niños/as, que
acceden a este dispositivo desde edades cada vez más tempranas. Aunque los
smartphones aportan beneficios en términos de comunicación, acceso a la
información y coordinación familiar, también se han identificado riesgos
vinculados a un uso intensivo o poco regulado, como la exposición a contenidos
inapropiados o la interferencia en rutinas básicas (Garmendia et al., 2022). La
literatura actual señala que la mediación parental resulta decisiva para
configurar hábitos digitales saludables, ya que las familias actúan como modelo
y filtro del uso tecnológico durante la infancia. En este trabajo, por mediación
parental se entiende el conjunto de estrategias mediante las cuales los
progenitores orientan, supervisan y regulan el uso del smartphone por parte de
sus hijos/as (p. ej., mediación activa, restrictiva y co-uso). De forma
complementaria, la permisividad parental se concibe como un estilo regulatorio
más laxo, caracterizado por límites menos estrictos y menor supervisión; en
este estudio se operacionaliza mediante el Índice Clave de Permisividad (ICP)
descrito en el apartado de análisis de datos. En esta etapa, caracterizada por
una autonomía limitada, las prácticas educativas parentales (restrictivas,
activas o permisivas) influyen directamente tanto en el desarrollo de la
autorregulación como en los riesgos a los que los menores pueden verse expuestos
(Modecki et al., 2022).
Partiendo de este marco
conceptual, la creciente presencia del smartphone en el ecosistema familiar
plantea un problema educativo y de bienestar digital, relacionado con la
dificultad de muchas familias para mantener pautas de mediación claras y
estables ante un dispositivo cada vez más preponderante en la vida cotidiana
infantil. No obstante, aunque la literatura ha analizado ampliamente la
nomofobia en población adolescente y universitaria, la evidencia empírica
disponible en progenitores sigue siendo limitada, especialmente en lo que
respecta a la relación entre la nomofobia parental y estilos de regulación más
permisivos en el uso del smartphone por parte de hijos/as en edades tempranas.
Abordar este vacío resulta relevante, ya que entre los 3 y los 12 años se
consolidan hábitos digitales, rutinas y normas familiares que pueden
proyectarse en etapas posteriores del desarrollo.
Los progenitores con
mayores niveles de ansiedad ante la desconexión tienden a mostrar actitudes más
tolerantes hacia el uso infantil del móvil, utilizar el smartphone con más
frecuencia en presencia de los/as hijos/as y a establecer límites menos consistentes
(Matthes et al., 2021; Schmuck et al., 2023). Esta situación puede derivar en
mensajes educativos contradictorios, oscilando entre la permisividad y las
prohibiciones puntuales, lo que dificulta el establecimiento de rutinas
tecnológicas coherentes (Rodríguez-García et al., 2023; Zwilling, 2022). Se
trata de un fenómeno especialmente preocupante si se considera que los adultos
actúan como modelo de aprendizaje vicario en la etapa de 3 a 12 años, en la que
las pautas familiares tienen un peso determinante.
En consecuencia, el
presente estudio se orienta a cubrir un vacío empírico relevante en el campo de
la parentalidad digital, al centrarse en la nomofobia de progenitores con
hijos/as de entre 3 y 12 años, un grupo escasamente atendido por la literatura
previa. Su relevancia social y educativa reside en que la relación que los
progenitores mantienen con el smartphone no solo afecta a su propio bienestar
digital, sino que configura el contexto normativo y relacional en el que los
menores aprenden a usar este dispositivo. Desde esta perspectiva, la
investigación aporta evidencia empírica al estimar la prevalencia de la
nomofobia parental y, al mismo tiempo, analizar su relación y papel predictor
sobre la permisividad en el uso del smartphone en la infancia, contribuyendo
así a una comprensión más integrada de los procesos de mediación parental en
etapas tempranas del desarrollo. En concreto, se plantearon los siguientes
objetivos de investigación:
1.
Analizar la
prevalencia de la nomofobia en padres y madres de niños y
niñas de entre 3 y 12 años usuarios de smartphone.
2.
Analizar la
relación entre la nomofobia parental y el nivel de permisividad respecto al uso
del smartphone en la infancia.
3.
Analizar el
papel de la nomofobia global y de sus cuatro dimensiones (acceso a la
información, comodidad, comunicación y conexión) en la probabilidad de que los
progenitores adopten un estilo más permisivo en el uso del smartphone.
2. Metodología
La investigación se
desarrolló bajo un enfoque cuantitativo y adoptó un diseño ex post facto de tipo
no experimental, utilizándose el método de encuesta como técnica principal para
la recogida de datos (Hernández-Sampieri & Mendoza, 2018).
En el estudio participaron inicialmente 1.694
padres y madres de la ciudad de Lugo (España), seleccionados mediante un
muestreo no probabilístico por conveniencia. Para los análisis presentados en
este trabajo se consideró únicamente a aquellos progenitores con hijos/as de
entre 3 y 12 años que utilizaban habitualmente el smartphone, así como los
cuestionarios que no presentaban incoherencias o valores atípicos en las
respuestas. Tras aplicar estos criterios de inclusión y depuración de la base
de datos, la muestra final quedó constituida por 1.245 sujetos.
En cuanto al género, el 71.4% (n=890) de los
progenitores encuestados fueron mujeres, mientras que la edad media de los
respondientes se cifró en 41.43 años (DT=5.86).
Respecto al estado civil, el 72.62% (n = 904) de
los participantes manifestó estar casado/a; el 8.27% (n=103) indicó ser
soltero/a; el 6.59% (n=82) declaró vivir en unión libre o
de hecho; y el 6.51% (n=81) señaló estar divorciado/a. Asimismo, el 4.66%
(n=58) se encontraba separado/a y el 0.80% (n=10) en situación de viudedad. Por
último, la categoría “otros” representó el 0.08% (n=1), mientras que seis
personas (0.48%) decidieron no responder esta pregunta.
En lo concerniente a la situación laboral, el
85.70% (n=1067) se encontraba empleado/a, mientras que el 11.97% (n=149) estaba
desempleado/a. Por su parte, la categoría “otros” representó el 1.20% (n=15).
Asimismo, el 0.80% (n=10) eran jubilados/as o pensionistas, y el 0.32% (n=4)
prefirió no responder a esta pregunta.
2.2. Instrumento
Los datos se recogieron
mediante un cuestionario de elaboración propia, precedido por un bloque de
datos sociodemográficos del padre o madre (edad, género, situación laboral,
estado civil, etc.) y del hijo/a (edad, género, curso escolar, tipo de centro).
A continuación, el
cuestionario se organizó en varios bloques temáticos: (1) identificación del
uso del smartphone; (2) tiempo de uso del dispositivo; (3) acciones y tareas
realizadas con el smartphone; (4) normas parentales y control de uso del
teléfono inteligente; (5) hábitos de empleo de dispositivos móviles; y (6)
oportunidades y peligros de los teléfonos inteligentes.
En el bloque sobre
normas parentales y control del uso del teléfono inteligente se incluyeron
ítems destinados a recoger información sobre aspectos como la existencia y
grado de cumplimiento de normas de uso del móvil (ítem 24), el permiso para
utilizarlo durante las comidas (ítem 25), la disponibilidad nocturna del
dispositivo y los posibles desvelos asociados (ítems 26 y 26.1), la frecuencia
con que el menor pide permiso para instalar y utilizar aplicaciones (ítems 18 y
19) y los mecanismos de control parental empleados (ítem 23). Estos ítems se
utilizaron posteriormente para construir los índices clave de permisividad
(ICP), descritos en el apartado de análisis de datos.
En el proceso de
validación del cuestionario se atendió a criterios de validez de contenido, de
constructo y de consistencia interna. La validez de contenido se evaluó
mediante el juicio de ocho especialistas internacionales en metodología de la
investigación y tecnología educativa, quienes valoraron la univocidad,
pertinencia e importancia de los ítems (Kappa de Fleiss = .848), lo que
permitió ajustar la redacción y organización de algunos de ellos. Asimismo, se
realizó una prueba piloto con 250 progenitores, que sirvió para afinar la
versión definitiva en términos de claridad, extensión y comprensión.
Además de los bloques
anteriores, el instrumento incorporó la versión española del Nomophobia
Questionnaire (NMP-Q), desarrollado originalmente por Yildirim y Correia
(2015) y adaptado al contexto español por León-Mejía et al. (2021). La escala
está compuesta por 20 ítems con formato de respuesta tipo Likert de 7 puntos (1
= totalmente en desacuerdo, 7 = totalmente de acuerdo) y evalúa cuatro
dimensiones: (1) no ser capaz de acceder a la información (malestar ante la
imposibilidad de consultar información inmediata a través del teléfono
inteligente smartphone), (2) renunciar a la comodidad (sensación de
seguridad asociada a disponer del dispositivo con batería, cobertura y saldo
suficientes), (3) no poder comunicarse (preocupación por no poder contactar o
ser contactados por familia y amistades) y (4) pérdida de conexión (inquietud
por desconectarse de la identidad digital y de las redes sociales).
En la muestra de
familias de este estudio, la NMP-Q mostró una fiabilidad muy elevada. El
coeficiente α de Cronbach fue de .95 para la puntuación total y osciló
entre .85 y .94 en los cuatro factores.
Con el fin de
corroborar la validez de constructo en esta población, se llevó a cabo un
análisis factorial confirmatorio (AFC) mediante mínimos cuadrados no ponderados
(ULS), especificando el modelo de cuatro factores propuesto en la literatura.
El modelo de cuatro factores mostró un ajuste excelente (CFI=.995, TLI=.994,
NFI=.993, GFI = .998, RMSEA=.044 (IC 90 % [0.040, 0.048], y SRMR =.046), y
todas las cargas factoriales fueron altas y estadísticamente significativas
(λ entre .68 y .93), lo que respalda la estructura teórica de la NMP-Q en
esta muestra de progenitores.
2.3. Procedimiento
Los cuestionarios se
aplicaron en franjas horarias en las que los adultos acompañaban a los/as
menores en la entrada o salida del colegio. Además, se contactó con las
Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (AMPAs) y se solicitó permiso a la
dirección de los centros educativos en aquellos casos en que fue necesario
acceder a las instalaciones escolares. Tras verificar que las personas
encuestadas tenían hijos/as usuarios de teléfono inteligente con edades
comprendidas entre los 3 y los 12 años, se solicitó su colaboración voluntaria
y consentimiento informado, explicando en detalle la finalidad del estudio y
aclarando que los datos obtenidos se tratarían de forma completamente anónima y
con las debidas garantías éticas.
2.4. Análisis de datos
Los análisis se
estructuraron en tres fases. En la primera, se obtuvieron estadísticos
descriptivos de los 20 ítems de la NMP-Q y se estimaron los niveles de
prevalencia de la nomofobia (global y por factores), clasificando las
puntuaciones en cuatro categorías (ocasional, frecuente, en riesgo y
problemática) a partir de puntos de corte situados en los percentiles 15, 80 y
95 de la distribución.
En la segunda fase, se
examinó la asociación entre la nomofobia parental y la permisividad en el uso
del smartphone mediante correlaciones de Pearson, considerando tanto la
puntuación total de la NMP-Q como las puntuaciones de cada uno de sus cuatro
factores y el índice global de permisividad.
En la tercera fase, se
ajustaron modelos de regresión logística binaria para analizar el papel
predictor de la nomofobia sobre la probabilidad de situarse en el grupo de
progenitores más permisivos. Se estimaron modelos con la puntuación total de
nomofobia y modelos independientes para cada factor de la NMP-Q.
La permisividad
parental se operacionalizó a partir de los ítems 18, 19, 23, 24, 25, 26 y 26.1,
recodificados en ocho indicadores dicotómicos (p₁…p₈; 0 =
ausencia, 1 = presencia de señal de permisividad) referidos a distintos ámbitos
de la mediación parental (normas, uso del móvil en las comidas, disponibilidad
y uso nocturno, solicitud de permiso para instalar y usar aplicaciones y empleo
de mecanismos de mediación parental). La Figura 1 resume los criterios de
recodificación de estos indicadores y la construcción del Índice Clave de
Permisividad (ICP), concebido como un indicador sintético de laxitud
regulatoria y baja mediación restrictiva en el uso infantil del smartphone. En
consecuencia, no pretende medir “control parental” en sentido general, sino
identificar señales observables de permisividad (p. ej., ausencia o bajo
cumplimiento de normas, menor supervisión/monitorización y menor uso de restricciones
situacionales o temporales) en ámbitos cotidianos de uso del dispositivo.
La selección de estos
ámbitos se apoya en la literatura sobre mediación parental y parentalidad
digital, que distingue prácticas de establecimiento de normas y restricciones,
estrategias de supervisión/monitorización y apoyos técnicos (controles parentales),
entre otras (Dedkova & Smahel, 2020; Modecki et al., 2022;
Rodríguez-de-Dios et al., 2018).
El ICP se obtuvo
sumando los ocho indicadores (rango teórico 0-8, con valores más altos
indicativos de mayor permisividad). Para los análisis de regresión logística,
este índice se dicotomizó en dos niveles: progenitores menos permisivos y más
permisivos.
Figura 1
Recodificación de ítems para la obtención del índice ICP

Fuente: elaboración propia.
Dado que el ICP se
construyó a partir de ocho indicadores dicotómicos, se estimó su consistencia
interna mediante el coeficiente KR-20 (Forero, 2014). El resultado mostró una
consistencia moderada (KR-20 = 0.554; IC95% bootstrap = [0.504, 0.598]). Este valor
debe interpretarse teniendo en cuenta que el ICP integra señales de
permisividad en ámbitos complementarios (normas, comidas, disponibilidad/uso
nocturno, permisos para apps y uso de controles), por
lo que no se espera necesariamente una homogeneidad elevada como en escalas
psicométricas unidimensionales. En este sentido, la utilidad del índice se
apoya, sobre todo, en la coherencia conceptual y en la transparencia de los
criterios de recodificación (Figura 1), más que en la consistencia interna
estricta.
La interpretación de
los modelos se basó en las odds ratios (OR) y sus intervalos de confianza al 95
%, empleando el pseudo R² de Nagelkerke como índice de ajuste global. Todos los
análisis se realizaron con JASP v.0.19.3.0 y IBM SPSS Statistics v.24.
3. Resultados
3.1. Análisis descriptivo y prevalencia de la nomofobia
En la Tabla 1 se
presentan los estadísticos descriptivos de los 20 ítems de la NMP-Q. Las medias
oscilaron entre 1.85 y 3.83 en una escala de 1 (totalmente en desacuerdo) a 7
(totalmente de acuerdo), sin indicios de desviaciones extremas respecto a la normalidad
univariante. En términos generales, los ítems vinculados a la comunicación con
la familia y los/as amigos/as (Factor 3) presentaron las puntuaciones más
elevadas, mientras que los relacionados con la identidad virtual y la presencia
en redes (Factor 4) registraron las más bajas, aunque con cierta asimetría que
sugiere la existencia de un subgrupo de progenitores con niveles altos en esta
dimensión.
Para estimar la
prevalencia de la nomofobia se aplicó un criterio de clasificación estadística
empleado en investigaciones previas sobre uso problemático de tecnologías
(León-Mejía et al., 2021). Los puntos de corte se situaron en los percentiles
15, 80 y 95 de la puntuación total (p15 = 29, p80 = 76, p95 = 99). En la
muestra, el 64.98 % de los progenitores se ubicó en el nivel de nomofobia
frecuente, el 15.66 % en riesgo y el 5.30 % en nomofobia problemática, mientras
que el 14.06 % presentó niveles ocasionales. En conjunto, alrededor de uno de
cada cinco participantes se sitúa en los rangos de mayor preocupación (en
riesgo o problemática), lo que indica que el malestar ante la desconexión
digital es relativamente frecuente.
Asimismo, se analizaron
los niveles de nomofobia en cada una de las cuatro dimensiones de la escala,
aplicando el mismo criterio percentilar. En todos los factores, la categoría de
nomofobia frecuente concentró la mayoría de los casos (entre el 63% y el 78%),
mientras que las categorías en riesgo y problemática se mantuvieron
aproximadamente en el 16% y el 5-6%, respectivamente. El Factor 4 (pérdida de
conexión) presentó el porcentaje más elevado en el nivel frecuente (78.15%) y
una presencia prácticamente nula de nomofobia ocasional, lo que refuerza la
idea de una relación especialmente intensa con la necesidad de mantenerse
conectado al entorno digital.
Tabla 1
Estadísticos descriptivos de los ítems de la NMP-Q en progenitores (n = 1245)
|
Factor |
Ítems |
M |
DT |
IC 95 % (LI–LS) |
Asimetría |
Curtosis |
|
F1 |
1. Me sentiría mal
si no pudiera acceder en cualquier momento a la información a través de mi
smartphone. |
3.08 |
1.82 |
2.98–3.19 |
0.51 |
-0.71 |
|
2. Me molestaría
si no pudiera consultar información a través de mi smartphone cuando
quisiera. |
3.33 |
1.81 |
3.23–3.43 |
0.37 |
-0.83 |
|
|
3. Me pondría
nervioso/a si no pudiera acceder a las noticias (p. ej. sucesos, predicción
meteorológica, etc.) a través de mi smartphone. |
2.32 |
1.58 |
2.23–2.41 |
1.15 |
0.52 |
|
|
4. Me molestaría si
no pudiera utilizar mi smartphone y/o sus aplicaciones cuando quisiera. |
3.11 |
1.79 |
3.01–3.21 |
0.50 |
-0.70 |
|
|
F2 |
5. Me daría miedo
si mi smartphone se quedase sin batería. |
2.59 |
1.77 |
2.49–2.69 |
0.93 |
-0.13 |
|
6. Me daría algo si
estuviera a punto de quedarme sin saldo o de alcanzar mi límite de gasto
mensual. |
2.12 |
1.54 |
2.03–2.20 |
1.40 |
1.26 |
|
|
7. Si me quedara
sin señal de datos o no pudiera conectarme a una red Wi-Fi, estaría
comprobando constantemente si he recuperado la señal. |
2.58 |
1.70 |
2.48–2.67 |
0.97 |
0.06 |
|
|
8. Si no pudiera
utilizar mi smartphone, tendría miedo de quedarme tirado/a en alguna parte. |
3.30 |
1.91 |
3.19–3.40 |
0.45 |
-0.91 |
|
|
9. Si no pudiera consultar
mi smartphone durante un rato, sentiría deseos de hacerlo. |
2.43 |
1.65 |
2.33–2.52 |
1.07 |
0.28 |
|
|
F3 |
10. Me
inquietaría por no poder comunicarme al momento con mi familia y/o amigos. |
3.51 |
1.91 |
3.41–3.62 |
0.34 |
-0.97 |
|
11. Me
preocuparía porque mi familia y/o amigos no podrían contactar conmigo. |
3.83 |
1.89 |
3.73–3.94 |
0.18 |
-1.03 |
|
|
12. Me pondría
nervioso/a por no poder recibir mensajes de texto ni llamadas. |
3.08 |
1.84 |
2.97–3.18 |
0.54 |
-0.77 |
|
|
13. Estaría inquieto
por no poder mantenerme en contacto con mi familia y/o amigos. |
3.59 |
1.91 |
3.48–3.70 |
0.30 |
-1.01 |
|
|
14. Me pondría
nervioso/a por no poder saber si alguien ha intentado contactar conmigo. |
3.02 |
1.83 |
2.92–3.12 |
0.61 |
-0.66 |
|
|
15. Me inquietaría
por haber dejado de estar constantemente en contacto con mi familia y/o
amigos. |
3.10 |
1.87 |
3.00–3.20 |
0.59 |
-0.76 |
|
|
F4 |
16. Me pondría
nervioso/a por estar desconectado/a de mi identidad virtual. |
1.85 |
1.35 |
1.77–1.92 |
1.81 |
2.94 |
|
17. Me sentiría
mal por no poder mantenerme al día de lo que ocurre en los medios de
comunicación y redes sociales. |
2.10 |
1.48 |
2.02–2.18 |
1.40 |
1.36 |
|
|
18. Me sentiría incómodo/a
por no poder consultar las notificaciones sobre mis conexiones y redes
virtuales. |
1.97 |
1.41 |
1.89–2.05 |
1.56 |
1.88 |
|
|
19. Me agobiaría
por no poder comprobar si tengo nuevos mensajes de correo electrónico. |
2.08 |
1.46 |
2.00–2.16 |
1.39 |
1.28 |
|
|
20. Me sentiría
raro/a porque no sabría qué hacer. |
2.08 |
1.53 |
1.99–2.16 |
1.41 |
1.23 |
Notas: F1 = No ser capaz de acceder a la información; F2 = Renunciar a la comodidad; F3 = No poder comunicarse; F4 = Pérdida de conexión.
3.2. Nomofobia parental y permisividad en el uso del smartphone
Se analizó la
asociación entre la nomofobia parental y la permisividad en el uso del
smartphone de los menores. La correlación de Pearson entre la puntuación total
de la NMP-Q y el índice global de permisividad fue positiva y estadísticamente
significativa (r=0.21, p<.001), lo que indica que niveles más altos de
nomofobia se vinculan con una mayor permisividad parental.
A continuación, se
ajustó un modelo de regresión logística binaria tomando como variable
dependiente la permisividad dicotómica (0 = menos permisivo, 1 = más permisivo)
y como predictor la nomofobia total (Tabla 2). La nomofobia parental se asocia
de forma significativa con la probabilidad de situarse en el grupo más
permisivo, ya que por cada punto de incremento en la puntuación total de la
NMP-Q las odds (razón de probabilidades) de ser un progenitor más permisivo
aumentan un 1.7 % (OR = 1.017, IC 95 % [1.011, 1.022], p<.001). Así, un
aumento de 10 puntos en la nomofobia supone aproximadamente un 18 % de
incremento en las odds de pertenecer al grupo más permisivo. El pseudo R² de
Nagelkerke (0.0279) apunta a un efecto de tamaño pequeño, aunque en línea con
lo esperable en conductas familiares moduladas por múltiples factores.
Tabla 2
Modelo de regresión logística de la permisividad parental en función de la nomofobia total (NMP-Q)
|
Predictor |
B |
SE |
Wald |
p |
OR |
IC 95 % (LI) |
IC 95 % (LS) |
|
Nomofobia total (NMP-Q) |
0.017 |
0.003 |
35.12 |
<.001 |
1.017 |
1.011 |
1.022 |
Notas: OR = odds ratio
Para profundizar en este
patrón, se examinó el papel de las cuatro dimensiones de la NMP-Q. Todas
mostraron correlaciones positivas y significativas con el índice de
permisividad (r entre 0.14 y 0.22, p<.001), de modo que un mayor malestar
por no poder acceder a la información (Factor 1), renunciar a la comodidad
(Factor 2), no poder comunicarse (Factor 3) o perder la conexión con la
identidad digital y las redes (Factor 4) se asocia con pautas más laxas de
regulación del uso del smartphone.
Los modelos de
regresión logística independientes para cada factor se plasman en la Tabla 3.
Por cada punto adicional en cada factor, las odds de pertenecer al grupo más
permisivo aumentan entre un 3.2 % y un 6.1 % (OR entre 1.032 y 1.061, p <
.001). Los efectos más elevados se observan en las dimensiones relacionadas con
la comodidad técnica (Factor 2) y con la pérdida de conexión con la identidad
digital y las redes sociales (Factor 4), que presentan los valores de pseudo R²
de Nagelkerke más altos. En conjunto, los hallazgos indican que la nomofobia
parental, especialmente en sus componentes vinculados a la comodidad y a la
necesidad de conexión continua, se asocia con un estilo educativo más permisivo
respecto al uso del smartphone en la infancia
Tabla 3
Modelo de regresión logística de la permisividad parental en función de las dimensiones de la NMP-Q
|
Predictor |
B |
SE |
Wald |
p |
OR |
IC 95 % (LI) |
IC 95 % (LS) |
|
Factor 1. No ser
capaz de acceder a la información |
0.052 |
0.011 |
20.60 |
<.001 |
1.053 |
1.030 |
1.077 |
|
Factor 2. Renunciar
a la comodidad |
0.056 |
0.010 |
31.93 |
<.001 |
1.058 |
1.037 |
1.079 |
|
Factor 3. No
poder comunicarse |
0.032 |
0.007 |
20.00 |
<.001 |
1.032 |
1.018 |
1.047 |
|
Factor 4. Pérdida
de conexión |
0.059 |
0.010 |
32.44 |
<.001 |
1.061 |
1.040 |
1.083 |
Notas: OR = odds ratio
4. Discusión y
conclusiones
En el actual ecosistema
digital, los teléfonos inteligentes ocupan un lugar central en la vida
cotidiana de las familias. La precocidad con la que los/as niños/as acceden a
su propio smartphone sitúa a padres y madres ante importantes retos en la
educación digital de sus vástagos, que exigen definir criterios claros de uso,
aplicar estrategias de mediación y control parental, así como tomar conciencia
de que su propia relación con la tecnología actúa como modelo de aprendizaje
vicario para sus hijos/as. En este contexto, la autorregulación digital de los
adultos y su capacidad para gestionar la desconexión emergen como elementos
clave para promover hábitos tecnológicos saludables en la infancia (Cánovas,
2021; Márquez et al., 2025).
Partiendo de esta base,
el presente estudio tuvo como propósito profundizar en la relación entre la
nomofobia de padres y madres con hijos/as de 3 a 12 años y su nivel de
permisividad respecto al uso del smartphone.
En relación con el
primer objetivo de la investigación, los resultados muestran que la mayoría de
los progenitores se sitúa en niveles de nomofobia ocasional o frecuente y que
una proporción relevante presenta niveles elevados (en riesgo o problemáticos).
Aunque la magnitud observada es algo más moderada que la descrita en población
universitaria (Tuco et al., 2023), estos hallazgos refuerzan que el malestar
ante la desconexión no es un fenómeno restringido exclusivamente a adolescentes
y jóvenes (Humood et al., 2021). En consonancia con evidencias recientes, la
nomofobia puede afectar a distintas etapas del ciclo vital, incluidos adultos
mayores, para quienes la dependencia del teléfono se ha señalado como un riesgo
emergente para la salud mental (Mohamed & Shaban, 2025). En conjunto, los
resultados respaldan la conveniencia de considerar la salud digital de los
adultos como parte del ecosistema educativo familiar.
Por otra parte, la
confirmación de la estructura de cuatro factores de la NMP-Q en la muestra de
progenitores de esta investigación respalda la validez del instrumento en
población adulta con responsabilidades parentales y es coherente con la
propuesta original (Yildirim & Correia, 2015) y con la adaptación española
(León-Mejía et al., 2021), así como con validaciones posteriores en distintos
contextos (p. ej., Caba-Machado et al., 2024; Ma & Liu, 2021). Las
puntuaciones relativamente más elevadas en las dimensiones vinculadas a la
comunicación inmediata y a la necesidad de conexión sugieren que, para estos
padres y madres, el smartphone cumple funciones centrales de coordinación
familiar, disponibilidad permanente y mantenimiento de la identidad digital. Este
patrón resulta coherente con la conceptualización de la nomofobia como un
fenómeno ligado al miedo a desconectarse de flujos de información, relaciones y
recursos cotidianos (León-Mejía et al., 2021; Tuco et al., 2023).
Respecto al segundo
objetivo, los modelos de regresión indican que, a medida que aumentan las
puntuaciones de nomofobia, se incrementa la probabilidad de situarse en el
grupo de progenitores más permisivos (Tabla 2). Este patrón se observa también
en términos generales para las dimensiones de la NMP-Q (Tabla 3). Aunque los
tamaños de efecto son modestos, los resultados resultan consistentes con la
naturaleza multifactorial de la nomofobia y de la mediación parental (Chang et
al., 2019; Rodríguez-de-Dios et al., 2018) y apuntan a una asociación
significativa entre el malestar ante la desconexión y una regulación más laxa
del uso infantil del smartphone en los ámbitos recogidos por el ICP (Figura 1).
Estos hallazgos se
muestran en consonancia con la literatura internacional que ha puesto de
relieve cómo las prácticas digitales de los adultos condicionan sus estrategias
de regulación del uso de pantallas. Se ha constatado que el uso excesivo del
smartphone por parte de los progenitores se asocia con una menor sensación de
control sobre los usos de los hijos/as y con mayores conflictos en torno al
dispositivo (Matthes et al., 2021; Schmuck et al., 2023). A su vez, estudios
longitudinales y de mediación han mostrado que el apoyo parental y la calidad
de la relación padres-hijos se relacionan con un menor uso problemático del
móvil entre los menores, en parte a través de variables como la autoestima o el
miedo a perderse algo (FoMO) (Kim, 2022; Tan et al., 2025). En este sentido,
los resultados del presente estudio sugieren que la nomofobia parental puede
dificultar la aplicación coherente de límites y rutinas digitales, al favorecer
una normalización de la disponibilidad permanente. No obstante, dado el diseño
transversal y no experimental, esta interpretación debe entenderse como una
explicación plausible de la asociación observada, sin implicar relaciones
causales.
En relación con el
tercer objetivo, los análisis por dimensiones de la NMP-Q muestran que las
cuatro dimensiones de la nomofobia se asocian con una mayor probabilidad de
pertenecer al grupo más permisivo, destacando ligeramente las dimensiones
relacionadas con la comodidad técnica y con la necesidad de conexión continua
(Tabla 3). Este resultado sugiere que la búsqueda de conectividad estable y la
preocupación por mantener la conexión no solo operan como preferencias
individuales, sino que pueden contribuir a normalizar en la familia la
disponibilidad permanente del smartphone. La literatura reciente sobre estilos
de vida digitales y dependencia del móvil subraya el papel de la conectividad
continua y de los patrones tempranos de acceso al dispositivo en la
configuración de trayectorias de uso problemático (Ramos-Soler et al., 2021;
Tuco et al., 2023; Albacete-Maza et al., 2025). En esta línea, los resultados
del estudio realizado sugieren que estas dinámicas también operan en el ámbito
adulto y que las dificultades de autorregulación digital de los progenitores
pueden configurar contextos familiares donde resulta más difícil establecer
límites claros al uso del dispositivo por parte de los menores.
Cabe señalar que los
resultados obtenidos se subsumen en un marco más amplio de investigación sobre
parentalidad digital. Así, a nivel internacional, revisiones recientes han
mostrado que las prácticas de mediación parental (incluyendo la mediación activa,
la co-utilización de tecnologías y las formas de mediación restrictiva) se
relacionan de manera sistemática con distintos indicadores de bienestar digital
y uso problemático (Modecki et al., 2022; Tan et al., 2025). Asimismo, se ha
señalado que la mediación efectiva requiere no solo competencias técnicas, sino
también recursos emocionales y relacionales que permitan sostener límites
razonables (Dedkova & Smahel, 2020; Geržičáková et al., 2023). La
literatura científica también evidencia que las familias que combinan con
frecuencia mediación activa, diálogo y ciertas medidas de control técnico, no
siempre logran aplicar de forma estable los límites que consideran deseables,
especialmente cuando perciben que el uso del móvil comienza a ser problemático
(Garmendia et al., 2022; García-Rojas et al., 2025; Idoiaga-Mondragón et al.,
2025; Muñoz-Carril et al., 2023).
Desde una perspectiva
psicoeducativa, estos hallazgos tienen algunas implicaciones pragmáticas. En
primer lugar, las actuaciones e intervenciones dirigidas a promover un uso
saludable del smartphone no deberían centrarse únicamente en niños/as y
adolescentes, sino que debería incorporar medidas sistémicas de trabajo con las
familias en su conjunto. La evidencia apunta a que las intervenciones más
prometedoras combinan el desarrollo de competencias digitales con la reflexión
sobre riesgos y oportunidades, el entrenamiento en mediación activa y el apoyo
a la autorregulación emocional ante la tecnología (Modecki et al., 2022; Tan et
al., 2025). En este contexto, parece necesario que padres y madres tomen
conciencia de sus propias dificultades de desconexión, revisen sus hábitos de
disponibilidad permanente y desarrollen estrategias de autocuidado digital, tal
y como recomiendan diversos especialistas (Cánovas, 2021; Idoiaga-Mondragón et
al., 2025; Márquez et al., 2025).
En segundo lugar, los
resultados refuerzan la idea de que la regulación del uso del smartphone no
puede desligarse de otros aspectos de la vida familiar. El apoyo parental, la
calidad del vínculo padres-hijos/as y determinados estilos de crianza se han asociado
con un menor riesgo de uso problemático y con mejores indicadores de bienestar
digital (Kim, 2022; Schmuck et al., 2023; Tan et al., 2025). Bajo esta
perspectiva, la nomofobia parental puede entenderse como un elemento adicional
de vulnerabilidad que interactúa con factores estructurales (nivel
socioeducativo, condiciones laborales, disponibilidad de tiempo para el
acompañamiento) y con las propias expectativas sociales sobre la conectividad
permanente. Las políticas públicas y los programas de prevención deberían tener
en cuenta este entramado y ofrecer recursos que vayan más allá de las
recomendaciones normativas sobre “tiempos de pantalla”, apoyando a las familias
en la construcción de rutinas digitales equilibradas y coherentes con las
necesidades de sus hijos/as (Garmendia et al., 2022; García-Rojas et al., 2025;
Albacete-Maza et al., 2025).
La investigación
realizada no está exenta de algunas limitaciones que conviene considerar. El
diseño transversal impide establecer relaciones causales entre nomofobia y
permisividad, por lo que no es posible determinar si los niveles elevados de
nomofobia conducen a un estilo más permisivo o si determinadas prácticas
familiares en torno al smartphone contribuyen a intensificar la dependencia
digital de los adultos. Además, la utilización de medidas de autopercepción de
padres y madres puede estar condicionado por sesgos de deseabilidad social o
discrepancias con los usos reales de los/as menores. En este sentido, estudios
recientes sobre mediación parental han mostrado que la percepción adulta de los
riesgos y prácticas de los/as hijos/as no siempre coincide con lo que estos
declaran o con los datos recogidos mediante medidas más objetivas
(Geržičáková et al., 2023).
Futuras investigaciones
deberían combinar la perspectiva de los adultos con la de los propios niños/as
e incorporar, cuando sea viable, indicadores más directos de uso del
dispositivo. Asimismo, resultaría relevante incorporar aquellas variables
sociodemográficas que pudiesen tener un importante papel mediador o predictivo,
así como desarrollar estudios de corte longitudinal, con métodos mixtos y en
diferentes contextos, tanto nacionales como internacionales.
Agradecimientos
Este artículo se ha elaborado en el marco de una estancia de investigación
realizada en noviembre de 2025 en el CIED-Humano de la Pontificia Universidad
Católica Madre y Maestra (República Dominicana) por parte de los dos primeros
autores, quienes desean expresar su agradecimiento al Dr. Ángel Puentes Puente
por su labor de orientación y tutorización.
Contribución de
los autores
Conceptualización, PCMC; curación
de datos, PCMC y MLPF; análisis formal, PCMC; metodología, PCMC y MLPF;
administración del proyecto, PCMC y MLPF; recursos, PCMC; software, PCMC;
supervisión, PCMC y APP; validación, PCMC, APP y IMB; visualización, PCMC,
MLPF, IMB y APP; redacción—preparación del borrador original, PCMC, MLPF, IMB y
APP; redacción—revisión y edición, PCMC, MLPF, IMB y APP.
Material
complementario
Los datos de este estudio están disponibles previa solicitud razonada al autor
de correspondencia.
Aprobación ética
No se
aplica.
Conflicto de
interés
Todos/a los autores/as declaran no tener
conflicto de intereses.
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