Integración pedagógica de la IAG en educación superior: percepciones del profesorado diferenciadas por género

 

 

Pedagogical Integration of Generative Artificial Intelligence in Higher Education: Teachers’ Perceptions by Gender

 

 

 

 Carmen Romero García. Universidad Internacional de la Rioja. España.

 Olga Buzón García. Universidad de Sevilla. España.

 Alba Vico Bosch. Universidad Internacional de la Rioja. España.

 

 

 

 

 

Recibido: 2026-03-04; Revisado: 2026-03-12; Aceptado: 2026-05-21; Publicado: 2026-09-01.

 

 

Cómo citar este artículo:

Romero García, C., Buzón García, O., & Vico Bosch, A. (2026). Integración pedagógica de la IAG en educación superior: percepciones del profesorado diferenciadas por género [Pedagogical Integration of Generative Artificial Intelligence in Higher Education: TeachersPerceptions by Gender]. Pixel-Bit, Revista de Medios y Educación, 77, Art. 3. https://doi.org/10.12795/pixelbit.120444

 

 

 

RESUMEN

La inteligencia artificial generativa (IAG) está transformando los procesos de enseñanza, aprendizaje y evaluación en la educación superior. Este estudio analiza la percepción del profesorado universitario sobre la integración pedagógica de la IAG, identificando posibles diferencias según género en los procesos de enseñanza-aprendizaje, evaluación y uso de herramientas. Se adoptó un diseño metodológico mixto que combina análisis temático cualitativo con análisis cuantitativo descriptivo e inferencial. La muestra estuvo compuesta por 540 docentes universitarios de la Universidad Internacional de La Rioja que respondieron a un cuestionario online con preguntas abiertas. Los resultados evidencian una percepción mayoritariamente positiva hacia la IAG, mostrando diferencias en la forma en que hombres y mujeres conceptualizan su integración. En los procesos de enseñanza-aprendizaje, los hombres priorizan la automatización y el ahorro de tiempo, mientras que las mujeres destacan la personalización del aprendizaje, la ética y la formación docente. En evaluación, ambos coinciden en la personalización y el rol docente, aunque los hombres enfatizan el modelo evaluativo y las mujeres la retroalimentación. En los usos, predomina en ambos grupos la generación de contenidos, recursos audiovisuales y materiales didácticos, mientras que los hombres presentan mayor presencia en usos vinculados a la investigación.

 

ABSTRACT

Generative artificial intelligence (GAI) is transforming teaching, learning and assessment processes in higher education. This study examines university teachers’ perceptions of the pedagogical integration of GAI, identifying potential gender differences in teaching–learning processes, assessment practices and the use of AI tools. A mixed-methods design was adopted, combining qualitative thematic analysis with descriptive and inferential quantitative analysis. The sample consisted of 540 university teachers from the Universidad Internacional de La Rioja who completed an online questionnaire with open-ended questions. The results indicate a generally positive perception of GAI, while also revealing differences in how men and women conceptualise its integration. In teaching–learning processes, men prioritise automation and time efficiency, whereas women emphasise personalised learning, ethical considerations, and teacher training. In assessment, both groups highlight personalisation and the teacher’s role, although men place greater emphasis on evaluation models, while women stress feedback. Regarding uses, content generation, audiovisual resources and the creation of teaching materials predominate in both groups, while men show greater presence in uses related to research activities.

 

PALABRAS CLAVES · KEYWORDS

Educación superior; inteligencia artificial; evaluación educativa; profesorado universitario; diferencias de género · Higher education; artificial intelligence; educational evaluation; university teachers; gender differences.

 

 

 

1.    Introducción

La inteligencia artificial generativa (IAG) ha redefinido los procesos de enseñanza-aprendizaje en el ámbito educativo. En educación superior supone un proceso de cambio estructural en las prácticas de enseñanza, evaluación e investigación. Bannister et al. (2023) evidencian el potencial disruptivo de estas herramientas y la necesidad de replantear prácticas docentes y evaluativas.

Diversos estudios enfatizan los beneficios de la IAG en educación superior (Bond et al., 2024; García-Peñalvo et al., 2024; Sozon et al., 2025), como la personalización del aprendizaje, la automatización de tareas y de evaluación y el acompañamiento académico y de apoyo al alumnado. Sin embargo, también revelan desafíos como la limitada competencia del profesorado, la escasa atención a cuestiones éticas y la falta de evidencia sólida sobre el impacto real en el aprendizaje.

Estudios recientes han analizado las percepciones del alumnado sobre estas tecnologías emergentes (Kim et al., 2025; Melchior & Farinosi, 2026) sin embargo el análisis de las percepciones del profesorado es más limitada, especialmente en educación superior.

 

1.1. La IAG en los procesos de enseñanza-aprendizaje y evaluación

La integración de la IAG en la educación superior ha sido abordada desde dos enfoques: uno instrumental orientado a optimizar las tareas académicas y administrativas, y otro transformador, que redefine el ecosistema educativo, los modelos pedagógicos y las dinámicas formativas (Luckin et al., 2022).

La literatura científica destaca el impacto de la IAG en los procesos de enseñanza-aprendizaje, especialmente en la personalización (Vorobyeva et al., 2025). Estas herramientas facilitan la adaptación de contenidos, la retroalimentación inmediata y el acompañamiento individualizado (Liu et al., 2025). Además, la IAG también automatiza tareas mecánicas y repetitivas, como la elaboración de materiales o la corrección de pruebas objetivas, liberando tiempo docente para actividades de mayor valor formativo (Bond et al., 2024).

La evaluación mediada por la IAG se ha convertido en el centro del debate académico. Yan et al. (2025) resalta el potencial para optimizar el diseño de pruebas y evaluaciones. Asimismo, la evaluación personalizada y la retroalimentación inmediata ofrece cambios significativos. Sin embargo, algunos estudios cuestionan la validez de la evaluación en estos entornos, señalando la necesidad de priorizar el pensamiento crítico, la reflexión y el razonamiento frente a la mera producción escrita (Cooper et al., 2023; Cotton et al., 2023).

Este cambio en las prácticas docentes plantea dilemas sobre la posible deshumanización del proceso educativo. Herramientas como ChatGPT y su capacidad para generar contenido podría fomentar una excesiva dependencia tecnológica (García-Peñalvo et al., 2024). La dimensión ética supone establecer marcos normativos sólidos (Gallent-Torres et al., 2023) y una alfabetización digital crítica por parte del profesorado y del alumnado (Holmes et al., 2022).

El uso de la IAG en la educación superior se ha diversificado, abarcando múltiples ámbitos de la actividad académica. García-Peñalvo et al. (2024) analizan las implicaciones y los usos de la IAG en educación, atendiendo al potencial uso educativo de diversos tipos de herramientas y sus funcionalidades. Estos autores realizan una clasificación de las herramientas que fundamentalmente crean contenidos (Jasper, Notion), exámenes (Conker. Monic), imágenes y presentaciones (DALL-E, Midjorney y ChatGPT), audios y vídeos (Fliki, Make a video) y sirven de apoyo a la investigación (ChatPDF, Consensus, Copilot).

Por su parte, Díaz-Vera et al. (2024) pone en valor la carga de trabajo de los docentes, distribuidas en: 1) académica, para mantenerse actualizado, seguir los planes y programas de estudio y evaluar el aprendizaje de los estudiantes; 2) administrativa, para registrar la asistencia y el desempeño del alumnado y la elaboración de informes. Desde esta perspectiva, consideran fundamental mantenerse actualizados de las distintas herramientas y de su aplicación estratégica en la educación. Sánchez (2023) afirma que la mayoría de los docentes usan la IA para preparar las clases y los materiales educativos, más que para integrarlas con sus estudiantes en el aula.

 

1.2. Perspectiva de género en la adopción tecnológica

La Comisión Europea (2021) plantea la necesidad de fortalecer la competencia digital del profesorado, reconociendo la perspectiva de género y la superación de la brecha digital. El uso de herramientas de IAG por parte del profesorado en contextos de educación superior ha sido ampliamente explorado, sin embargo, no se ha profundizado en las diferencias por cuestiones de género (Miranda y Chamorro-Mera, 2025).

Los estudios sobre las diferencias de género en la adopción de las tecnologías por parte de mujeres y hombres no son concluyentes. Alissa & Hamadneh (2023) determinan que las mujeres docentes son quienes poseen un mayor conocimiento y aplican en mayor medida la IA en educación superior. En cambio, Aksongur & Bağrıacık (2025) no revelan diferencias en las actitudes entre mujeres y hombres en el uso de la IA.  

Blázquez et al. (2025) encuentran diferencias en el uso de la IAG en función del género en profesorado universitario. Los hombres perciben estas herramientas como útiles para optimizar tareas académicas, mejorar la productividad y apoyar la innovación pedagógica. Las mujeres muestran una variedad más amplia de actividades (tutorización de trabajos académicos y creación de contenido) y mayores niveles de cautela, expresando mayor preocupación con la ética, la fiabilidad de los contenidos generados y el posible impacto en la integridad académica.

Estas diferencias de género en el comportamiento pueden explicarse desde la psicología social y los roles de género, que apuntan a que los hombres tienden a ser más pragmáticos, orientados a resultados y con mayor disposición al riesgo, mientras que las mujeres suelen mostrar mayor aversión al riesgo y valorar la facilidad de uso (Miranda y Chamorro-Mera, 2025). Asimismo, en base a la literatura feminista, se plantea que la relación entre género y tecnología no responde únicamente a características individuales, sino a estructuras socioculturales que históricamente han configurado la tecnología como un espacio masculinizado (Wajcman, 2006). En esa línea, Sanders (2006) señala que los entornos educativos y tecnológicos reproducen frecuentemente estereotipos de género que condicionan las percepciones, expectativas y niveles de confianza hacia el uso de las tecnologías. Del mismo modo, Rebollo-Catalán et al. (2012) destacan la importancia de incorporar una perspectiva coeducativa en el ámbito digital, subrayando el papel del profesorado y de las prácticas educativas en la construcción de usos tecnológicos más inclusivos e igualitarios. Desde esta perspectiva, las mujeres pueden mostrar una mayor sensibilidad y conciencia crítica frente a los posibles riesgos y desafíos asociados al uso de las tecnologías emergentes (Criado, 2019).

Teniendo en cuenta todo lo expuesto, esta investigación pretende analizar la percepción del profesorado universitario sobre la integración pedagógica de la IAG identificando diferencias por género. De manera específica, se propone:

·         Analizar la percepción diferenciada por género sobre la integración de la IA en los procesos de enseñanza y aprendizaje y de evaluación.

·         Analizar la percepción diferenciada por género sobre la integración de la IA en los procesos de evaluación.

·         Identificar los usos y herramientas de IAG utilizadas diferenciando por género. 

 

2. Metodología

Se utilizó una metodología mixta mediante un diseño convergente con predominio cualitativo (Creswell & Plano Clark, 2011). Este diseño permitió integrar el análisis temático de las respuestas abiertas con procedimientos cuantitativos orientados a identificar frecuencias, porcentajes y asociaciones entre género y categorías temáticas. A nivel cualitativo, se realizó un análisis temático para identificar cómo el profesorado conceptualiza la IAG en relación con los procesos de enseñanza-aprendizaje, la evaluación y los usos y tipos de herramientas. Asimismo, se exploraron diferencias discursivas asociadas al género. El análisis cuantitativo permitió describir la distribución de las categorías emergentes y analizar posibles asociaciones estadísticamente significativas entre género y categorías temáticas.

 

2.1. Muestra

La muestra estuvo compuesta por 540 docentes universitarios, pertenecientes a la Universidad Internacional de La Rioja. El 60,93% eran mujeres, el 37,96% hombres y un 1,11% no especificaron el género. En cuanto al nivel educativo, predomina la docencia en postgrado (46,48%) y grado (30,37%), con un 14,07% que ejerce en doctorado. La muestra presenta una elevada experiencia profesional, ya que el 66,3% cuenta con cinco o más años de experiencia docente.

 

2.2. Instrumento

Para la recogida de datos se utilizó un cuestionario formado por dos dimensiones: una sobre las variables sociodemográficas de la muestra y otra formada por tres preguntas abiertas que permitieron al profesorado la expresión libre de argumentos y experiencias sobre la integración de la IAG en los procesos de enseñanza-aprendizaje, de evaluación y sobre usos y tipos de herramientas.

El cuestionario se aplicó en formato online. La participación fue voluntaria, anónima y confidencial y se garantizó que los datos serían utilizados con fines académicos y de investigación.

 

2.3. Análisis de datos

Para el análisis cualitativo se partió de tres dimensiones definidas a partir de los objetivos de la investigación: (1) Integración de la IAG los procesos de enseñanza-aprendizaje, (2) Integración de la IAG en los procesos de evaluación y (3) Usos y tipos de herramientas de IAG. A partir de ellas, se realizó un análisis temático inductivo siguiendo la propuesta de Braun y Clarke (2006, 2021), combinado con procedimientos de codificación abierta (Saldaña, 2021). El análisis incluyo las siguientes fases: (a) lectura exhaustiva del corpus completo; (b) identificación de unidades de significado relevantes; (c) codificación inicial de los fragmentos textuales; (d) agrupación en categorías temáticas emergentes; y (e) revisión y refinamiento iterativos de los temas y (f) definición final del sistema categorial.

Se aplicó codificación múltiple, permitiendo que un mismo fragmento fuese asignado a más de una categoría cuando contenía significados diferenciados. En total, se analizaron 540 respuestas abiertas y se codificaron 1726 extractos textuales distribuidos entre las distintas dimensiones analizadas. Para explorar las diferencias asociadas al género se realizó una comparación temática cruzada entre grupos (mujeres/hombres), examinando tanto la distribución de frecuencias de las categorías como los matices discursivos presentes en cada grupo. Este procedimiento permitió identificar variaciones en la forma de conceptualizar la integración de la IAG en la práctica docente. La información fue gestionada y codificada mediante el software Atlas.ti 22.

A partir del sistema de categorías se calcularon frecuencias absolutas y porcentajes sobre el total de segmentos codificados en cada dimensión (Tabla 1). Posteriormente, se elaboraron tablas de contingencia cruzando las categorías temáticas con la variable género. Para examinar la existencia de asociaciones estadísticamente significativas se aplicó la prueba de Chi-cuadrado de independencia y se estimó el tamaño del efecto mediante el coeficiente V de Cramer, mediante el software Jamovi. El tamaño del efecto se interpretó según Cohen (1988): 0,10 como efecto pequeño, 0,30 efecto medio y 0,50 efecto grande.

Tabla 1

Dimensiones, categoría temáticas y distribución de segmentos codificados

Dimensión

Categoría

Descripción

N

%

1. Integración de la IA en los procesos de enseñanza y aprendizaje

(N = 1.238)

Personalización del aprendizaje

Adaptación de contenidos, ritmos y estrategias a necesidades individuales

312

25,2

Automatización y ahorro de tiempo

Optimización de tareas docentes y generación automática de materiales

276

22,3

Cambio metodológico

Transformación de metodologías y rediseño de actividades

241

19,5

Ética y responsabilidad

Uso ético, regulación y riesgos asociados a la IA

211

17,0

Formación docente

Necesidad de desarrollo profesional en IA

198

16,0

2. Integración de la IA en los procesos de evaluación

 (N = 226)

Personalización

Evaluación ajustada al desempeño individual

45

19,9

Rol docente

Mantenimiento del criterio profesional del docente

43

19,0

Modelo de evaluación

Reformulación de criterios e instrumentos

37

16,4

Retroalimentación

Generación de devoluciones inmediatas y personalizadas

37

16,4

Ética

Detección de plagio y responsabilidad ética

27

11,9

Automatización

Corrección automática de tareas

19

8,4

Evaluación de competencias

Evaluación de desempeños reales y competencias complejas

18

8,0

3. Tipos de usos

(N = 262)

Procesamiento de texto / generación de contenidos

Redacción y reformulación de textos académicos

99

37,8

Investigación

Búsqueda y síntesis de información científica

43

16,4

Recursos audiovisuales

Generación de imágenes, presentaciones y vídeos

41

15,6

Creación de materiales didácticos

Diseño de actividades y clases

36

13,7

No uso / uso incipiente

Ausencia o uso limitado de IA

32

12,2

Evaluación

Uso para corrección o control académico

11

4,2

 

3. Resultados

3.1. Integración de la IA en el proceso de enseñanza y aprendizaje

El análisis de esta dimensión, considerando hombres y mujeres, evidencia una percepción favorable hacia la incorporación de la IAG en la educación superior, pero condicionada por aspectos como la adecuada integración pedagógica, el uso ético y la formación del profesorado (Tabla 1). Se percibe el uso de la IAG como un apoyo a la labor docente y como un recurso clave para la personalización del aprendizaje (25,20%), que facilita la adaptación de contenidos y estrategias a las necesidades individuales del estudiantado. Asimismo, se destaca la IAG como mecanismo de automatización de algunas tareas (22,30%), de generación de materiales, de búsqueda de información y de procesos de evaluación. Una parte significativa del profesorado identifica la IAG como un motor de cambio metodológico (19,50%), capaz de impulsar transformaciones en las estrategias didácticas y el diseño de actividades. Paralelamente, aparece la preocupación por las condiciones éticas de su implementación (17%), incluyendo aspectos relacionados con la confiabilidad, los sesgos, el uso responsable y el pensamiento crítico. Asimismo, una proporción significativa de comentarios subraya la formación del profesorado (16%) como requisito indispensable para una adecuada integración pedagógica.

 

3.1.1. Distribución temática por género

El análisis porcentual por género muestra diferencias relevantes en la distribución temática (Tabla 2). En los hombres, las categorías con mayor peso fueron automatización y ahorro de tiempo, personalización del aprendizaje seguida de cambio metodológico. En las mujeres la categoría predominante fue personalización del aprendizaje, seguida de ética y responsabilidad y formación docente. Las diferencias más notables se observaron en automatización, con mayor peso en hombres (27,95%) que en mujeres (17,97%), en formación docente, con mayor peso en mujeres (18,56%) frente a hombres (13,07%) y ética y responsabilidad, con una mayor presencia en mujeres (19,59%) frente a hombres (14,16%).

La distribución de categorías no es independiente del género y existen patrones diferenciales en el énfasis temático. La prueba de Chi-cuadrado indicó una asociación significativa entre género y distribución temática, χ2 (4, N = 1238) = 27,37, p<.001, con un tamaño del efecto pequeño (V=0,15). El análisis de residuos tipificados mostró que las mayores contribuciones al valor χ² provinieron de las categorías automatización y ahorro de tiempo y formación docente.

Tabla 2

Distribución de categorías por género para la dimensión 1

Categorías

Hombres n

% Hombres

Mujeres n

% Mujeres

Personalización del aprendizaje

128

23,23 %

176

25,92 %

Automatización y ahorro de tiempo

154

27,95 %

122

17,97 %

Cambio metodológico

119

21,60 %

122

17,97 %

Formación docente

72

13,07 %

126

18,56 %

Ética y responsabilidad

78

14,16 %

133

19,59 %

Nota. Codificación múltiple. Segmentos codificados: hombres: 551; mujeres: 679.

 

El análisis discursivo revela matices significativos en la forma de conceptualizar la integración pedagógica de la IA.

Con respecto a la personalización del aprendizaje, en mujeres se formula desde la responsabilidad formativa y la orientación educativa del uso tecnológico: “permite recorridos individualizados mucho más efectivos, debemos enseñarles a los alumnos a usarla para mejorar sus aprendizajes”. En contraste, los hombres ponen el foco en la tecnología y su capacidad de procesamiento: “la IA revolucionará la educación superior con personalización del aprendizaje, tutores virtuales y análisis de datos para mejoras eficientes y oportunas”.

En la categoría automatización y ahorro de tiempo, la diferencia entre ambos discursos es especialmente relevante. En hombres, se articula en términos de productividad y eficiencia: “simplificará procesos que de otro modo restan tiempo efectivo de enseñanza y retroalimentación […] optimizará la labor docente”. En las mujeres, la eficiencia se presenta subordinada a la calidad, la revisión crítica y el acompañamiento pedagógico: “nos permite realizar tareas más rápido, pero debemos ser cuidadosos y revisar los resultados” […] “es una herramienta que optimiza el tiempo, aunque es importante corroborar la información”.

En relación con el cambio metodológico, ambos géneros reconocen su impacto, aunque con matices discursivos diferentes. Los hombres enfatizan la transformación de la docencia como un cambio amplio: “su utilización cambiará la metodología docente y la forma de aprender de los estudiantes”. Por su parte, las mujeres lo abordan con un carácter más específico, en clave de regulación pedagógica y poniendo el énfasis en la necesidad de rediseñar tareas concretas para preservar la autenticidad del aprendizaje: “habrá que replantear las tareas para que no sean realizables por la IA”.

En la categoría formación docente, las mujeres indican la necesidad de formación como condición indispensable para la integración pedagógica de la IA: “se requiere una capacitación institucional para integrar adecuadamente estas herramientas y que este cambio sea efectivo”. Los hombres también reconocen la importancia de la formación, pero más vinculada a la competencia técnica que a una reflexión pedagógica profunda: “la especialización en desarrollo digital será requisito obligatorio” […] “se debe tener más capacitación en el tema.

En cuanto a la categoría ética y responsabilidad, las mujeres desarrollan argumentaciones más extensas sobre responsabilidad, regulación y preservación del pensamiento crítico: “es fundamental garantizar que la tecnología se utilice de manera ética, inclusiva y responsable[…]me preocupan los sesgos detectados y el impacto en el pensamiento crítico del alumnado”. En los hombres, la preocupación ética se menciona como advertencia complementaria más que como eje central: “puede implicar una gran ayuda, pero debemos estar atentos a sus limitaciones y sesgos”.

 

3.2. Integración de la IA en los procesos de evaluación

El análisis de las respuestas de hombres y mujeres sobre evaluación muestra una percepción mayoritariamente positiva pero condicionada del uso pedagógico de la IAG. Como muestra la Tabla 1, el profesorado destaca el potencial de la IA para la personalización de los procesos de evaluación (19,90%) subrayando el rol docente (19%) y señalando que la IA no puede sustituir el juicio profesional en la evaluación. En un segundo nivel, comentan que la IAG afecta a la concepción del modelo de evaluación y la retroalimentación (ambos con 16,40%), destacando la necesidad de reformular criterios e instrumentos que permitan automatización y retroalimentación inmediata. Se evidencias preocupaciones éticas (11,90%) vinculadas a la equidad, transparencia y uso responsable de la tecnología. También se observan reservas relacionadas con la automatización (8,4%) concretamente con el riesgo de deshumanización del proceso evaluativo. Finalmente, la evaluación de competencias (8%) apunta a la necesidad de revisar qué y cómo se evalúa en un contexto donde la IAG puede intervenir en la producción de evidencias de aprendizaje.

 

3.2.1. Distribución temática por género

El análisis porcentual por género muestra diferencias más moderadas que las observadas en la dimensión 1 (Tabla 3). En los hombres, las categorías con mayor peso fueron personalización, rol docente y modelo de evaluación. En las mujeres, las categorías más destacadas fueron personalización, rol docente y retroalimentación. Las diferencias más notables se observaron en evaluación de competencias, con mayor peso en hombres (12,50%) que en mujeres (4,62%) y en automatización, también con mayor peso en hombres (11,46%) que en mujeres (6,15%). En contrapartida, las mujeres obtuvieron mayor peso en personalización (22,31%) frente a los hombres (16,67%) y en retroalimentación, mayor peso en mujeres (19,23%) frente a hombres (16,67%).

Con el fin de comprobar si estas diferencias eran estadísticamente significativas, se realizó una prueba de Chi-cuadrado de independencia, obteniéndose χ² (6, N = 226) = 9,42, p = .151. Este resultado indica que, aunque existen diferencias porcentuales apreciables, la distribución temática no depende significativamente del género en el ámbito de la evaluación.

Tabla 3

Distribución de categorías por género para la dimensión 2

Categorías

Hombres n

% Hombres

Mujeres n

% Mujeres

Personalización

16

16,67 %

29

22,31 %

Rol docente

16

16,67 %

27

20,77 %

Modelo de evaluación

16

16,67 %

21

16,15 %

Retroalimentación

12

12,50 %

25

19,23 %

Ética

13

13,54 %

14

10,77 %

Automatización

11

11,46 %

8

6,15 %

Evaluación de competencias

12

12,50 %

6

4,62 %

Nota. Codificación múltiple. Segmentos codificados: hombres: 96; mujeres: 130.

 

Aunque las diferencias cuantitativas no alcanzan significación estadística, el análisis discursivo revela matices relevantes.

En relación con la retroalimentación, las mujeres enfatizan la dimensión formativa del proceso evaluativo: “permite diseñar evaluaciones más personalizadas y adaptativas, ofreciendo retroalimentación inmediata al alumnado”, destacando su potencial para acompañar el aprendizaje. En los hombres la retroalimentación suele vincularse a sistematización y comparación de resultados: “analizar el desempeño y comparar resultados en menor tiempo”.

En la categoría personalización, las mujeres subrayan la adaptación al proceso individual del estudiante: “el enfoque es más individualizado de acuerdo a las necesidades del estudiante debido a que facilita las retroalimentaciones”. En los hombres la referencia aparece vinculada a analíticas y rendimiento, enfatizando la dimensión técnica del análisis de datos: “hacer uso de analíticas de aprendizaje para personalizar el proceso evaluativo”.

En evaluación de competencias, los hombres mencionan con mayor frecuencia la necesidad de evaluar desempeños reales y competencias complejas, planteando que la IA puede contribuir a “evaluar resultados de aprendizaje de manera más profunda”. En las mujeres esta categoría aparece menos reiterada y más integrada en el enfoque formativo general: “hay que repensar algunos modelos de evaluación, pero sobre todo formar al alumnado para que puedan usar la IA para mejorar su aprendizaje.”

En cuanto a automatización, el discurso masculino la presenta como mecanismo de eficiencia: “simplificará procesos de corrección y optimizará la labor docente”. En el femenino se vincula a liberar tiempo para tareas más cualitativas: “puede utilizarse para calificar automáticamente y dedicar más tiempo a la retroalimentación significativa”.

Respecto a la dimensión de ética, en el discurso masculino se enfatiza el control y la detección: “generar nuevas formas para evitar y detectar el fraude”. En el femenino, la preocupación se articula en términos de equidad y responsabilidad formativa: “es necesario garantizar un uso ético y justo de estas herramientas”.

 

3.3. Usos de las herramientas de IAG

El análisis de las respuestas relativas a los usos de las herramientas de IA evidencia una adopción amplia y diversificada por parte del profesorado. A diferencia de lo observado en los apartados anteriores, en esta pregunta el discurso se centra más en prácticas efectivas de uso que en valoraciones (Tabla 1).

El uso predominante corresponde al procesamiento de texto y generación de contenidos (37,80%), principalmente para la redacción de textos, reformulación de contenidos, generación de esquemas y apoyo en tareas académicas. En segundo lugar, destacan la investigación (16,40%), así como la creación de materiales didácticos (13,70%), incluyendo la elaboración de actividades, rúbricas y planificación de clases. En cuanto a los recursos audiovisuales (15,60%) refleja una presencia significativa de herramientas de generación de imágenes, presentaciones y vídeos educativos. En menor medida aparecen referencias a la evaluación (4,20%), así como al no uso o uso incipiente (12,20%), lo que indica que persiste un sector del profesorado que manifiesta utilización limitada o ausencia de uso, generalmente asociada a falta de formación o confianza.

 

3.3.1. Distribución temática por género

El análisis porcentual dentro de cada género muestra diferencias en la distribución temática (Tabla 4). Los resultados de la prueba Chi-cuadrado no mostraron asociación significativa entre género y categoría de uso (χ² (5, N = 262) = 3,47, p = .627). Este resultado indica que, aunque se observan diferencias porcentuales en algunos códigos, dichas variaciones no configuran un patrón estructuralmente diferenciado. Es el caso de los usos vinculados a investigación, hay mayor presencia de hombres (20,95%) frente a mujeres (13,38%). Lo mismo ocurre en el código no uso o uso mínimo donde hay mayor proporción de mujeres (14,01%) frente a hombres (9,52%).

El uso predominante en ambos grupos corresponde al procesamiento de texto y generación de contenidos (36,19% en hombres y 38,85% en mujeres), la creación de materiales didácticos (16,19% en hombres y 15,29% en mujeres) y el uso de recursos audiovisuales (13,33% en hombres y 14,01% en mujeres).

Tabla 4

Distribución de las categorías por género en la dimensión 3

Categorías

Hombres n

% Hombres

Mujeres n

% Mujeres

Procesamiento de texto / generación de contenidos

38

36,19 %

61

38,85 %

Investigación

22

20,95 %

21

13,38 %

Recursos audiovisuales

14

13,33 %

22

14,01 %

Creación de materiales didácticos

17

16,19 %

24

15,29 %

Evaluación

4

3,81 %

7

4,46 %

No uso / uso incipiente

10

9,52 %

22

14,01 %

Nota. Codificación múltiple. Segmentos codificados: hombres: 105; mujeres: 157.

 

El análisis cualitativo permite identificar matices relevantes en la forma en que el profesorado describe su relación con las herramientas de IAG.

En relación con el procesamiento de texto y generación de contenidos, en los hombres, el uso suele aparecer asociado a exploración tecnológica y optimización de procesos: “la utilizo para redactar textos y generar contenidos rápidamente”. En mujeres, el uso se describe con mayor frecuencia en términos de aplicación pedagógica concreta: “la utilizo desde el diseño de una asignatura hasta la evaluación, pasando por preparar clases y generar feedback para los estudiantes”.

En la categoría investigación, los hombres muestran mayor orientación hacia la eficiencia investigadora y el análisis de información: “las he usado sobre todo para dar celeridad a mis procesos de investigación y revisión bibliográfica”. En las mujeres la investigación aparece más integrada dentro de tareas docentes generales: “la utilizo para buscar información y adaptar contenidos para mis clases, siempre revisando después las fuentes”.

En relación con los recursos audiovisuales, los hombres tienden a situar las herramientas de IAG dentro de un conjunto tecnológico amplio: “utilizo DALL·E, Stable Diffusion, Runway Gen-2…”, mientras que las mujeres las vinculan más a objetivos didácticos específicos: “uso Canva con IA para preparar presentaciones más visuales para el alumnado”.

La categoría no uso o uso incipiente en las mujeres aparecen con mayor claridad referencias explícitas a la falta de formación o confianza: “no utilizo herramientas de IA por falta de capacitación […] porque no me siento suficientemente formada”. En hombres, suele formularse en términos más neutros o circunstanciales: “he hecho pruebas puntuales, pero no las he integrado de manera sistemática”.

 

3.3.2. Tipos de herramientas de IAG

El análisis específico por tipo de herramienta revela diferencias más marcadas que las observadas en la clasificación general de usos (Tabla 5). La herramienta claramente dominante en ambos grupos es ChatGPT (41,74% de hombres y 44,53% de mujeres), lo que confirma su papel central en el ecosistema docente.

No obstante, emergen diferencias relevantes en herramientas secundarias. Canva IA presenta una mayor presencia en mujeres (15,33%) frente a hombres (4,96%), lo que sugiere una mayor orientación hacia herramientas integradas en el diseño de materiales didácticos y presentaciones visuales. En contraste, herramientas como Claude (9,50% en hombres frente a 4,01% en mujeres), Midjourney (6,20% frente a 1,82%) o Runway (3,31% frente a 0%) muestran mayor peso relativo en el discurso masculino, lo que indica una exploración más diversificada del entorno generativo avanzado.

Tabla 5

Distribución de categorías por género respecto a las herramientas de IAG

Categorías

Hombres n

% Hombres

Mujeres n

% Mujeres

ChatGPT

101

41,74 %

122

44,53 %

Canva IA

12

4,96 %

42

15,33 %

Claude

23

9,50 %

11

4,01 %

Copilot

15

6,20 %

14

5,11 %

Gemini

16

6,61 %

14

5,11 %

DALL·E

18

7,44 %

28

10,22 %

Midjourney

15

6,20 %

5

1,82 %

Perplexity

11

4,55 %

20

7,30 %

Stable Diffusion

8

3,31 %

10

3,65 %

Synthesia

15

6,20 %

8

2,92 %

Runway

8

3,31 %

0

0,00 %

Nota. Codificación múltiple. Segmentos codificados: hombres: 242; mujeres: 274.

 

La prueba de Chi-cuadrado confirma una asociación estadísticamente significativa entre género y tipo de herramienta mencionada (χ² (10, N = 516) = 41,36, p < .001), con un tamaño del efecto pequeño a medio (V = 0,283). Este resultado sugiere que, aunque el patrón general de uso no difiere significativamente por género, sí existen diferencias en la elección y diversificación de herramientas específicas. El análisis de residuos tipificados mostró que las mayores contribuciones al valor χ² provienen de Canva IA, seguido de Runway, Midjourney y Claude.

 

4. Discusión y conclusiones

Los resultados muestran que el profesorado universitario percibe la IAG como una tecnología de apoyo a la práctica docente. En ambos géneros se reconoce su capacidad para personalizar el aprendizaje (Vorobyeva et al., 2025) y automatizar tareas vinculadas a la enseñanza, el aprendizaje y la evaluación, siempre bajo el criterio profesional del docente (Bond et al., 2024). Hombres y mujeres coinciden en su potencial para impulsar cambios metodológicos, a través de su aplicación en el diseño de actividades y en la retroalimentación inmediata (Liu et al., 2025). En evaluación, la intervención de la IAG en la producción de evidencias de aprendizaje exige evolucionar desde enfoques tradicionales hacia modelos más procesuales y competenciales (Yan et al., 2025). Ambos grupos coinciden en destacar la personalización y el mantenimiento del rol docente en los procesos evaluativos, reforzando la idea de que la IA actúa como apoyo, bajo supervisión profesional (Liu et al., 2025; Yan et al., 2025). El profesorado universitario declara un uso amplio y diversificado de estas herramientas, destacando la generación de contenidos, la síntesis de información y la creación de recursos (Sotelo, 2025 y Sozon et al. 2025). La IAG es percibida como una herramienta con potencial transformador, aunque condicionada por la formación del profesorado para una integración pedagógica y ética de esta tecnología (Gallent-Torres et al., 2023).

En cuanto a las diferencias de género, en línea con otros estudios (Aksongur y Bağrıacık, 2025; Blázquez et al., 2025) se reflejan matices diferentes en la manera de conceptualizar y justificar la integración de la IAG en la práctica docente.

En los procesos de enseñanza-aprendizaje, el discurso de las mujeres se orienta hacia la integración pedagógica y formativa y la mejora del aprendizaje. Las docentes destacan la integración de la IAG desde la reflexión didáctica y de acompañamiento al alumnado para garantizar un uso responsable que preserve el pensamiento crítico (Møgelvang et al., 2025). El discurso de los hombres presta mayor atención a los aspectos técnicos y prácticos, enfatizando la optimización del tiempo, la automatización de tareas y la mejora de la eficiencia en la planificación y gestión docente (Mohammadi et al., 2026). Estos resultados también coinciden con los de Bond et al. (2024), que determinan que los hombres mantienen un enfoque instrumental y tecnológico, basado en la eficiencia y la optimización de las actividades docentes. Por su parte, las mujeres se centran más en el enfoque transformador centrado en la formación docente y el acompañamiento del alumnado en su proceso de enseñanza-aprendizaje. Estas diferencias de género en la integración tecnológica según Møgelvang et al., (2025) no responden a capacidades distintas, sino a diferentes formas de apropiación y valoración de la tecnología condicionadas por factores sociales y profesionales.

En relación con la evaluación, los matices discursivos identificados son coherentes con lo descrito por Møgelvang et al. (2024) y Mohammadi et al. (2026), quienes apuntan a aproximaciones diferenciadas en la adopción pedagógica de la IAG. No obstante, las mujeres enfatizan con mayor frecuencia la retroalimentación y la dimensión formativa de la evaluación, mientras que los hombres tienden a centrarse en la estructuración del modelo evaluativo, la evaluación de competencias y los mecanismos de control del proceso (Blázquez et al., 2025). Estos matices coinciden con estudios que señalan que las docentes suelen adoptar enfoques más pedagógicos y reflexivos, mientras que los docentes destacan con mayor frecuencia las dimensiones técnicas y organizativas de la integración de la IA en la práctica educativa (Miranda & Chamorro-Mera, 2025; Mohammadi et al., 2026).

Respecto a las herramientas, ChatGPT es la más utilizada por el profesorado. En esta línea, otros estudios señalan que esta aplicación es la más empleada en el ámbito educativo, en comparación con otras similares como Gemini, Claude o Copilot (García-Peñalvo et al., 2024). En los hombres, el discurso se centra en la exploración tecnológica y en la diversificación de herramientas, con énfasis en la optimización de los procesos de investigación. En consonancia con estos resultados, el estudio de Mohammadi et al. (2026) muestra que los docentes masculinos utilizan herramientas de IAG con mayor frecuencia que las mujeres y reportan un uso más sistemático en diferentes tareas, especialmente las vinculadas con la productividad investigadora. Por su parte, las mujeres realizan un uso más didáctico, centrado en la creación de materiales y la retroalimentación, acompañado de mayor preocupación por el uso crítico y ético de esta tecnología. Resultados similares se presentan en el estudio de Blázquez et al. (2025) en el que se identifica que las docentes manifiestan mayor cautela, preocupación ética y reflexión crítica respecto a la integración de la IAG en la práctica docente. 

Los hallazgos subrayan la necesidad de que las instituciones universitarias desarrollen programas de formación docente orientados a la integración pedagógica, crítica y ética de la IAG. En este sentido, incorporar la perspectiva de género implica diseñar acciones formativas que contemplen diferentes formas de apropiación y uso de la tecnología, favoreciendo tanto el desarrollo de competencias tecnológicas como la reflexión pedagógica sobre su aplicación en los procesos de enseñanza, aprendizaje y evaluación. Asimismo, resulta necesario que las políticas universitarias y educativas promuevan marcos de uso responsable de la IAG, reduzcan posibles desigualdades en el acceso y formación tecnológica y fomenten una integración inclusiva de estas herramientas en la práctica docente.

Este estudio presenta algunas limitaciones que deben considerarse en la interpretación de los resultados. En primer lugar, la muestra se circunscribe al contexto universitario, lo que limita la generalización de los hallazgos a otros niveles educativos o contextos institucionales. Asimismo, aunque el análisis comparativo por género permitió identificar matices discursivos relevantes, el estudio no ha contemplado otras variables personales, profesionales o contextuales que podrían influir en la percepción y uso de la IAG.

En cuanto a las líneas futuras de investigación, sería pertinente profundizar en cómo variables como la experiencia docente, el área de conocimiento o el nivel de competencia digital influyen en la integración de la IAG en la práctica educativa. Asimismo, resultaría relevante desarrollar estudios longitudinales que permitan analizar la evolución de estas percepciones y usos a medida que las herramientas de IA se consolidan en el contexto universitario. Finalmente, futuras investigaciones podrían explorar el impacto de programas de formación docente con perspectiva de género orientados a favorecer una integración pedagógica, crítica e inclusiva de la IAG.

 

Contribución de las autoras

Conceptualización, Autora 1; curación de datos, análisis formal, Autora 1 y Autora 2; adquisición de financiación, Autora 2; investigación, Autora 1, Autora 2, Autora 3; Autora 1; metodología, Autora 1, Autora 2; administración del proyecto, software, Autora 2, supervisión, Autora 1, Autora 2 y Autora 3, redacción y preparación del borrador original: Autora 1, Autora 2, Autora 3; revisión y edición, Autora 1, Autora 2 y Autora 3.

 

Financiación

Este estudio ha sido financiado por MICIU/AEI /10.13039/ 501100011033 (Agencia Estatal de Investigación, Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades) y fondos FEDER (Unión Europea), código de proyecto PID2021-122206NB-I00.

 

Material complementario

Los datos que respaldan este estudio están disponibles a través de la autora de la correspondencia previa solicitud razonable.

 

Aprobación ética

El estudio se realizó de acuerdo con la Declaración de Helsinki, aprobada por el Comité de Ética de Investigación de la Universidad de Sevilla (código de protocolo PEIBA 2083-N-23; fecha de aprobación: 05/03/2024).

 

Conflicto de interés

Los autores declaran que no existe conflicto de interés financiero, personal o de otro tipo que pudiera haber influido en los resultados del estudio.

 

Referencias

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