Transformando el interés por disciplinas STEM en Educación Secundaria: una mirada feminista

 

 

Transforming Interest in STEM Disciplines in Secondary Education: A Feminist Perspective

 

 

 

 

 Andrea Fernández-Sánchez. Universidad de A Coruña. España.

 Ana Sánchez-Bello. Universidad de A Coruña. España.

 Alicia Arias-Rodríguez. Universidad de A Coruña. España.

 

 

 

 

 

Recibido: 2026-03-07; Revisado: 2026-03-13; Aceptado: 2026-04-27; Publicado: 2026-09-01

 

 

Cómo citar este artículo:

Fernández-Sánchez, A., Sánchez-Bello, A., Arias-Rodríguez, A. (2026). Transformando el interés por disciplinas STEM en Educación Secundaria: una mirada feminista [Transforming Interest in STEM Disciplines in Secondary Education: A Feminist Perspective]. Pixel-Bit, Revista de Medios y Educación, 77, Art. 4. https://doi.org/10.12795/pixelbit.120489

 

 

 

RESUMEN

La presente investigación analiza cómo el alumnado de Educación Secundaria construye el valor subjetivo de las materias tecnológicas mediante metodologías activas y cómo esta experiencia se relaciona con el interés hacia STEM desde una perspectiva de género. Se adoptó un enfoque cualitativo, con estudio de caso múltiple en dos centros públicos gallegos que aplican aprendizaje basado en proyectos y trabajo cooperativo en las materias de tecnología y programación. La recogida de datos incluyó once grupos de discusión mixtos, cuatro entrevistas grupales con alumnas y dos entrevistas semiestructuradas al profesorado de las materias. Los resultados muestran que las metodologías activas generan un modelo donde la práctica se integra con la teoría, incrementando la comprensión y la motivación situacional. La contextualización de las tareas y el trabajo colaborativo refuerzan el valor intrínseco y la utilidad percibida, aunque este efecto es situacional y no determina automáticamente la elección futura de estudios STEM. El coste percibido, vinculado a materias abstractas y expectativas de dificultad, limita la consolidación del interés y afecta de manera diferencial a chicas y chicos. En conclusión, la innovación metodológica transforma parcialmente las percepciones del alumnado, pero su impacto depende de factores identitarios, culturales y de género, subrayando la necesidad de considerar dimensiones simbólicas y emocionales en la enseñanza tecnológica.

 

ABSTRACT

This study examines how secondary school students construct the subjective value of technology subjects through active methodologies and how this experience relates to STEM interest from a gender perspective. A qualitative approach was adopted, with a multiple case study in two public schools in Galicia implementing project-based learning and cooperative work in technology and programming. Data collection included eleven mixed focus groups, four group interviews with female students, and two semi-structured interviews with the subject teachers. Results indicate that active methodologies generate a model where practice is integrated with theory, enhancing understanding and situational motivation. Task contextualization and collaborative work reinforce intrinsic value and perceived utility, although this effect is mainly situational and does not automatically determine future STEM study choices. Perceived cost, related to abstract subjects and expectations of difficulty, limits the consolidation of interest and affects girls and boys differently. In conclusion, methodological innovation partially transforms students’ perceptions, but its impact depends on identity, cultural, and gender factors, highlighting the need to consider symbolic and emotional dimensions in technology education. Educación secundaria; educación científica; motivación estudiantil; igualdad de género; aprendizaje activo.

 

PALABRAS CLAVES · KEYWORDS

Educación secundaria; educación científica; motivación estudiantil; igualdad de género; aprendizaje activo · Secondary education; science education; student motivation; gender equality; active learning.

 

 

 

1.    Introducción

En los últimos años se ha intensificado el debate internacional sobre la función de la educación en contextos marcados por la incertidumbre, la complejidad y la aceleración tecnológica. En este escenario, la educación científica adquiere un papel central al contribuir a la formación de ciudadanos y ciudadanas capaces de comprender fenómenos científicos, participar en debates sociocientíficos y tomar decisiones informadas (Justi, 2007). Sin embargo, esta aspiración convive con una configuración histórica de la ciencia escolar que ha tendido a priorizar la transmisión de contenidos abstractos y descontextualizados, orientada fundamentalmente a la preparación de una minoría para estudios superiores (Rivero et al., 2017). Esta tensión se manifiesta en la denominada “crisis de la educación científica”, caracterizada por la pérdida progresiva de interés hacia las disciplinas STEM, especialmente durante la transición de la educación primaria a la secundaria. Diversos estudios han señalado que esta desafección se relaciona con la desconexión entre el currículo escolar y la vida cotidiana del alumnado, así como con la percepción de la ciencia como un conocimiento difícil, poco relevante y alejado de su experiencia (Vázquez & Manassero, 2005, 2008, 2009; Schreiner & Sjøberg, 2004). Lejos de constituir un fenómeno exclusivamente motivacional, esta desafección tiene consecuencias estructurales en las trayectorias formativas, condicionando la elección de estudios y contribuyendo a la disminución del interés por itinerarios científico-tecnológicos (Ulriksen et al., 2015; Vázquez & Manassero, 2010).

En este contexto, la investigación ha puesto de relieve que la elección de estudios no depende únicamente del rendimiento académico, sino de un entramado complejo de factores sociales y psicológicos, entre los que destacan las actitudes hacia la ciencia, la autopercepción de competencia y las expectativas de éxito (Osborne et al., 2003; Cleaves, 2005; Marbá & Márquez, 2009; Luo et al., 2021; Cobreros et al., 2024). Estas dimensiones se encuentran además mediadas por procesos de socialización de género que influyen en la manera en que chicos y chicas interpretan su relación con las disciplinas científico-tecnológicas, favoreciendo en algunos casos procesos de autoexclusión temprana (Archer & DeWitt, 2015; Eccles & Wigfield, 2002; Luo et al., 2021; Master et al., 2016).

En este punto resulta especialmente útil recurrir a marcos motivacionales que permitan comprender por qué el alumnado se aproxima o se distancia de determinadas materias más allá del rendimiento. El modelo Expectativa-Valor (Eccles et al., 1983; Wigfield & Eccles, 1992; Eccles & Wigfield, 2002) sostiene que las decisiones educativas dependen de dos componentes: las expectativas de éxito y el valor subjetivo atribuido a la tarea. Este valor se articula en cuatro dimensiones interrelacionadas: interés (valor intrínseco), valor de logro, utilidad percibida y coste (Wigfield & Eccles, 1992; Eccles & Wigfield, 2002). La evidencia sitúa estas dimensiones como predictores relevantes de la motivación STEM, mostrando que las desigualdades no responden únicamente a la capacidad, sino a cómo se construyen las creencias de competencia y valor en interacción con el contexto (Chen et al., 2024). En este sentido, las diferencias de género se vinculan a valoraciones diferenciadas de estas dimensiones, mediadas por procesos de socialización y estereotipos que influyen en la relación del alumnado con las disciplinas científico-tecnológicas (Regan & DeWitt, 2015).

En paralelo, las reformas educativas han enfatizado la transformación de los enfoques metodológicos, promoviendo estrategias que sitúen al alumnado como agente activo en la construcción del conocimiento (Vílchez & Bravo, 2015). En la didáctica de las ciencias existe un amplio consenso sobre la superación del modelo transmisivo mediante enfoques basados en la indagación, la contextualización, el aprendizaje basado en proyectos o el trabajo cooperativo (Ferreira-Gauchía et al., 2012; Aguilera & Perales-Palacios, 2020; Aragón et al., 2018). En esta línea, Caamaño (2011) defiende que la integración coherente de estos enfoques constituye una vía privilegiada para promover aprendizajes significativos y socialmente relevantes. Desde la óptica del modelo Expectativa-Valor, estas transformaciones metodológicas resultan relevantes en la medida en que pueden incidir en la construcción del valor subjetivo de las materias STEM. Más allá de describir cómo se enseña, este enfoque permite analizar cómo el alumnado interpreta su experiencia de aprendizaje y cómo dicha interpretación se traduce en valoraciones que pueden sostener o erosionar su relación con estas disciplinas. Desde una perspectiva de género, este análisis adquiere especial relevancia, ya que dichas experiencias pueden influir en la construcción del interés, la percepción de competencia y los procesos de identificación con los ámbitos científico-tecnológicos.

A pesar del amplio consenso en torno a la necesidad de renovar metodológicamente la enseñanza de las ciencias y de la creciente producción científica sobre actitudes hacia las disciplinas STEM, persisten lagunas relevantes en la literatura. En primer lugar, buena parte de los estudios sobre desafección científica y elección de estudios se han desarrollado desde enfoques cuantitativos basados en encuestas a gran escala (Schreiner & Sjøberg, 2004; Barmby et al., 2008; Vázquez & Manassero, 2008), así como revisiones sistemáticas sobre interés y motivación (Potvin & Hasni, 2014). Aunque estos trabajos permiten identificar tendencias generales, relegan a un segundo plano la comprensión de los significados que el alumnado atribuye a su experiencia escolar y su influencia en la construcción del valor de las materias científico-tecnológicas. En segundo lugar, aunque la innovación metodológica se presenta como una vía para revertir la pérdida de interés, sigue siendo limitada la investigación cualitativa que analice su implementación en contextos reales de aula y su interpretación por parte del alumnado (Ulriksen et al., 2015; Holmegaard et al., 2014). Finalmente, aunque la brecha de género en STEM ha sido ampliamente documentada (Eccles & Wigfield, 2002; Archer & DeWitt, 2015), son escasos los estudios que integran el análisis de las experiencias metodológicas con la construcción del valor subjetivo y los posicionamientos diferenciados de chicos y chicas ante estas disciplinas.

En este marco, comprender cómo el alumnado vive y significa su experiencia en materias tecnológicas desarrolladas mediante metodologías activas adquiere especial relevancia para avanzar en la renovación de la enseñanza secundaria. Más allá de las declaraciones normativas sobre la necesidad de innovar, resulta necesario analizar cómo estas prácticas son interpretadas por el alumnado y en qué medida contribuyen a generar experiencias de aprendizaje inclusivas y a reforzar el interés hacia STEM, especialmente desde una perspectiva de género.

El presente estudio se sitúa en la intersección entre la investigación sobre motivación STEM, la innovación metodológica y la perspectiva de género, y tiene como objetivo analizar cómo el alumnado de Educación Secundaria Obligatoria construye el valor subjetivo de las materias tecnológicas, en el marco del modelo Expectativa-Valor, cuando estas se desarrollan mediante metodologías activas, así como explorar cómo esta experiencia se articula con el interés hacia las disciplinas STEM desde una perspectiva feminista. De manera específica, el estudio se propone:

·         Analizar cómo el alumnado describe las metodologías de enseñanza-aprendizaje empleadas en el aula.

·         Examinar cómo estas experiencias influyen en el valor subjetivo atribuido a la materia (interés, gusto y utilidad percibida).

·         Explorar posibles diferencias de género en la construcción de dichas percepciones.

 

2. Metodología

Este estudio adopta un enfoque cualitativo con perspectiva de género y se configura como un estudio de caso múltiple instrumental (Stake, 2006). Se enmarca en una investigación más amplia desarrollada en dos centros públicos gallegos con etapa de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), caracterizados por la implementación sostenida de metodologías activas en materias del ámbito tecnológico. El diseño responde a una lógica interpretativa orientada a comprender cómo el alumnado construye el significado de su experiencia en estas materias y cómo dicha experiencia se vincula con el interés y el valor subjetivo atribuido a las disciplinas STEM.

 

2.1. Selección de casos y participantes

La selección se realizó mediante muestreo intencional guiado por criterios teórico-prácticos. Se buscó profesorado responsable de materias tecnológicas en ESO que integrara metodologías activas de forma estructural (no como experiencias puntuales), incluyendo prácticas vinculadas al aprendizaje basado en proyectos/retos, trabajo colaborativo, indagación o modelización, y que estuviera dispuesto a participar en un estudio que implicaba recogida de información mediante técnicas conversacionales y análisis de materiales pedagógicos.

Los casos se anonimizan mediante pseudónimos: IES “Margaret Hamilton” y CPI “Ada Lovelace”. El primero corresponde a un instituto público de la provincia de Pontevedra, sin Bachillerato y con dos unidades por curso en ESO; el segundo, a un centro integrado de la provincia de A Coruña que escolariza etapas desde Infantil hasta 4.º de ESO. En ambos contextos, el alumnado procede mayoritariamente de zonas rurales del entorno.

En total, participaron 53 estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria, vinculados a materias tecnológicas impartidas por los docentes seleccionados: en el IES “Margaret Hamilton” participaron 20 estudiantes (15 chicos y 5 chicas) matriculados en Tecnología y TIC de 4.º de ESO; en el CPI “Ada Lovelace” participaron 33 estudiantes (16 chicos y 17 chicas) vinculados a la materia de Programación de 1.º de ESO. La participación fue voluntaria y requirió autorización familiar por escrito. Se garantizó el anonimato mediante pseudónimos y la eliminación de datos identificativos en las transcripciones y resultados.

La configuración de la muestra responde a un diseño cualitativo de estudio de caso, orientado a la comprensión en profundidad de los procesos de construcción del valor subjetivo en contextos específicos, más que a la generalización estadística de los resultados.

 

2.2. Recogida de información

Para este artículo, la recogida de información se concentró en tres técnicas principales: grupos de discusión mixtos con alumnado, entrevistas semiestructuradas al profesorado y entrevistas grupales exclusivamente con alumnas. Se realizaron 11 grupos de discusión mixtos (4-6 participantes, duración aproximada de 50 minutos) centrados en tres ejes: experiencia metodológica, imagen de la ciencia y valor subjetivo atribuido a las STEM. Se realizaron cuatro entrevistas semiestructuradas al profesorado orientadas a comprender sus concepciones sobre la enseñanza de STEM, la implementación de metodologías activas y su percepción de la respuesta del alumnado. Finalmente, se realizaron cuatro entrevistas grupales exclusivamente con alumnas (4-6 participantes, duración aproximada de 30 minutos) para contrastarlas con los discursos emergentes en los grupos mixtos y profundizar en la relación de las chicas con las materias tecnológicas.

 

2.3. Procedimiento de análisis

El análisis se realizó mediante un enfoque de análisis de contenido inductivo-deductivo. Inicialmente se identificaron unidades de significado relacionadas con la experiencia metodológica y el valor subjetivo atribuido a las materias STEM. Posteriormente, estas unidades se agruparon en categorías temáticas mediante comparación constante intra e inter-caso. El proceso de codificación y organización del corpus se realizó mediante el software MAXQDA, lo que permitió sistematizar el libro de códigos, registrar memos analíticos y garantizar la trazabilidad entre datos, categorías e interpretaciones.

Para garantizar la trazabilidad de los fragmentos discursivos, cada cita se identificó mediante un sistema de codificación alfanumérica. El primer elemento indica la técnica de recogida de datos (GD = grupo de discusión; EA = entrevista grupal con alumnado), seguido del acrónimo del centro participante (MH = IES “Margaret Hamilton”; AL = CPI “Ada Lovelace”) y del número de sesión. Así, por ejemplo, el código GD-MH-1 corresponde al grupo de discusión mixto número 1 realizado en el centro Margaret Hamilton.

A partir del análisis se construyó un sistema categorial organizado en cuatro dimensiones analíticas principales: experiencia metodológica, utilidad percibida, valor intrínseco y coste percibido, cuyas categorías y ejemplos representativos se sintetizan en la Tabla 1.

Tabla 1

Sistema de categorías con extractos textuales conversacionales

Dimensión

Categoría analítica

Extracto textual contextualizado del alumnado

Código

Experiencia metodológica

Binomio teoría-práctica

“La teoría la chapas para el examen y después se te olvida todo. Pero cuando lo haces tú y ves cómo funciona, lo entiendes mejor.”

GD1-AL

“En el momento que vas a hacer la práctica aprendes más. La teoría la aprendes para el examen y después… a lo mejor no te acuerdas. Pero cuando lo haces y ves cómo funciona, queda.”

GD1-MH-1

Contextualización y tangibilidad

Moderadora: “¿Os es más fácil aprender las mate usando los robots?” —Todos/as: “Sí.” —“¿Por qué?” —“Porque es más divertido… y ves lo que estás haciendo.”

EG2-AL

Cooperación como apoyo cognitivo

“Porque todos dan una pequeña parte de sí… entonces si tú no entiendes algo, otro te lo explica y te puedes apoyar en ellos.”

GD1-MH-1

Utilidad percibida

Utilidad inmediata

“De hecho lo utilizamos bastantes veces, por ejemplo, si vamos a pintar el cuarto tenemos que saber la mezcla para hacer la pintura, y eso lo aprendimos aquí.”

GD3-MH,

Utilidad proyectiva

“Nos aporta mucho porque en un futuro vamos a estar utilizando todo el tiempo la informática… saber programar robots porque supuestamente en un futuro habrá más.”

GD2-AL-1

Utilidad insuficiente para elegir

“Si no te gusta ya… no creo que saques buenas notas. Aunque sea útil, si no te gusta no le vas a poner las mismas ganas.”

EG1-AL

Valor intrínseco

Gusto como motor decisional

“Que te gusten, sino te gustan mal vas… Como no te gusten olvídate, porque por mucho que lo intentes, si no te gusta no te va a entrar.”

GD1-MH-2

Interés situacional

“Aprendemos a programar de una manera fácil y divertida… porque siempre nos pone cosas famosas que conocemos muy bien y así es más fácil entenderlo.”

GD5-AL

Coste percibido

Dificultad de otras disciplinas

“Física desde un primer momento no me entró… era bastante difícil… sus exámenes eran muy extraños, o lo ponías como en el libro o lo tenías mal. Llegaba un punto que era a ver quién se levantaba primero con el examen en blanco.”

GD2-MH

Coste vocacional anticipatorio

“Las matemáticas son útiles y las vas a necesitar… pero yo no cogería una carrera que estuviera basada en ellas.”

EG3-AL

 

2.4. Rigor y consideraciones éticas

El rigor del estudio se sostuvo mediante triangulación de fuentes y técnicas, contrastando los discursos del alumnado (grupos mixtos y entrevistas de contraste) con las entrevistas al profesorado. Asimismo, se aplicó una lógica de comparación constante durante el análisis y se documentaron las decisiones interpretativas mediante memos, favoreciendo la transparencia y trazabilidad del proceso.

Las consideraciones éticas constituyeron un eje transversal del estudio. Dado que la investigación se realizó con menores, se obtuvo consentimiento informado por escrito de las familias o tutores legales y se garantizó la voluntariedad de la participación. Se aseguró la confidencialidad mediante anonimización de centros y participantes, y los datos fueron almacenados de forma segura y utilizados exclusivamente con fines académicos. El estudio se desarrolló conforme a los principios éticos de la investigación educativa y a la normativa vigente en materia de protección de datos.

 

3. Resultados

3.1. Reconfiguración metodológica: del modelo transmisivo al modelo activo

En ambos casos analizados, la incorporación de metodologías activas: aprendizaje basado en proyectos y trabajo cooperativo, reconfigura de manera significativa la experiencia escolar del alumnado en materias científico-tecnológicas. En los grupos de discusión mixtos, el alumnado describe estas metodologías como formas de aprendizaje más dinámicas y participativas, donde la práctica ocupa un papel central en la comprensión de los contenidos (GD-MH-1; GD-MH-3; GD-AL-1; GD-AL-2). No obstante, los datos no muestran una sustitución radical del modelo tradicional, sino una articulación híbrida donde la explicación teórica mantiene un papel estructurante, aunque subordinado a la práctica.

Además, el alumnado no rechaza la teoría en sí misma, sino su uso descontextualizado y memorístico. Como sintetiza una estudiante: “no es solo memorizar, es entender y visualizar lo que estás haciendo” (GD-MH-1). Esta idea aparece de forma reiterada en diferentes grupos de discusión, donde se señala que la teoría resulta útil cuando permite comprender lo que se hace en la práctica o resolver una tarea concreta, pero pierde legitimidad cuando se percibe como acumulación orientada exclusivamente al examen (GD-MH-1; GD-MH-2; GD-AL-2). Las alumnas entrevistadas de forma específica refuerzan esta interpretación al señalar que comprender el funcionamiento de lo que se construye o programa facilita el aprendizaje y reduce la sensación de dificultad inicial (EA-MH-1; EA-AL-1).

La práctica aparece, así como espacio privilegiado de aprendizaje. En los grupos de discusión de ambos centros, el alumnado asocia el aprendizaje efectivo con la manipulación de materiales, la experimentación o la resolución de problemas concretos (GD-MH-1; GD-MH-3; GD-AL-1). Esta dimensión experiencial se traduce en expresiones que vinculan directamente la comprensión con la acción, reforzando la idea de que aprender implica “hacer” y experimentar con los contenidos. En este sentido, la práctica no se concibe únicamente como aplicación posterior de la teoría, sino como parte constitutiva del proceso de construcción del conocimiento (GD-MH-1; GD-AL-2).

El aprendizaje es entendido, por tanto, como manipulación, exploración y resolución de problemas, más que como reproducción de contenidos. Esta percepción se refuerza especialmente en actividades vinculadas al desarrollo de proyectos o al trabajo con dispositivos y programación, donde el alumnado puede observar el resultado inmediato de sus decisiones y verificar el funcionamiento de lo que ha construido o programado (GD-AL-1; GD-AL-2). Las entrevistas grupales con alumnas muestran además que esta dimensión práctica puede contribuir a generar mayor confianza en la realización de tareas técnicas cuando estas se presentan como procesos de prueba y error (EA-AL-2; EA-MH-1).

Sin embargo, este giro metodológico no implica la eliminación de estructuras formales. Algunos grupos reconocen incluso preferir metodologías más estructuradas en determinadas materias, especialmente cuando los contenidos se perciben como más abstractos o conceptualmente complejos (GD-MH-2; GD-AL-3). Estas valoraciones sugieren que la aceptación de la innovación metodológica no es homogénea, sino que depende tanto del tipo de contenido como de las condiciones concretas de implementación en el aula.

 

3.2. Contextualización, cooperación y construcción del interés

Uno de los hallazgos más consistentes es el papel de la contextualización en la activación del interés. En ambos centros, las tareas parten de referentes próximos: objetos cotidianos, dispositivos tecnológicos o narrativas culturales reconocibles que conectan el contenido curricular con la experiencia vital del alumnado. En los grupos de discusión, el alumnado señala que este tipo de actividades facilita la comprensión inicial de los contenidos y favorece la implicación en la tarea (GD-AL-1; GD-AL-2; GD-MH-1; GD-MH-3). Esta proximidad reduce la distancia cognitiva entre los conceptos tecnológicos y la experiencia cotidiana, permitiendo que el aprendizaje se perciba como más accesible.

En programación, esta conexión se hace explícita cuando el alumnado afirma: “aprendemos a programar de una manera fácil y divertida… porque siempre nos pone cosas famosas que conocemos muy bien” (GD-AL-1). La familiaridad con los referentes utilizados en clase actúa como puente entre el contenido abstracto y la experiencia concreta del alumnado. En el caso de la materia de tecnología, la utilidad práctica se formula en términos de autonomía cotidiana. Como señala un estudiante: “Para saber arreglar cosas en tu día a día que te van a hacer falta” (GD-MH-1). En este sentido, la relevancia de los contenidos no se plantea en términos abstractos, sino en relación con la capacidad de actuar sobre el entorno inmediato.

Especialmente significativo resulta el papel de los robots en las actividades de programación. El componente tangible intensifica el interés situacional, como expresa un alumno: “Los robots molan más porque ves que tú lo puedes hacer” (GD-AL-2). La posibilidad de observar físicamente el resultado del código convierte el aprendizaje en una experiencia visible y verificable, donde el alumnado puede comprobar de manera inmediata el funcionamiento de lo que ha programado. Esta dimensión manipulativa aparece de forma recurrente en los grupos de discusión como un elemento que incrementa la motivación y facilita la comprensión de los contenidos tecnológicos (GD-AL-1; GD-AL-2; GD-MH-3).

Sin embargo, este interés es fundamentalmente situacional. Aunque programación y tecnología son descritas como materias dinámicas, entretenidas o “más didácticas”, no siempre ocupan el primer lugar en las preferencias académicas del alumnado (GD-MH-2; GD-AL-3). En varios grupos de discusión aparece una representación más amplia de las ciencias como disciplinas “difíciles” o “aburridas”, especialmente cuando el alumnado recuerda experiencias previas en física o matemáticas (GD-MH-2; GD-AL-3). En este sentido, la práctica mejora la percepción de la asignatura concreta, pero no transforma automáticamente la imagen global de las disciplinas STEM.

El trabajo cooperativo aparece como otro factor relevante en la experiencia activa. El alumnado valora especialmente el apoyo entre iguales y la posibilidad de comprender explicaciones desde perspectivas cercanas. Como expresa un estudiante: “porque todos dan una pequeña parte de sí… te puedes apoyar en ellos” (GD-MH-1). En los grupos de discusión, esta dimensión colaborativa se asocia con una mayor facilidad para resolver problemas o comprender contenidos cuando se comparten dudas y explicaciones entre compañeros (GD-MH-1; GD-AL-1).

No obstante, los datos revelan tensiones entre el ideal cooperativo y su implementación real. En algunos grupos, el alumnado reconoce que la implicación en las tareas no siempre es equitativa y que determinadas personas terminan asumiendo mayor responsabilidad en el desarrollo de los proyectos (GD-MH-3; GD-AL-2). Las entrevistas grupales realizadas exclusivamente con alumnas permiten matizar esta cuestión, señalando que en ocasiones son ellas quienes asumen mayor carga organizativa dentro de los grupos de trabajo (EA-MH-1; EA-AL-2). Este aspecto sugiere que el aprendizaje cooperativo no garantiza dinámicas equitativas, sino que depende de la forma en que se estructura pedagógicamente el trabajo en equipo.

En conjunto, la contextualización de las tareas y el trabajo cooperativo contribuyen a generar un entorno de aprendizaje más participativo y emocionalmente implicador, favoreciendo la aparición de interés situacional hacia las materias tecnológicas (GD-MH-1; GD-AL-1; GD-AL-2). Sin embargo, su impacto se encuentra mediado por experiencias previas y por representaciones ya consolidadas sobre determinadas disciplinas científicas, lo que limita su capacidad para transformar automáticamente las preferencias académicas del alumnado.

 

3.3. Utilidad percibida: entre discurso general y experiencia concreta

La percepción de utilidad constituye un componente central en el discurso del alumnado, aunque se manifiesta de forma ambivalente. Ante preguntas generales, la mayoría afirma que lo aprendido en el instituto resulta útil. Sin embargo, cuando se solicita una ejemplificación concreta, parte del alumnado muestra dificultades para precisar en qué consiste esa utilidad, lo que sugiere que esta noción puede operar en ocasiones como un discurso aprendido más que como una convicción basada en la experiencia (GD-MH-2; GD-AL-3).

Cuando la reflexión se orienta hacia tareas específicas realizadas en el aula, la utilidad adquiere una mayor concreción. En la materia de tecnología, actividades relacionadas con instalaciones eléctricas o con el mantenimiento de dispositivos aparecen identificadas como aprendizajes directamente aplicables a la vida cotidiana (GD-MH-1; GD-MH-3). En este sentido, algunos estudiantes destacan que estos contenidos permiten comprender y resolver situaciones prácticas del entorno doméstico. Como señala un alumno: “Para saber arreglar cosas en tu día a día que te van a hacer falta” (GD-MH-1).

En programación, la utilidad se vincula tanto al manejo instrumental del ordenador como a la comprensión del funcionamiento de sistemas digitales o dispositivos tecnológicos (GD-AL-1; GD-AL-2). El alumnado identifica estas competencias como relevantes en un contexto social cada vez más mediado por la tecnología.

Asimismo, en los grupos de discusión emerge una distinción entre utilidad inmediata y utilidad proyectiva. La primera se refiere a la aplicabilidad directa en la vida cotidiana, mientras que la segunda se vincula con posibles trayectorias académicas o profesionales futuras. En este sentido, el alumnado de cursos superiores tiende a relacionar la utilidad de estas materias con la elección de itinerarios formativos o con salidas profesionales vinculadas al ámbito tecnológico (GD-MH-3; GD-AL-2), mientras que en los cursos iniciales predomina una referencia a su aplicabilidad práctica en el presente (GD-AL-1).

No obstante, la utilidad reconocida no determina automáticamente la elección futura de estas materias. En varios grupos de discusión se señala que el gusto y el interés personal constituyen factores más determinantes en la toma de decisiones académicas. Como expresa una estudiante: “si no te gusta ya… no creo que saques buenas notas” (GD-AL-3). De forma similar, otra alumna explica su elección afirmando: “Me gusta más… entonces le voy a poner más ganas” (GD-MH-2).

Estos discursos sugieren que la afinidad subjetiva con una materia condiciona la disposición al esfuerzo y la persistencia en el aprendizaje. De este modo, incluso cuando el alumnado reconoce la utilidad de determinadas disciplinas como matemáticas o ingeniería informática, puede optar por evitarlas si las percibe como poco atractivas o excesivamente complejas (GD-MH-2; GD-AL-3). En este sentido, la utilidad aparece como una condición relevante para sostener el interés, pero no suficiente para orientar por sí sola las elecciones académicas.

 

3.4. Coste percibido, género y límites de la transformación

El coste asociado a determinadas disciplinas aparece de forma recurrente en los discursos del alumnado, especialmente en relación con materias como matemáticas o física. En distintos grupos de discusión, estas asignaturas son descritas como abstractas, rígidas o particularmente complejas (GD-MH-2; GD-AL-3). La percepción de dificultad persiste incluso en contextos donde otras materias incorporan metodologías activas, sugiriendo que el coste percibido se encuentra vinculado a experiencias acumuladas y a representaciones sociales consolidadas sobre determinadas disciplinas científicas.

En las actividades manipulativas, el coste adopta con frecuencia la forma de miedo al error. Algunas alumnas expresan inseguridad inicial ante tareas técnicas asociadas al trabajo en el taller o a la manipulación de materiales y herramientas. Esta inseguridad no se relaciona con el riesgo físico de la actividad, sino con la posibilidad de equivocarse o no realizar correctamente la tarea (EA-MH-1; EA-AL-2). No obstante, estas mismas alumnas señalan que, una vez superada esta barrera inicial, la experiencia práctica puede contribuir a reforzar su confianza en la realización de este tipo de actividades.

En el aprendizaje cooperativo emerge además un coste relacional vinculado a la distribución desigual del trabajo. Aunque el alumnado valora positivamente el trabajo en equipo como estrategia de aprendizaje, en algunos grupos se reconoce que la implicación no siempre es equitativa (GD-MH-3; GD-AL-2). Esta situación puede generar frustración o sensación de injusticia cuando determinadas personas asumen una mayor carga de responsabilidad en el desarrollo de las tareas. Las entrevistas grupales con alumnas permiten matizar esta cuestión, señalando que con frecuencia ellas terminan asumiendo funciones organizativas o de coordinación dentro de los grupos de trabajo (EA-AL-2; EA-MH-1).

En el plano vocacional, el coste se proyecta también sobre determinadas trayectorias académicas. En algunos grupos de discusión, las carreras vinculadas a la ingeniería aparecen descritas como estudios especialmente exigentes o difíciles (GD-MH-2; GD-AL-3). En este contexto, algunas alumnas reconocen descartar estas opciones no por falta de interés, sino por dudas sobre su capacidad para afrontarlas con éxito (EA-AL-1). El coste percibido incorpora así componentes emocionales y anticipatorios que influyen en la construcción de expectativas académicas futuras.

 

4. Discusión

Los resultados matizan el debate sobre la renovación metodológica en la enseñanza secundaria, mostrando que no se produce una sustitución del modelo tradicional, sino la configuración de un modelo en el que la teoría mantiene su legitimidad cuando se articula con la práctica. Este hallazgo dialoga con las críticas de Rivero et al. (2017) sobre el carácter históricamente propedéutico y descontextualizado de la ciencia escolar. En este marco, la contextualización emerge como un elemento clave en la activación del interés. La vinculación del contenido con experiencias cercanas y significativas favorece la implicación del alumnado y refuerza el valor intrínseco de la tarea, en línea con los resultados del proyecto ROSE (Schreiner & Sjøberg, 2004) y los trabajos de Vázquez y Manassero (2005, 2008). Así, la incorporación de proyectos, robótica y tareas significativas actúa como activador del interés situacional, especialmente cuando las actividades STEM se vinculan a problemas reales y contextos próximos al alumnado (Adanur-Sönmez et al., 2025).

Desde el modelo Expectativa-Valor (Eccles & Wigfield, 2002), estos hallazgos permiten interpretar que las metodologías activas contribuyen a fortalecer el interés y la utilidad percibida. No obstante, este incremento del interés se muestra fundamentalmente situacional y no se traduce necesariamente en una orientación vocacional sostenida. Como señalan Ulriksen et al. (2015), la continuidad en estudios científicos depende de trayectorias identitarias más amplias y de la consolidación de la autoeficacia. En este sentido, investigaciones recientes muestran que el interés situacional se activa cuando las actividades combinan relevancia personal, novedad e interacción social, elementos frecuentes en metodologías basadas en proyectos y trabajo colaborativo (Guo & Fryer, 2025).

En esta línea, la utilidad percibida se revela como una dimensión necesaria pero insuficiente. El alumnado distingue entre utilidad inmediata y utilidad proyectiva, siendo el interés y el gusto los elementos que parecen tener mayor peso en la toma de decisiones académicas, tal como apuntan estudios previos (Ainley & Ainley, 2011; Regan & DeWitt, 2015). El coste percibido constituye otro elemento relevante para comprender los límites de la transformación metodológica. A pesar de la incorporación de metodologías activas, determinadas disciplinas, especialmente matemáticas y física, continúan asociándose a dificultad y exigencia cognitiva, lo que contribuye a mantener dinámicas de desafección, en línea con investigaciones previas que sitúan la percepción de dificultad como un factor central en el rechazo hacia la ciencia (Vázquez & Manassero, 2010).

Desde una perspectiva de género, los resultados evidencian que, aunque estas metodologías generan entornos más participativos, no eliminan las diferencias en la autoconfianza ni en la proyección vocacional. Este patrón coincide con los planteamientos de Wang y Degol (2013), que subrayan la influencia del valor subjetivo y la autoeficacia en la elección diferencial por género, así como con investigaciones que evidencian la persistencia de estereotipos y procesos de identificación diferenciados en el ámbito científico-tecnológico (Archer et al., 2013; Vázquez & Manassero, 2010).

En conjunto, los hallazgos sugieren que las metodologías activas contribuyen a transformar parcialmente el valor subjetivo atribuido a las disciplinas STEM. Sin embargo, esta transformación es contingente y se encuentra mediada por trayectorias previas, procesos identitarios y construcciones culturales, lo que limita su impacto en la configuración de vocaciones científico-tecnológicas.

 

5. Conclusiones y limitaciones del estudio

El presente estudio aporta evidencia cualitativa sobre cómo el alumnado de Educación Secundaria Obligatoria construye el valor subjetivo de las materias tecnológicas en contextos de metodologías activas. Los resultados muestran que estas metodologías no sustituyen el modelo tradicional, sino que configuran un modelo en el que la teoría mantiene legitimidad cuando se articula con la práctica.

En este marco, el análisis conjunto del modelo Expectativa-Valor y de la experiencia de aula permite comprender cómo las metodologías activas inciden en la construcción del valor subjetivo (interés, utilidad y coste) en contextos reales y desde una perspectiva de género. Estas estrategias refuerzan el interés situacional y la utilidad percibida, aunque su impacto en la orientación vocacional es limitado, al estar mediado por procesos de construcción identitaria y percepción de competencia. En este sentido, la articulación entre teoría y práctica, la organización del trabajo cooperativo y la autoconfianza del alumnado emergen como elementos clave en la construcción de experiencias de aprendizaje y en los procesos de identificación con las disciplinas científico-tecnológicas. Desde una perspectiva de género, se evidencia que, aunque estas metodologías generan entornos más participativos, no eliminan las desigualdades en la autoconfianza ni en la proyección hacia estudios científico-tecnológicos superiores.

Finalmente, es necesario señalar algunas consideraciones en relación con el alcance del estudio. La investigación se sitúa en contextos educativos específicos, lo que define el alcance del estudio y permite una comprensión en profundidad de los procesos analizados. No obstante, futuras investigaciones podrían ampliar el número de casos y contextos educativos con el fin de explorar la transferibilidad de los hallazgos. En esta línea, resultaría pertinente desarrollar estudios comparativos y diseños longitudinales que permitan analizar la evolución del interés hacia STEM y su relación con la experiencia metodológica en distintos momentos y contextos educativos.

 

Contribución de los autores

Conceptualización, Autor1, Autor2; metodología, Autor1 y Autor3; software, Autor1; supervisión, Autor1, Autor2 y Autor3; validación, Autor1, Autor2 y Autor3; visualización, Autor1, Autor2 y Autor3; redacción—preparación del borrador original, Autor1; redacción—revisión y edición, Autor1, Autor2 y Autor3.

 

Financiación

Este estudio se enmarca en el proyecto “Hacia un currículum sensible al género en la formación inicial del profesorado (SIMONE)”, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno de España y por fondos FEDER (Ref. PID2021-122206NB-100).

 

Conflicto de interés

Las autoras declaramos que no existe conflicto de interés.

 

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