Brecha de género en la competencia digital docente: dimensión ética, uso pedagógico y dificultades percibidas

 

 

The gender gap in teachers’ digital competence: ethical dimension, pedagogical use of technology, and perceived obstacles

 

 

 

 Isabel María Gómez-Trigueros. Universidad de Alicante. España.

 Tania Molero-Aranda. Universitat Rovira i Virgili. España.

 Mireia Usart Rodríguez. Universitat Rovira i Virgili. España.

 

 

 

 

 

Recibido: 2026-02-28; Revisado: 2026-03-03; Aceptado: 2026-03-26; Publicado: 2026-09-01.

 

 

Cómo citar este artículo:

Gómez-Trigueros, I.M., Molero-Aranda, T., & Usart Rodríguez, M. (2026). Brecha de género en la competencia digital docente: dimensión ética, uso pedagógico y dificultades percibidas [The gender gap in teachers’ digital competence: ethical dimension, pedagogical use of technology, and perceived obstacles]. Pixel-Bit, Revista de Medios y Educación, 77, Art. 2. https://doi.org/10.12795/pixelbit.120385

 

 

 

RESUMEN

La Brecha Digital de Género (BDG) persiste y se intensifica a medida que las tecnologías digitales (TD) se vuelven más complejas. En el ámbito educativo, esta desigualdad adquiere un carácter estratégico, ya que la escuela puede actuar como espacio de compensación mediante prácticas inclusivas. La Competencia Digital Docente (CDD), integrando dimensión ética y perspectiva de género, se configura como una palanca clave para reducir esta brecha. Este estudio pretende analizar, mediante un diseño mixto no experimental convergente, cómo autopercibe el profesorado su CDD, cómo describe el uso que hace de las TD, así como las dificultades derivadas de su uso en el aula, según el género. La muestra estuvo compuesta por profesorado en activo de distintas etapas educativas (N = 428). Los datos se recogieron mediante un cuestionario mixto que combinó ítems Likert para evaluar dimensiones de la CDD, analizados cuantitativamente, y preguntas abiertas, tratadas cualitativamente para examinar prácticas y obstáculos percibidos. Los resultados mostraron diferencias significativas en la dimensión ética en función del género (p < .05), mientras que otras dimensiones no evidenciaron diferencias consistentes. El análisis cualitativo identificó barreras vinculadas a formación, seguridad digital y autoconfianza. Se discuten implicaciones para el diseño de políticas formativas sensibles al género.

 

ABSTRACT

The Gender Digital Divide (GDD) persists and intensifies as digital technologies (DTs) become increasingly complex. In the educational context, this inequality takes on a strategic dimension, since schools can act as compensatory spaces through inclusive practices. Teachers’ Digital Competence (TDC), which integrates ethical dimensions and the gender perspective, emerges as a key lever for reducing this divide. Using a convergent non-experimental mixed-methods design, this study aims to analyse, by gender, how teachers perceive their own TDC, how they describe their use of DTs, and what difficulties they encounter in using use in the classroom. The sample consisted of in-service teachers from different educational levels (N = 428). Data were collected through a questionnaire combining Likert-type items to assess dimensions of TDC (analysed quantitatively) and open-ended questions to explore perceived practices and obstacles (analysed qualitatively). The results revealed significant gender differences in the ethical dimension (p < .05), while no consistent differences were found in the other dimensions. Qualitative analysis identified barriers related to training, digital security, and self-confidence. Implications for the design of gender-sensitive professional development policies are discussed.

 

PALABRAS CLAVES · KEYWORDS

Competencia digital docente; brecha digital de género; formación del profesorado; ética digital; tecnología educativa · Teachers’ digital competence; gender digital divide; teacher training; digital ethics; educational technology.

 

 

 

1.    Introducción

En el marco de la sociedad contemporánea, las tecnologías digitales (TD) se han consolidado como infraestructuras estructurales que atraviesan los ámbitos educativo, económico, sanitario, social y cultural. Su expansión ha transformado de manera profunda los modos de acceder a la información, de comunicarse, de producir conocimiento y de participar en la vida pública. No obstante, este proceso de digitalización no se ha desarrollado de forma homogénea ni mucho menos equitativa, dando lugar a desigualdades persistentes, que afectan tanto a las oportunidades de acceso como a la capacidad para utilizar las TD con fines personales, profesionales y educativos.

La literatura ha superado una visión unidimensional de la brecha digital y propone comprenderla como un fenómeno multinivel. De forma sintética, se distingue entre una primera brecha asociada al acceso a dispositivos e infraestructuras; una segunda vinculada a los usos y a las competencias digitales (CD); y una tercera relacionada con los beneficios y retornos sociales, educativos y profesionales que se obtienen del entorno digital (Castaño, 2008; Corbella, 2025). En sociedades con una elevada conectividad, la desigualdad se expresa con mayor frecuencia en la segunda y tercera brechas, ya que disponer de acceso no garantiza necesariamente la adquisición de competencias avanzadas ni un aprovechamiento transformador de las TD.

Dentro de estas desigualdades, la Brecha Digital de Género (BDG) constituye una de las más persistentes, intensificando desigualdades previas cuando, el acceso a herramientas, formación y uso avanzado de TD se concentra en determinados grupos sociales (Martini & Sgambato, 2025). En esa línea, la BDG se comprende como una expresión de desigualdades estructurales, sociales y culturales que afectan de manera diferencial a mujeres y hombres, y que se reflejan en el acceso, en los modos de uso, en el desarrollo de competencias y en la obtención de beneficios asociados a las TD (Cervera-Quijano et al., 2024; Sánchez-Canut et al., 2025).

La evidencia internacional confirma la magnitud de este fenómeno y la urgencia de revertirlo. La ITU (2025) advierte que, en términos globales, una proporción importante de la población sin conexión a internet está compuesta por mujeres y niñas, con diferencias especialmente marcadas en países en desarrollo. Esta brecha temprana de acceso a las TD se traduce en oportunidades desiguales de exposición, práctica y apropiación tecnológica, lo que puede condicionar itinerarios educativos, aspiraciones profesionales y participación social mediada por TD.

Desde una perspectiva normativa, estas desigualdades han sido interpretadas como un problema de derechos humanos. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos enfatiza que la BDG opera como causa y consecuencia de la vulneración de derechos, afectando al acceso a educación, empleo, participación cívica e información (ACNUDH, 2017). En coherencia, la Agenda 2030 sitúa la igualdad de género como un objetivo prioritario y transversal, y reconoce la interdependencia entre educación de calidad e igualdad de oportunidades como pilares del desarrollo sostenible (ONU, 2015).

En el ámbito educativo, la BDG adquiere un valor estratégico por dos razones: porque la escuela puede reproducir estereotipos y desigualdades, y porque también puede actuar como espacio de compensación mediante prácticas pedagógicas inclusivas. Los datos de la Unión Europea muestran que el número de hombres jóvenes que ha aprendido a programar duplica al de mujeres de su misma edad (Eurostat, 2025), lo que anticipa desigualdades en itinerarios formativos y en acceso a sectores tecnológicos. En España, aunque el uso básico de Internet alcanza al 96,3 % de la población, persisten brechas en usos avanzados: el Instituto Nacional de Estadística indica que un 39,9 % de los hombres emplea herramientas de inteligencia artificial (IA) generativa, frente al 35,9 % de las mujeres (INE, 2024; 2025). Estos datos sugieren que, a medida que aumenta la complejidad de las TD, la desigualdad se desplaza hacia la capacidad para integrarlas de forma productiva, crítica y creativa.

En este escenario, el profesorado ocupa una posición clave como mediador entre la TD y el alumnado. Su papel es doble: desarrollar su propia CD y orientar el desarrollo de la CD del alumnado mediante decisiones didácticas, selección de recursos, evaluación y gestión de riesgos (Verdú-Pina et al., 2023; Gómez-Trigueros, 2025a). La competencia digital docente (CDD) se conceptualiza hoy como un constructo integral que combina habilidades técnicas con dimensiones pedagógicas y éticas, de modo que el desempeño profesional no se reduce al dominio instrumental de herramientas, sino que incluye la capacidad de diseñar experiencias de aprendizaje, evaluar con criterios adecuados, garantizar la seguridad y promover la ciudadanía digital.

La investigación reciente destaca que la CDD no se distribuye de manera homogénea y que el género influye de forma significativa en la autopercepción y en algunas dimensiones del desempeño digital. Diversos trabajos (Grimalt-Álvaro et al., 2020; MorenoGuerrero et al., 2019; Pozo et al., 2020) señalan que las mujeres suelen reportar menor confianza en dimensiones técnicas y de resolución de problemas, mientras que los hombres tienden a manifestar mayor seguridad en la gestión de incidencias tecnológicas. En la formación inicial, los futuros docentes masculinos obtienen puntuaciones más altas en resolución de problemas y comunicación y colaboración online, lo que refuerza la idea de una brecha de género en la autopercepción y en ciertas dimensiones de desempeño digital (FernándezSánchez & Silva, 2022). Estudios centrados en la autopercepción de la CDD en futuros docentes (Marimon-Martí et al., 2023) muestran que, aunque las mujeres se perciben competentes en comunicación y uso de recursos digitales, tienden a valorarse menos en tareas de diseño pedagógico y resolución de problemas tecnológicos, mientras que los hombres se autoevalúan de forma más favorable en aspectos técnicos. Igualmente, análisis de perfiles digitales docentes en España (VerdúPina et al., 2024) apuntan a que las mujeres pueden ser igual o más competentes en usos pedagógicos y colaborativos, pero con menor confianza percibida en tareas de gestión técnica de la TD.

No obstante, esta mayor autoconfianza masculina no implica necesariamente un mejor desempeño pedagógico. Así, se señala que los perfiles masculinos pueden puntuar de forma más elevada en dimensiones instrumentales, mientras que las mujeres muestran fortalezas en dimensiones relacionadas con la comunicación, la colaboración, y el acompañamiento educativo, competencias decisivas para la integración didáctica de la TD (Palacios-Rodríguez et al., 2025). Estos aspectos resultan relevantes y pueden presentarse como diferencias de confianza, de reconocimiento y de posicionamiento ante el uso avanzado de TD. De hecho, la autopercepción aparece como un elemento clave para comprender la BDG en contextos educativos. Kosiol y Ufer (2024) muestran que las diferencias de género pueden emerger con mayor intensidad en medidas de autopercepción que en evaluaciones objetivas, lo que apunta a la influencia de estereotipos interiorizados en el autoconcepto profesional. En el profesorado, una autopercepción baja puede traducirse en menor disposición a experimentar con herramientas nuevas, menor tendencia a asumir roles de innovación o liderazgo digital y mayor dependencia de apoyos externos (González-Medina et al., 2024). Esto no solo afecta a la carrera profesional, sino que puede incidir en el tipo de oportunidades digitales que se ofrecen al alumnado, reforzando inequidades si determinadas prácticas o enfoques quedan infrautilizados.

La experiencia profesional influye de forma compleja en el desarrollo de la CDD. Lejos de asociarse automáticamente a la edad, la CD varía según los años de docencia y el tipo de formación recibida. El profesorado novel suele mostrar familiaridad instrumental con la TD, pero con un uso más operativo que pedagógico (Sánchez-Castellanos et al., 2025), mientras que el profesorado con mayor experiencia, pese a posibles carencias en su formación inicial, tiende a desarrollar estrategias más prudentes de gestión, seguridad y toma de decisiones (INTEF, 2022). No obstante, la veteranía no garantiza un alto desempeño en áreas como la producción digital o la integración de herramientas emergentes, lo que refuerza la necesidad de formación continua ajustada a necesidades reales (González-Medina et al., 2024).

Desde una perspectiva de género, la variable experiencia requiere una interpretación situada. Los resultados del análisis multigrupo de más de 1.200 docentes en España (Usart et al. 2025) muestran que la CDD autopercibida es el principal predictor del uso de las TD, sin diferencias significativas entre hombres y mujeres. No obstante, se observan efectos diferenciales en las variables de control: la edad influye negativamente en la autopercepción de la CDD en las mujeres, mientras que no resulta determinante en el modelo masculino.

La experiencia docente actúa como variable moderadora solo en el modelo masculino, reforzando la relación entre CDD y uso de TD para la planificación, efecto que no se observa en las mujeres. Esta diferencia puede explicarse por trayectorias profesionales femeninas más fragmentadas, con mayores responsabilidades de cuidados o menor acceso a formación especializada, lo que incide en el desarrollo y la autopercepción de la CDD (Sánchez-Canut et al., 2025). Por ello, el análisis de género debe ir más allá de la comparación de medias e incorporar las condiciones de formación y desarrollo profesional que generan desigualdades acumulativas.

En consecuencia, la formación del profesorado se configura como una palanca central para reducir la BDG en el ámbito educativo. Resulta necesario promover programas de formación inicial y permanente que articulen CD, ética profesional y enfoque de género, con el fin de fortalecer la autoeficacia, ampliar repertorios de uso didáctico y prevenir la reproducción de estereotipos en el aula. En este punto, el modelo Technological, Pedagogical and Content Knowledge (TPACK) aporta un marco integrador para explicar la calidad de la integración tecnológica, ya que sostiene que el uso educativo eficaz depende de la intersección entre conocimiento tecnológico, pedagógico y disciplinar (Mishra & Koehler, 2006).

Esta perspectiva ha sido ampliada para incorporar explícitamente la dimensión ética y la necesidad de orientar la CD hacia fines educativos legítimos y socialmente responsables (Gómez-Trigueros, 2025b; Zeng et al. 2025). La dimensión ética de la CDD se ha convertido, además, en un eje especialmente relevante en el contexto actual. En la práctica educativa, la ética digital incluye cuestiones como privacidad, protección de datos, derechos de autor, seguridad, transparencia y prevención de discriminaciones; aspectos que adquieren mayor complejidad cuando se incorporan TD disruptivas como la IA, donde la opacidad de los sistemas puede dificultar la identificación de sesgos y consecuencias no deseadas (Deora et al., 2024).

Considerando este escenario, el presente estudio establece como objetivo general (OG) Entender la autopercepción de la CDD del profesorado y el uso que hace de las TD y las dificultades que existen en este uso, en el aula, en función del género.

Para ello, se derivan los siguientes objetivos específicos (OE):

·         OE1. Analizar las diferencias en la autopercepción sobre la capacitación docente para un uso ético, crítico y responsable de las TD en contextos educativos, según el género.

·         OE2. Analizar las diferencias en la autopercepción sobre la capacitación docente para un uso ético, crítico y responsable de las TD en contextos educativos, según edad y el nivel de experiencia profesional.

·         OE3. Describir el uso de las TD por parte del profesorado con fines didácticos en su práctica docente habitual, atendiendo a posibles diferencias según el género.

·         OE4. Identificar las principales dificultades percibidas por el profesorado, en el uso de las TD, analizando las diferencias en función del género.

 

2. Metodología

Para el desarrollo del estudio se adoptó un diseño mixto de tipo convergente-paralelo (Plano Clark et al., 2008), de carácter descriptivo-comparativo, en el que los datos cuantitativos y cualitativos fueron recogidos de manera simultánea e integrados en la fase de interpretación (Figura 1). Este enfoque permitió analizar el fenómeno objeto de estudio desde una perspectiva complementaria, combinando la medición de variables estructuradas con el análisis interpretativo de los discursos y prácticas.

El componente cuantitativo tuvo como finalidad identificar patrones, relaciones y posibles diferencias significativas entre variables, mientras que el componente cualitativo permitió profundizar en la comprensión contextual y explicativa de los resultados estadísticos. La integración de ambos enfoques responde a la tradición metodológica consolidada en investigaciones en Tecnología Educativa y Ciencias Sociales (Ferrando-Rodríguez et al., 2023), donde la triangulación metodológica fortalece la validez interna y la interpretabilidad de los hallazgos.

Figura 1

Diseño de triangulación en metodología mixta

Nota. basado en Plano Clark et al. (2008).

 

2.1. Muestra

Para este estudio se empleó un muestreo no probabilístico de tipo intencional por conveniencia, basado en la participación voluntaria del profesorado en activo de las etapas de Educación Infantil, Educación Primaria, Educación Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional (FP). La difusión del cuestionario se realizó a través de las redes profesionales e institucionales vinculadas al proyecto, incluyendo centros educativos colaboradores y redes académicas.

De un total de 460 respuestas, tras un proceso de depuración de datos, en el que se eliminaron cuestionarios incompletos o con patrones de respuesta inconsistentes, se obtuvo una muestra final de 428 casos válidos (tasa de retención del 93%).

La muestra final estuvo compuesta por 165 docentes que se identificaron como género masculino (38.6%) y 263 como género femenino (61.4%). En relación con la etapa educativa, 7.01% correspondía a Educación Infantil, 16.59% a Educación Primaria, 16.36% a Educación Secundaria (ESO) y un 60.05% a Bachillerato o FP. La edad media fue de 44.71 años (DT=10.172), con una experiencia docente media de 15.27 años.

Si bien la muestra incluye representación de diversas comunidades autónomas, no puede considerarse estadísticamente representativa del conjunto del profesorado español, por lo que los resultados deben interpretarse con cautela en términos de generalización.

 

2.2. Instrumentos

Para la recogida de datos se utilizaron dos cuestionarios validados en estudios anteriores integrados en un único instrumento administrado a la población objetivo.

En primer lugar, el cuestionario COMDID-A (Lázaro & Gisbert, 2015) diseñado para la evaluación de la CDD autopercibida. Este cuestionario consta de 22 ítems repartidos en cuatro dimensiones que se ajustan a los principales marcos nacionales e internacionales sobre CDD (Verdú-Pina et al., 2021). Las dimensiones en las que se estructuran los ítems son:

·         D1: Didáctica, curricular y metodológica (seis ítems).

·         D2: Planificación, organización y gestión de espacios y recursos tecnológicos digitales (cinco ítems).

·         D3: Relacional, ética y seguridad (cinco ítems).

·         D4: Personal y profesional (seis ítems).

Las respuestas se calificaron mediante una escala ordinal de cinco niveles (0 = nivel bajo a 4 = nivel alto), que permiten identificar distintos niveles de desarrollo competencial (inicial, medio, experto y transformador). La validez estructural de este primer instrumento se confirmó mediante un análisis factorial exploratorio realizado por Palau et al. (2019). En la muestra de estudio, el cuestionario presentó índices de consistencia interna satisfactorios (αD1 = 0,83, αD2 = 0,85; αD3 = 0,84; αD4 = 0,81).

En segundo lugar, el uso de la TD entre el profesorado de etapas preuniversitarias, se midió mediante un cuestionario (“Usos de las TD”) de 23 ítems, desarrollado a partir de una revisión bibliográfica y validado por Verdú-Pina et al. (2021). En él se pueden identificar tres dimensiones:

·         U1: visión de centro (3 ítems), relacionada con la disponibilidad de las TD en el centro educativo y las iniciativas del centro en relación con su uso (αU1 = 0,88).

·         U2: uso de la TD para la planificación de actividades de enseñanza-aprendizaje (8 ítems, αU2 = 0,89).

·         U3: uso de las TD para la implementación de actividades de enseñanza-aprendizaje (12 ítems, αU3 = 0,94).

Las respuestas se recogieron mediante una escala Likert de 5 niveles (1= “nunca”, 2= ”alguna vez durante el curso”, 3 = ”diversos días al mes”, 4= ”diversos días a la semana”, 5= ”todos los días”).

La última sección del cuestionario incluía preguntas abiertas orientadas a recoger información cualitativa sobre prácticas docentes con TD. Para el análisis cualitativo realizado en este estudio se consideraron tres cuestiones:

·         Herramienta/s tecnológica/s utilizada/s habitualmente.

·         Objetivo/s principal/es de uso.

·         Principales dificultades identificadas.

Complementariamente, se recopilaron datos demográficos mediante 12 preguntas, incluyendo género (masculino, femenino, no binario, NR/DK) (The GenIUSS Group, 2014), edad y experiencia docente.

 

2.3. Procedimiento

El proceso de recogida de datos se desarrolló entre abril de 2021 y mayo de 2023. La estrategia de reclutamiento consistió en el contacto con instituciones educativas y redes profesionales vinculadas al proyecto EDSSE, mediante comunicación electrónica y telefónica, invitando a la participación voluntaria en el estudio.

Una vez aceptada la participación institucional, el profesorado recibió por correo electrónico información detallada sobre los objetivos del estudio y un enlace de acceso a los cuestionarios COMDID-A y «Usos de las TD». Los instrumentos fueron administrados mediante la plataforma Alchemer, alojada en los servidores de la universidad, garantizando estándares de seguridad y protección de datos.

Antes de iniciar la cumplimentación, las personas participantes debían revisar y aceptar un consentimiento informado en el que se detallaban las características del estudio, la voluntariedad de la participación y el tratamiento anonimizado de los datos.

 

2.4. Análisis de datos

Todas las respuestas se recogieron en una única base de datos y, tras un proceso de depuración inicial, se eliminaron aquellas respuestas incompletas o con problemas de consistencia. La muestra final quedó conformada por 428.

Para el OE1 se aplicó una prueba t de Student para muestras independientes, tras comprobar los supuestos de normalidad y homogeneidad de varianzas, siguiendo la justificación metodológica expuesta por Marimon-Martí et al. (2023), La elección de pruebas paramétricas se justificó por el tamaño muestral y su robustez ante desviaciones moderadas. Para el OE2 se utilizó la correlación de Pearson para analizar la relación con edad y experiencia profesional. Los análisis se realizaron con IBM SPSS Statistics v27.

El análisis cualitativo se trabajó en los OE3 y OE4, que pretendían describir el empleo de las TD por parte del profesorado con fines didácticos en su práctica docente habitual (OE3) e identificar las principales dificultades percibidas por el profesorado en el uso de las TD (OE4). Atendiendo a posibles diferencias según el género en ambos casos, se decidió abordar un análisis de contenido desde un enfoque inductivo a partir de los datos recogidos. Partiendo de las preguntas de la encuesta relacionadas con los objetivos descritos, y mediante el módulo encuesta del software ATLAS.ti25, se cargaron las respuestas y generaron los primeros códigos, asociados directamente con el contenido de cada una de las preguntas (herramientas utilizadas, finalidad y dificultades percibidas). Posteriormente, mediante un proceso de lectura iterativa y comparación constante, se generaron códigos inductivos adicionales (n=25), permitiendo que las categorías emergieran progresivamente de los datos (Mejía, 2011) (ver el listado en Molero-Aranda & Usart, 2026). El proceso de codificación fue revisado de manera sistemática para asegurar la coherencia interna del sistema categorial, garantizando la trazabilidad entre citas, códigos y categorías finales.

Finalmente, en coherencia con el diseño mixto de triangulación adoptado, la integración de los resultados cuantitativos y cualitativos se realizó mediante un proceso de conexión explicativa. En concreto, los resultados cuantitativos relativos a la dimensión D3.1 orientaron el análisis cualitativo, permitiendo interpretar las diferencias de género identificadas a partir de los discursos docentes sobre prácticas y dificultades. Esta estrategia de integración facilitó una comprensión más profunda del fenómeno, combinando patrones estadísticos con evidencia contextual.

 

3. Resultados

Los resultados se estructuran siguiendo los objetivos específicos planteados. En primer término, se expone el análisis cuantitativo de carácter descriptivo, comparativo y correlacional, y, posteriormente, el análisis cualitativo basado en el análisis de contenido.

 

3.1. Análisis cuantitativo

Tal como se ha mencionado, el análisis cuantitativo se centra, en primer lugar, en explorar diferencias significativas en la autopercepción sobre la capacitación docente para un uso ético, crítico y responsable de las TD en contextos educativos según el género. Para ello se tomaron los datos recopilados en el cuestionario que atendían a la dimensión 3 de la CDD “Relacional, ética y seguridad”, concretamente a la pregunta D3.1 sobre ética y seguridad, así como la variable demográfica de género, y se extrajeron estadísticas descriptivas (Tabla 1).

Tabla 1

Diferencias en la autopercepción de la CDD (Dimensión 3, Indicador 1) según el género

Dimensión

Género

N

Media (M)

Desv.estándar (DE)

Media de error estándar

D3.1

Masculino

165

48.48

30.581

2.381

Femenino

263

39.54

26.211

1.616

 

Se observaron diferencias estadísticamente significativas en el indicador D3.1 de la dimensión relacional, ética y de seguridad del COMDID-A en función del género. El profesorado masculino (M = 48.48) mostró una mayor autopercepción competencial que el femenino (M = 39.54). La prueba t de Welch para muestras independientes confirmó que esta diferencia es significativa, t (308.93) = 3.107, p = .002, IC 95% [3.28, 14.60], con un tamaño del efecto pequeño-moderado (d = 0.30) (Tabla 2).

Tabla 2

Resultados de la prueba t de Welch

Género

N

M

t

Gl

p

IC 95% diferencia

d

Masculino

165

48.48

 

 

 

 

 

Femenino

263

39.54

3.107

308.93

.002

[3.28, 14.60]

0.30

 

En relación con el OE2, el análisis de correlación paramétrica de Pearson evidenció una correlación negativa y estadísticamente significativa entre la dimensión D3.1 y la edad, r (426) = −.189, p < .001, así como entre la D3.1 y la experiencia docente total, r (426) = −.143, p = .003 (Tabla 3). Estos resultados indican que, a medida que aumentan la edad y los años de experiencia profesional, disminuye ligeramente la autopercepción de competencia en el uso ético, crítico y responsable de las TD.

Tabla 3

Correlación entre la experiencia docente total, edad y la dimensión 3.1 del marco COMDID

Variable

1

2

3

1. Experiencia total

 

 

2. Edad

.784**

 

3. D3.1

−.143**

−.189**

Nota. ** La correlación de Pearson es significativa en el nivel 0,01 (bilateral).

Estos resultados sugieren una ligera disminución en la autopercepción competencial en los grupos de mayor edad y experiencia, lo que orienta el análisis cualitativo hacia la exploración de posibles barreras generacionales o formativas en el uso ético y responsable de las TD.

 

3.2. Análisis de contenido

Las respuestas abiertas de la encuesta se analizaron a partir de códigos inductivos que fueron surgiendo a partir de las respuestas obtenidas. A pesar de ello, se establecieron 3 categorías de códigos claras, relacionadas directamente con las preguntas de la encuesta: Herramientas utilizadas, finalidad de uso u objetivo de la actividad y principales dificultades percibidas. Las diferencias se interpretan a partir de frecuencias relativas calculadas sobre el número total de documentos por género, dado que el tamaño del subcorpus femenino y masculino es desigual.

A continuación, se muestra una tabla de frecuencias absolutas (Fa) y relativas (Fr) por grupo de documentos (femenino = FaFm y FrFm, y masculino = FaM y FrM) de los diferentes códigos agrupados por categorías (Tabla 4).

Tabla 4

Frecuencia de los códigos distribuidos por género

Códigos

FaFm

FrFm (%)

FaM

FrM (%)

FT

DISPOSITIVOS

304

 

186

 

490

Apps/software/internet

90

34,2%

68

41,21%

158

Dispositivos

159

60,46%

89

53,94%

248

EVEA

43

16,35%

27

16,36%

70

Robótica y programación

12

4,56%

2

1,21%

14

OBJETIVO

388

 

208

 

596

Buscar/consultar información

52

19,77%

34

20,61%

86

CD alumnado

61

23,19%

28

16,97%

89

Colaboración

29

11,03%

10

6,06%

39

Comunicación

27

10,27%

11

6,67%

38

Contenido específico

60

22,81%

38

23,03%

98

Innovación

7

2,66%

3

1,82%

10

Motivación

45

17,11%

12

7,27%

57

Organización

31

11,79%

17

10,30%

48

Personalización

6

2,28%

7

4,24%

13

Presentación

38

14,45%

28

16,97%

66

Seguimiento/evaluación

32

12,17%

20

12,12%

52

DIFICULTADES PERCIBIDAS

290

 

177

 

467

Alumnado_falta de competencias

96

36,50%

43

26,06%

139

Alumnado_falta de interés

21

7,98%

30

18,18%

51

Alumnado_otros

9

3,42%

8

4,85%

17

Contexto_centro

49

18,63%

19

11,52%

68

Contexto_exterior

13

4,94%

16

9,70%

29

Pedagógicas

45

17,11%

26

15,76%

71

Personales

9

3,42%

15

9,09%

24

Sin dificultades

13

4,94%

6

3,64%

19

Técnicas

35

13,31%

14

8,48%

49

Totales

982

 

571

 

1553

 

En la categoría “Dispositivos”, los hombres presentan mayor peso relativo en el código Apps/software/internet, lo que indica una mayor tendencia a mencionar herramientas concretas (“Genially, Publisher, PowerPoint” D3). En cambio, en las respuestas femeninas predomina el uso genérico del código Dispositivos. El código EVEA muestra frecuencias similares en ambos géneros, destacando Google Classroom como referente compartido. Robótica y programación tiene presencia reducida en ambos subcorpus.

En la categoría “Objetivo”, aunque los fines pedagógicos son compartidos, se observan diferencias en los énfasis. En los hombres destacan proporcionalmente Personalización y Presentación, vinculando las TD a la adaptación y estructuración de contenidos (“posibilidad de que cada alumno aprenda a su propio ritmo” D35). Por el contrario, en las mujeres adquiere mayor peso el código CD del alumnado, articulando el uso tecnológico como medio para desarrollar pensamiento crítico y CD. Asimismo, Colaboración, Comunicación y Motivación presentan mayor frecuencia relativa en discursos femeninos, situando las TD en una dimensión relacional e interactiva.

Los códigos Buscar información, Contenido específico y Seguimiento/evaluación muestran frecuencias similares en ambos géneros, indicando un marco funcional compartido. Innovación y Organización presentan baja presencia relativa.

En relación con las dificultades percibidas, las mujeres mencionan con mayor frecuencia obstáculos vinculados a la falta de competencias del alumnado, limitaciones técnicas y factores institucionales (“No todo el alumnado cuenta con la misma formación digital” D262). En cambio, en los discursos masculinos adquieren mayor peso las referencias a la falta de interés del alumnado, factores familiares y dificultades personales relacionadas con el tiempo o la planificación (“Es necesario mucho tiempo para crear contenidos” D35).

En ambos géneros aparecen dificultades pedagógicas y vinculadas al alumnado sin diferencias destacables, así como una baja frecuencia del código Sin dificultades, lo que refuerza la percepción de que la integración de las TD continúa siendo una práctica condicionada por múltiples obstáculos.

 

4. Discusión y conclusiones

Los resultados de este estudio permiten profundizar en el carácter multidimensional de la CDD y en cómo esta se ve atravesada por factores estructurales, formativos y socioculturales.

En relación con el OE1, los resultados muestran diferencias estadísticamente significativas en la autopercepción de la dimensión relacional, ética y de seguridad de la CDD en función del género, con puntuaciones más elevadas en el profesorado masculino. Este hallazgo es coherente con investigaciones previas que han identificado una brecha de género persistente en la autopercepción de la CDD (Fernández-Sánchez & Silva, 2022; Moreno-Guerrero et al., 2019). No obstante, diversos estudios advierten que estas diferencias no siempre se corresponden con niveles reales de competencia, sino que pueden reflejar patrones de socialización digital diferenciados, donde los hombres tienden a manifestar una mayor confianza tecnológica y las mujeres una evaluación más crítica de sus propias capacidades (Kosiol & Ufer, 2024; Sánchez-Canut et al., 2025). Desde esta perspectiva, la menor autopercepción femenina en la dimensión ética y relacional no debe interpretarse como déficit individual, sino como un indicador de desigualdades estructurales en los procesos de acceso, reconocimiento y legitimación del saber digital.

Respecto al OE2, los resultados evidencian una correlación negativa entre la autopercepción de la CDD ética y responsable, y variables como la edad y la experiencia docente. Este resultado coincide con estudios que señalan que la veteranía profesional no garantiza un mayor desarrollo de todas las dimensiones de la CD, especialmente en aquellas vinculadas a la ética digital, la seguridad o la gestión crítica de la información (Pozo et al., 2020; González-Medina et al., 2024). Al mismo tiempo, esta menor autopercepción en los grupos de mayor edad puede interpretarse como una mayor conciencia de los riesgos asociados al uso de las TD, lo que sugiere una relación más compleja entre experiencia y competencia, en línea con lo planteado por el Marco de Referencia de la CDD (INTEF, 2022). Estos hallazgos refuerzan la necesidad de una formación continua, que no se limite a la actualización instrumental, y que aborde de manera específica las implicaciones éticas, sociales y pedagógicas del uso de las TD.

En cuanto al OE3, el análisis del discurso del profesorado participante revela diferencias relevantes en los usos didácticos de las TD según el género. En este sentido, los resultados cualitativos no solo complementan, sino que ayudan a explicar los patrones observados en el análisis cuantitativo: Mientras que en los discursos masculinos predomina un enfoque más instrumental, centrado en la mención de herramientas, aplicaciones y recursos concretos, en las respuestas femeninas adquieren mayor peso las finalidades pedagógicas amplias, tales como el desarrollo de la CD del alumnado, la colaboración, la comunicación y la motivación. Estos resultados se alinean con investigaciones que destacan una mayor orientación pedagógica y relacional en el uso de las TD por parte de las mujeres docentes, frente a un enfoque más técnico-funcional en los hombres (Verdú-Pina et al., 2023; Zeng et al., 2025). Desde el marco del TPACK, estas diferencias sugieren modos distintos de integrar el conocimiento tecnológico con el pedagógico y el disciplinar, lo que tiene implicaciones directas para el diseño de programas de formación docente sensibles al género (Gómez-Trigueros, 2025b).

Finalmente, en relación con el OE4, los resultados muestran que, aunque el profesorado identifica, de forma generalizada, dificultades en el uso de las TD, los énfasis varían según el género. Las mujeres señalan con mayor frecuencia obstáculos vinculados al contexto institucional, las limitaciones técnicas y la falta de competencias del alumnado, mientras que los hombres aluden en mayor medida a la falta de interés del alumnado, factores del contexto familiar y dificultades de carácter personal. Estas diferencias refuerzan la idea de que las barreras para la integración de las TD son técnicas, y están profundamente condicionadas por factores organizativos, sociales y de género (Corbella, 2025; OCDE, 2024). Asimismo, la baja presencia del código “sin dificultades” en ambos géneros confirma que el uso de las TD sigue percibiéndose como una práctica compleja y tensionada, más que como un proceso plenamente normalizado en la práctica docente cotidiana.

Este estudio presenta algunas limitaciones que deben considerarse al interpretar los resultados. En primer lugar, el uso de medidas de autopercepción puede estar influido por sesgos de deseabilidad social y diferencias en la autoconfianza, lo que no permite equiparar directamente percepción y competencia real (Kosiol & Ufer, 2024). En segundo lugar, el diseño no experimental impide establecer relaciones causales entre género, edad y CDD (Shadish et al., 2002). Asimismo, la exclusión de identidades de género no binarias limita el alcance inclusivo del análisis y evidencia la necesidad de futuras investigaciones con enfoques más diversos.

A pesar de estas limitaciones, los hallazgos confirman que la BDG en la CDD no se manifiesta únicamente en términos técnicos, sino especialmente en dimensiones éticas, relacionales y de autoconfianza profesional. En coherencia con el marco TPACK (Mishra & Koehler, 2006) y con las orientaciones del Marco de Referencia de la CDD (INTEF, 2022), el estudio refuerza la necesidad de políticas formativas continuas, críticas y sensibles al género que integren tecnología, pedagogía y ética para avanzar hacia una digitalización educativa más equitativa.

 

Contribución de los autores

Conceptualización, Autora 1, Autora 2 y Autora 3; curación de datos, Autora 2 y Autora 3; análisis formal, Autora 2 y Autora 3; adquisición de financiación, Autora 1 y Autora 2; investigación, Autora 2 y Autora 3; metodología, Autora 2 y Autora 3; administración del proyecto, Autora 1 y Autora 3; recursos, Autora 2 y Autora 3; software, Autora 2; supervisión, Autora 1, Autora 2 y Autora 3; validación, Autora 1, Autora 2 y Autora 3; visualización, Autora 1, Autora 2 y Autora 3; redacción—preparación del borrador original, Autora 1, Autora 2 y Autora 3; redacción—revisión y edición, Autora 1, Autora 2 y Autora 3.

 

Financiación

Esta investigación está financiada por el proyecto «EDSSE: Ecosistemes Digitals Sostenibles en Educació» (PID2022-142071OB-I00) financiado por MCIN/AEI/10.13039/501100011033/FEDER, UE, y el proyecto «Hacia un curriculum sensible al género en la formación inicial del profesorado» (PID2021-122206NB-I00) financiado por MICIU/AEI /10.13039/501100011033 (Agencia Estatal de Investigación, Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades) y fondos FEDER (Unión Europea).

 

Material complementario

El conjunto de datos utilizados en este estudio está disponible previa solicitud razonable al autor de correspondencia.

 

Aprobación ética

El estudio fue aprobado por el Comité de Ética de la Investigación con Personas, Sociedad y Medio Ambiente (CEIPSA) de la Universitat Rovira i Virgili (Ref.: CEIPSA-2023-PR-0030) y por el Comité de Ética de Investigación de la Universidad de Sevilla, de acuerdo con la Declaración de Helsinki (Ref.: PEIBA 2083-N-23; fecha de aprobación: 05/03/2024) garantizando la confidencialidad y el cumplimiento de la normativa vigente en materia de protección de datos.

 

Conflicto de interés

Las autoras declaran no tener ningún conflicto de interés.

 

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