
Cómo citar este artículo:
García Luque, A. & de la
Cruz Redondo, A. (2026). Resistencias antifeministas en red: análisis memético del hashtag #8MEME y
respuestas coeducativas [Antifeminist resistance online: memetic analysis of the
hashtag #8MEME and co-educational responses]. Pixel-Bit, Revista de Medios y Educación, 77,
Art.5. https://doi.org/10.12795/pixelbit.120490
RESUMEN
El presente texto recoge una
investigación realizada en torno al discurso antifeminista y misógino difundido
en redes sociales a través de la memética, utilizando como ejemplo el análisis
del hastag #8MEME. Tras una fundamentación teórica
sobre el reacccionismo antifeminista en el ecositesma digital y el uso de la memética como herramienta
de polinización del odio hacia las mujeres y el movimiento feminista, se
realiza un estudio de carácter exploratorio de análisis de las narrativas
producidas por el hashtag #8Meme a través de una metodología cualitativa de
tipo descriptivo con la aplicación de categorías de corte deductivo al análisis
del discurso se concluye que el #8Meme se torna en estrategia de ataque directo
al feminismo a través del humor, buscando
contrarrestar sus reivindicaciones y vaciar de contenido el significado real
del 8M, conectando con el universo de la manosfera y
las dinámicas de sus grupos e impactando en las creencias y prejuicios de las
generaciones de jóvenes que están socializando y desarrollando sus identidades
en estos entornos digitales. Los resultados permiten establecer un conjunto de
estrategias discursivas que articulan el backlash
antifeminista en torno al 8M a partir de diferentes mecanismos. Finalmente, se articulan
estrategias de alfabetización crítica digital feminista para contrarrestar esta
situación.
ABSTRACT
This text presents a research
study on the antifeminist and misogynistic discourse spread on social media
through memetics, using the analysis of the hashtag #8MEME as a case study.
Following a theoretical foundation on antifeminist reactionism within the
digital ecosystem and the use of memetics as a tool for pollinating hatred toward
women and the feminist movement, an exploratory study was conducted to analyze
the narratives produced by the hashtag. Using a qualitative, descriptive
methodology with the application of deductive categories to discourse analysis,
it is concluded that #8Meme becomes a strategy for a direct attack on feminism
through humor. It seeks to counteract feminist demands and strip the real
meaning of International Women's Day (8M) of its content, connecting with the
"manosphere" universe and its group dynamics, and impacting the
beliefs and prejudices of younger generations who are socializing and
developing their identities in these digital environments. The results allow
for the identification of a set of discursive strategies that articulate the
antifeminist backlash around 8M through various mechanisms. Finally, feminist
critical digital literacy strategies are proposed to counteract this situation.
PALABRAS CLAVES· KEYWORDS
Redes sociales, feminismo, discurso
de odio, análisis de contenido, alfabetización digital
Social media, feminism, hate
speech, content analysis, digital literacy
1. Antifeminismo
online: resistencias reaccionarias desde la violencia (Backlash)
Se entiende por resistencia
reaccionaria a cualquier tipo de obstinación al cambio social progresista
denominada como “reacción violenta” (backlash) cuando
hace referencia al rechazo activo contra programas, políticas y perspectivas progresistas
y feministas (Pérez-Tirado et al., 2022). Estas autoras, siguiendo a Flood y
Pease (2005), definen la resistencia como “el subconjunto de las muchas
prácticas y procesos que sustentan la desigualdad de género y que se
manifiestan a través de la oposición, el desafío o el rechazo a los esfuerzos
encaminados hacia la igualdad de género” (p. 20). Cuando los códigos que
sustentan las desigualdades cambian, aquellos individuos o colectivos que son favorecidos
por el statu quo ejercen resistencias al cambio porque ello supone desligarlos
de sus privilegios. De este modo, no sólo se tratará de evitar los cambios,
sino también de revertir los que se han conseguido (en este caso, todos
aquellos vinculados con el progreso hacia la igualdad de género y la
eliminación de las violencias machistas).
Navarro-Gaitán et al.
(2021), realizaron una investigación con el fin de analizar las creencias, concepciones
e ideas previas sobre feminismo de la juventud en el que se obtuvieron
conclusiones impactantes. La principal fue que el profundo desconocimiento
conceptual que el alumnado tenía del feminismo impactaba directamente en sus
fuertes resistencias y rechazo al mismo, reflejo tanto de la escasa formación
recibida en la educación formal como de la gran capacidad de manipulación
ideológica por parte de la educación informal (redes sociales, fundamentalmente).
En el estudio llamó la atención que se responsabilizaba en mayor medida a las
mujeres del machismo imperante en la sociedad, de manera que se evidenciaba
también una mayor penalización del mismo cuando éste
es ejercido por una mujer. Otro dato significativo fue la gran resistencia de
la juventud a considerarse feminista, siendo mayor la proporción en chicos,
entre los que se evidenció una creencia generalizada de que el feminismo
beneficiaba a las mujeres y discriminaba a los hombres. No en balde, el sentir
feminista juvenil en su nivel más bajo desde 2021 con 12 puntos menos, reflejo
del impacto de los mensajes de la manosfera en este
grupo de edad (Kuric et al., 2026).
Además, en el actual
contexto social se han normalizado las violencias machistas al punto de
enfrentarnos a un incremento significativo de su negacionismo entre la
juventud, que considera que la violencia de género es una cuestión ideológica y
no un problema sistémico y estructural de nuestra cultura patriarcal, como
demuestran los datos del último barómetro de juventud y género. Estas visiones,
más frecuentes entre los hombres, conviven con un consenso cada vez mayor sobre
la gravedad del problema (67,7%) (Kuric et al., 2026). En paralelo, la última
encuesta del CIS (2024) muestra que casi la mitad de los hombres y un tercio de
las mujeres opina que la igualdad ha ido demasiado lejos y los discriminados son
ellos, siendo mayor entre hombres jóvenes (16-24 años) y entre votantes de
partidos conservadores.
Es necesario poner el foco
en las resistencias masculinas al cambio social (Ranea, 2021), así como al
fenómeno denominado la “crisis de la masculinidad” (Kimmel, 2019;
Roldán-Gutiérrez & Kaplún-Medina, 2022), para entender el auge del
movimiento antifeminista y misógino fuertemente afianzado en el universo
online. Asistimos a una banalización, devaluación y denostación popular del feminismo
en el mundo online vinculado con la “reacción patriarcal” y la “manosfera”, que presenta al feminismo como un instrumento
de discriminación hacia los hombres y una amenaza al “orden natural” (es decir,
el patriarcado). En este contexto, las resistencias antifeministas buscan
mantener y preservar el orden tradicional imperante asentado en la masculinidad
hegemónica, la jerarquía de poderes (hombre/mujer) y la supremacía masculina. Como
señalan Pérez-Tirado et al. (2022, p. 20), “una característica típica de esta
reacción (backlash) es el deseo de algunos de sus
defensores de volver a aspectos de un pasado idealizado en el que se normalizó
la desigualdad estructural”. Los datos anteriores muestran abiertamente el
retroceso en la igualdad y la polarización de género en la juventud española,
corroborando el alto impacto del backlash entre este
grupo de edad.
El auge e incremento de la violencia
y victimización masculina en las comunidades online se produce durante la
cuarta ola del feminismo. La networking masculina
camina en paralelo con una red digital de mujeres que comparten sus
experiencias silenciadas de abusos, acoso y sufrimiento, e intercambian
impresiones sobre el impacto positivo que puede tener el feminismo en sus
vidas. De este modo, las mujeres pasan de sufrir desde la individualidad
personal a generar sinergias colectivas con otras mujeres que se convierten en red
de apoyo y sororidad, como el movimiento #MeToo, #BeenRapedNeverReported,
#NiUnaMenos; y #Cuéntalo; o el genérico #8M. Este paso de lo individual a lo
colectivo (del yo al nosotras) versa como herramienta de confianza, protección
y empoderamiento femenino, pero también como amenaza a la masculinidad
hegemónica, que es el bastión y cimiento de la manosfera.
La reacción a esta escalada feminista organizada y colectiva en las redes
despierta la respuesta violenta de muchos hombres que persiguen silenciar, deslegitimar
y destruir las nuevas formas de organización en red de las mujeres. Esta
reacción de misoginia popular está protagonizada por hombres cabreados que se
presentan como víctimas del feminismo, al que hacen responsable de un trato
desfavorable por su condición de hombres. Un ejemplo es la campaña #Himtoo de
2018 que enaltecía el ejercicio de la masculinidad hegemónica justificando el
sexismo y la violencia contra las mujeres (Pérez-Tirado et al., 2022), o el
#NotAllMen.
Así, desde el acoso persistente
y anónimo, y con una misógina extrema, pretenden apartar del ciberespacio a las
mujeres que denuncian activamente la violencia sexual sufrida, ejerciendo sobre
ellas violencia simbólica (Del Pino, 2023). Para ello, recurren frecuentemente
a la victimización a partir de la negación de sus privilegios masculinos;
rechazan las desventajas históricas de las mujeres; equiparan la violencia de
los hombres a las mujeres con la de las mujeres a los hombres; e, incluso,
afirman que son ellos los que actualmente se encuentran en desventaja. A este
respecto, García-Mingo y Díaz-Fernández (2022) señalan que esta victimización
masculina funciona al separar la víctima real de la realidad estructural y de
su contexto; al invertir los roles de víctima y perpetrador y, desmantelar el
binomio víctima/perpetrador.
La manosfera
es una de las resistencias antifeministas presente en los contenidos online,
siendo una manifestación del neosexismo misógino (Pérez-Tirado
et al., 2022). Este espacio de complicidad cooperativa misógina, está formada
por distintas comunidades masculinas antifeministas en la red tales como Pick
Up Artist (PUAs), Men’s
Right Activists (MRAs), Men Going Their
Own Way (MGTOW) e Involuntary
Celibates (Incels), que,
pese a su diversidad, comparten unos rasgos característicos: a) rechazo al
movimiento feminista, b) búsqueda de la restauración de los valores
tradicionales, asociados a la subordinación de las mujeres, que les permita recuperar
el control sobre su cuerpo a partir del contrato sexual masculino y, c) uso de
una retórica con formas insolentes, irreverentes y políticamente incorrectas
como seña de identidad.
Del Pino (2023) destaca la
importancia del sentimiento de pertenencia en las comunidades masculinas
online, que se genera a través de la circulación de contenido políticamente
incorrecto y que se materializa en el universo de la Red Pill que “surge de la
unión de un conjunto de subculturas dentro de la manosfera
que hombres enfadados en la red despierten del embrujo de una vida sometida a
los designios del neoliberalismo progresista en el que el feminismo ocupa un
papel central” (p.134). Esta red enfatiza la masculinidad hegemónica y la
supremacía del hombre blanco, concluyen este autor que: “muchos de los tiroteos
y masacres en la última década en los Estados Unidos, acompañados de mensajes
racistas y misóginos en las redes sociales, han coincidido con el crecimiento de
la derecha radical y las comunidades masculinas en la red” (Del Pino, 2023:
134). La investigación de Brandariz y Del Pino (2024) establece una estrecha
relación entre ultraderecha y terrorismo antifeminista, compartiendo la
misoginia como rasgo común.
2. La memética antifeminista en redes: la
maquinaria del humor al servicio de la manosfera
El antifeminismo digital ha
encontrado en el meme (imagen, video o texto, por lo general distorsionado con fines
caricaturescos, que se difunde principalmente a través de Internet) la
herramienta perfecta para poder deslegitimar el discurso y las demandas
feministas desde el humor que, al utilizar la denegación plausible, propaga con
facilidad, rapidez y comodidad su ideario. Este instrumento es cada vez más
utilizado en la manosfera porque, frente a la crítica
y el rechazo de su contenidos ofensivos o desinformativos, permite al creador
escudarse en la broma y conseguir desacreditar a quienes le son críticos aludiendo
a su falta de sentido del humor y a la exageración de la situación. Al estar
utilizando el meme para la difusión de mensajes de odio hacia las mujeres y el
feminismo (camuflados en modo chiste y ocurrencia humorística) se obstaculiza y
bloquea la posibilidad de establecer un debate racional y fundamentado, al
tiempo que se facilita la banalización de un mensaje que difunde un ataque
directo.
La potencialidad didáctica y
pedagógica del meme radica en que capta rápidamente la atención de la infancia
y juventud; es fácil de consumir y, aún más de compartir y viralizar, lo que
García-Mingo y Fuentes (2023) denominan capacidad polinizadora; simplifica
ideas complejas; moldea cómodamente la opinión de quienes los consumen; se
disminuye la resistencia al contenido del mensaje al consumirlo con disfrute y
placer desde el humor; y, genera sentido de pertenencia al utilizar códigos
compartidos por un grupo de “iguales” que
producen vínculos afectivos que están más relacionados con odiar a la otredad
(las feministas) que con articular un “nosotros” preexistente, lo que se
denomina antagonismo memético (García-Mingo &
Fuentes, 2023).
La mayor amenaza de la cibermemética antifeminista es que se torna en pedagogía
del odio especialmente contra las mujeres que defienden el relato feminista,
impactando fuertemente entre la gente más joven que los consumen de forma
acrítica, sin ser conscientes de cómo influyen en su aprendizaje de prejuicios sobre
las desigualdades y violencia de género y sobre las nociones erróneas del
feminismo. Y suponen la puerta de entrada a la radicalización y a discursos de
odio más extremos y peligrosos.
Si bien son abundantes los
estudios sobre memética en general, los relativos a cibermemética
antifeminista son aún anecdóticos. Cabe destacar el trabajo de García-Mingo y
Fuentes (2023) que analiza el papel de los memes en la polinización de los
discursos antifeministas que surgen en la manosfera, categorizando
en cinco grandes bloques los temas más recurrentes en el debate público: 1) el
feminismo y las feministas; 2) la violencia sexual y machista; 3) el vínculo
entre el movimiento feminista y la política de izquierdas; 4) la masculinidad
como víctima del feminismo; y, 5) la “ideología feminista”. Así mismo, también
localizaron los mecanismos meméticos antifeministas:
1) la viralidad gracias a su dimensión visual,
carácter repetitivo y sencillez de contenido y formato; 2) el uso de la
estético reconocible de la cultura digital; 3) la ausencia de autoría y/o
anonimato; el recurso del humor y la búsqueda de complicidad; 4) la
descontextualización y deshistorización de los
reclamos feministas; 5) la subversión de los argumentos feministas; y, 6) la
apropiación del lenguaje y conceptos feministas. En definitiva, como señalan
las autoras: “Los memes creados y puestos en circulación desde la manosfera española constituyen una forma alternativa de crear
y proponer un argumentario a disposición de la misoginia colaborativa y la
polarización política” (García-Mingo & Fuentes, 2023, p. 70).
3. El hashtag
#8Meme: estudio de caso de un ejemplo de backlash
Los hashtags se han
convertido en un elemento central de cualquier proyecto o causa sociopolítica.
El éxito de las convocatorias del 8M se vincula a la propia importancia que
tiene la almohadilla (#) en el activismo feminista a través de plataformas digitales
(Instagram, X, Tiktok, Youtube
Facebook, etc.), lo que ha generado reacción (por miedo o incomodidad). Las
redes no inventan el odio, pero sí lo amplifican y funcionan como cámaras de
eco. Así, si un grupo acuerda que un avance les perjudica, lanzan a rodar su
bola de nieve de interacciones, produciendo una retroalimentación constante que
intensifica la hostilidad y actúa como propagador multiplicado.
Con este panorama llegamos
al 8 de marzo de 2025, Día Internacional de la Mujer, y momento en el que su hashtag correspondiente -#8M -, recibe su backlash en forma de supuesto humor, convirtiéndose en
#8Meme. Impulsado por el contexto de la manosfera, este hashtag surge con la idea de burlarse y ridiculizar
mediante memes y parodias las principales reivindicaciones feministas asociadas
al movimiento, tratando de deslegitimarlas.
Con este estudio, nos
planteamos como objetivo general analizar las narrativas antifeministas y
misóginas difundidas en las redes sociales mediante el uso de la memética, tomando
como caso de estudio el hashtag #8MEME en la red
social X.
Para ello, se plantean los
siguientes objetivos específicos:
-
Identificar
y categorizar las estrategias discursivas de la misoginia digital y el backlash antifeminista presentes en las publicaciones
vinculadas al hashtag analizado.
-
Detectar
los mensajes de odio encubiertos que se propagan contra el feminismo y las
feministas, bajo la apariencia de humor, sátira o parodia.
-
Analizar
la conexión entre estas narrativas y la manosfera, determinando
el impacto que tienen en las creencias y prejuicios de los/las jóvenes.
-
Articular
estrategias de coeducación para contrarrestar la desinformación y los discursos
de odios en los entornos digitales.
3.1. Metodología
Para la consecución de estos
objetivos, se aplicó una metodología cualitativa de tipo descriptivo
exploratorio a partir del análisis de las narrativas producidas por el hashtag #8Meme para dilucidar e interpretar situaciones y
costumbres con el objetivo de describir un fenómeno, estudiándolo tal y como se
manifiesta a partir de sus características (Mayring,
2021). En concreto, se realiza un estudio de análisis de contenido, siguiendo
trabajos similares (Gutiérrez-Almazor et al., 2020; Villar-Aguilés
& Pecourt-Gracia, 2021; Suárez-Álvarez, 2022;
Zabalgoitia, 2022; Lacalle et al., 2023).
Pese a que la etiqueta fue
utilizada en diversas redes el análisis se centró en la red X, al considerar que
era la que mejor se adaptaba al uso de la memética por el formato de sus tuits.
Así, se han analizado un total de 153 tuits con el hashtag
#8Meme, publicados en torno al 8 de marzo de 2025 (concretamente entre los días
1 y el 15, en base al pico de actividad del hashtag,
al tratarse de un fenómeno efímero altamente localizado cronológicamente). La
muestra se ha seleccionado con una búsqueda manual de manera aleatoria
siguiendo las fechas de publicación. De esta forma, se garantiza la exclusión
de bots y spam, asegurando que cada unidad de
análisis es un producto cultural real de la manosfera.
Con respecto al proceso de
análisis, la investigación analiza los contenidos que acompañan el mencionado hashtag y que pueden ser considerados como backlash antifeminista, por lo que en una primera fase
inductiva inicial se realizó la búsqueda y selección de memes, anotando los
temas emergentes (odio, humor, deslegitimación, etc.). Tras ello, se pasó al
proceso de codificación y categorización, estipulando la aplicación de un grupo
de estrategias discursivas de misoginia digital consideradas categorías de
análisis de troleo antifeminista. Estas categorías se establecieron previamente
partiendo de las codificadas en los estudios de Crosas-Remón
y Medina-Bravo (2019) y Villar-Aguilés y Pecourt-Gracia (2021), adaptándolas y creando nuevas en
función de las necesidades de nuestra investigación (Figura 1)[1]. Para validar las categorías
del sistema de codificación y alcanzar el necesario consenso grupal que
permitiera llegar a conclusiones compartidas, se realizó una prueba piloto con
el 10% de la muestra. En ella, las codificadoras (las dos autoras) analizaron
de forma independiente los mismos mensajes para, posteriormente, unificar
criterios. Al no haber discrepancias no fue necesario la intervención de un/a
tercer/a investigador/a que actuara como árbitro/a. Finalmente se repitió este proceso
con la totalidad de la muestra, realizando de forma conjunta el análisis
interpretativo.
Figura 1
Categorías de análisis de las estrategias discursivas de backlash antifeminista en el hashtag
#8Meme

3.2. Resultados: Análisis
del contenido audiovisual incluido en el Hashtag
#8Meme[2]
a) Insulto y/o sarcasmo
Los tuits que pueden
clasificarse como “insultos” se basan en la caricaturización de las feministas.
Se mofan de lemas que hacen referencia al acoso y a las agresiones sexuales, como
“dejad de violarnos” o “no quiero tu piropo”, mezclando fotografías reales de
mujeres que consideran “poco agraciadas” con parodias y dibujos. Son frecuentes
también las representaciones de figuras masculinas con sobrepeso simulando que
son mujeres feministas (recurriendo con frecuencia a personajes de los Simpsons), mostrando los pechos y con características
físicas exageradas, como sobrepeso, gafas de pasta gruesas, pelo corto y de
colores con peinados estrafalarios (Figura 2).
Figura 2
Memes representando el estereotipo de “feminista”

El sobrepeso es muy
recurrente para ridiculizar a las manifestantes que critican la normatividad de
los cuerpos y la cultura de las dietas como parte de la violencia patriarcal.
Encontramos frases como “Lo único bueno que tiene el #8M es que pone a caminar
a un montón de gordas”; o “`Nos están matando por ser mujeres´ grita la
feminista que morirá de un ataque al corazón a causa de su obesidad”; acompañando
muchos de estos tuits con fotografías de mujeres obesas, reales o manipuladas
(Figura 3).
Figura 3
Publicaciones insultando a las mujeres con sobrepeso en las marchas del #8M

También encontramos
numerosos tuits que comparan a las manifestantes del 8M con los orcos en la
popular saga de El Señor de los Anillos utilizando, incluso, escenas de las
películas que recrean las batallas.
Junto a ello, multitud de
publicaciones se refieren a la soledad, el alcoholismo, el mal olor y el mito de
la soltería rodeada de gatos: “Un saludo a todas las compañeres, espero que
hayan tenido un #8Meme muy entretenido y un buen regreso a casa con sus
gatitos”; “Gatos y vino serán tu destino”; “Ya salieron las bestias de sus
cavernas estas cosas son una vergüenza para el género femenino y usan este día
para escupir su odio y su frustración acumulados durante el año, ya ni siquiera
defienden nada solo odian”; “#8Meme hoy salen a darse a conocer a las solteronas
en una marcha”; “La feminista promedio no quiere tener, ni criar hijos. Pero
pretende enseñarte cómo educar a los tuyos”. De hecho, dentro de los tuits
analizados (Figura 4), uno de los que más interacciones tiene es el que
ridiculiza lo que considera la estética “tipo” y las proclamas de las
feministas que acuden a las marchas.
Figura 4
Publicación satírica sobre la “Anatomía feminista promedio”

Otro tema recurrente es el mito
de que la ausencia o desafección de la figura paterna en la infancia provoca la
radicalización de las feministas y el supuesto odio que sienten hacia los penes
y los hombres en general (Figura 5).
Figura 5
Memes que se mofan de la ausencia de padre como causa de feminismo

b) Imposición de roles y estereotipos de
género
También encontramos tuits
que inciden en los roles tradicionales de género, tanto para las mujeres como para
los hombres. En el caso de las mujeres, lo más común son las referencias a las
labores domésticas como propias de su sexo, mandándolas a hacer la cena, lavar
los platos o fregar, acompañando estos mensajes de distintos materiales
audiovisuales (Figura 6).
Figura 6
Ejemplos de memes que muestran a las mujeres vinculadas a labores del hogar

Es el caso también de otra
de las publicaciones más virales, que muestra un vídeo del 8M (Figura 7) en el que
cientos de mujeres realizan una performance guardando silencio cuando se
escucha a un hombre gritar burlándose “Ahora a casa que hay que hacer la cena”,
provocando multitud de reacciones positivas hacia su intervención y siendo
tildado de “valiente”, “campeón”, etc.
Figura 7
Publicación que recoge el video en el que un hombre interrumpe una
performance instando a las mujeres a que vayan a hacer la cena

En cuanto a los estereotipos
masculinos, lo habitual es encontrar ataques a los hombres que se muestran
partidarios del feminismo y sus reivindicaciones, llamándoles “aliades”,
acusándolos de estar sometidos a las mujeres, apoyar el movimiento con
intenciones sexuales y haciendo referencia al tamaño de sus penes: “Recuerden:
los ‘aliades’ pitochico son arrodillados y sirvientes
de las feminazis, es decir, parte de la misma enfermedad social”; “Vaya, otro mangina que me bloquea por hacerle ver que su discursito de
aliade empoderade metemiedo no va a hacer que mañana
folle…”; “Otro pendejo aliade quedando bien con las perras”.
c) Objetivación sexual
Encontramos algunas
publicaciones (Figura 8) que sexualizan el cuerpo de las mujeres como objetos
deseables y otras que, además, banalizan o ridiculizan las agresiones que se
producen en las propias manifestaciones.
Figura 8
Memes que banalizan las agresiones que se producen en las manifestaciones
del 8M

También es frecuente encontrar
tuits que establecen analogías entre las feministas y la insatisfacción sexual:
“Si van a ir a un bar o antro hoy les prometo que se van a topar a un montón de
feministas borrachas que odian a los hombres pero que están sedientas de verga,
así que díganles a sus espermatozoides que se peinen, porque hoy salen”; o el
manido recurso de publicar una foto de la manifestación sugiriendo haber tenido
relaciones con alguna de las que aparecen en ella, mofándose y haciendo
comentarios explícitos del tipo “hace buenos trabajos”.
d) Criminalización y difamación
Uno de los temas que más se
repite en los tuits analizados es la acusación de vandalismo hacia las
asistentes a las marchas del 8M. Acompañan sus imágenes (Figura 9) con frases
como: “Estudia, para que no creas que dañando la ciudad y agrediendo física y
verbalmente vas a lograr respeto“, ”Declaro inaugurado el ‘8M’ día
internacional del vandalismo a monumentos, negocios, personas masculinas que NO
HICIERON NADA MALO… Ah y día internacional de la mujer”, “Feliz día del
vandalismo y la destrucción innecesaria de las mujeres que envidian”, “Hoy es
el día en que las mujeres conflictivas y problemáticas justifican sus desmanes
con alzar la voz”. Incluso hay un usuario que considera que el origen del hashtag #8Meme es provocado por esas acciones: “Hoy por
hoy ya el #8M2025 se convirtió en el #8Meme precisamente por todas las
agresiones que las trolles feminazis han hecho. Se
han convertido en un verdadero peligro y no hay detenciones o sanciones para
evitarlo”.
Figura 9
Tuits sobre el “vandalismo” de las mujeres el 8M

Algunos retuitean noticias
sobre los destrozos, aprovechando la coyuntura para insultar al movimiento de
forma general, con afirmaciones como que “El #Feminismo es una enfermedad
mental”. Y, en esta misma línea, numerosos tuits (Figura 10) instrumentalizan a
las personas que limpian las calles tras las manifestaciones para atacar,
especialmente cuando se trata de mujeres:
Figura 10
Tuits instrumentalizando al personal de limpieza tras las marchas del 8M

Entre estos ejemplos se
encuentra un vídeo en el que varios testimonios de limpiadoras describen en qué
consiste su jornada ese día, teniendo que ocuparse de las pintadas tras la
manifestación un equipo compuesto por 16 mujeres.
e) Asociación ideológica del feminismo como
forma de ataque
Encontramos distintas
referencias (Figura 11) a la asociación del feminismo con la ideología de izquierda
o extrema izquierda, acompañando las publicaciones de distintos hashtag,
imágenes de políticos/as de estos partidos e, incluso, etiquetas a sus cuentas:
“Es #8Marzo, originalmente Día Internacional de la Mujer Trabajadora, pero
luego la zurda se inventó ‘las causas’ y quedó en #DíaInternacionalDeLaMujer
porque manipulación mediática y control de masas, pero su ejecución dejó todo
en el #8meme”.
Figura 11
Publicaciones con ataques políticos a la izquierda por su asociación al
feminismo

f) Ofensiva general al movimiento feminista
Si hay un denominador común
en las publicaciones que agrupa la etiqueta #8Meme es que buscan atacar al
movimiento feminista y sus reivindicaciones, aunque sea de forma soterrada. Sin
embargo, hay algunos tuits que dirigen esos ataques abiertamente mofándose de
los símbolos y consignas del feminismo, tratando de ridiculizar, banalizar y
caricaturizar. Por ejemplo, son numerosos los que utilizan imágenes y vídeos de
las performances de las manifestantes (Figura 12), parodiando las canciones y
las letras o añadiendo a otros personajes bailando con ellas.
Figura 12
Memes parodiando las performances feministas

En otros casos, se emplea la
memética para ridiculizar los símbolos o los mensajes de reivindicación (Figura
13).
Figura 13
Memes manipulando los símbolos y lemas feministas

Otras muchas señalan lo que
consideran contradicciones feministas (Figura 14), como silenciar a las mujeres
que no opinan como ellas, tratar de manera diferencial las mismas actitudes en
hombres y mujeres o conseguir derechos que ya están conseguidos. También se
enmarcan aquí diversos memes que se burlan de la reivindicación de que el 8M se
conmemora y no se celebra.
Figura
14
Publicaciones señalando contradicciones del feminismo

Especialmente incisivos son
los ataques al concepto de sororidad, no sólo a través de memes en los que una feminista
critica o silencia a otra que no piensa como ella, sino haciéndose eco de
polémicas surgidas entre las asistentes a las marchas. Es el caso, por ejemplo,
de una pelea de dos mujeres grabada durante una marcha del 8M, que es
compartida por distintos usuarios con frases como “Se están matando entre
ellas”, “Viva la sororidad” o “Este #8M nos deja la triste historia de unas
feministas que se agreden entre ellas en una manifestación. Y además de llorar muy
fuerte, resulta que prefirieron que las defendiesen unos señoros
policías y no sus hermanas…”.
g) Descrédito del movimiento feminista
Una de las formas de
descrédito más común encontrada entre las publicaciones con la etiqueta #8Meme
es la que trata de anular la conmemoración de la lucha en el día de su
efeméride, transformándola en el día de Dragon Ball (Figura 15). Esta idea se
basa en el argumento de que, aunque la muerte de su autor, Akira Toriyama, se produjo
el 1 de marzo, la noticia se dio a conocer una semana después.
En este sentido, se
encuentran tuits con diferentes grados y estrategias de descrédito: los que
simplemente ignoran al feminismo, evitando nombrarlo a pesar de usar los hashtag que lo identifican; quienes recurren al insulto
directo a través de comparaciones con elementos de la saga; y quienes hacen uso
de la memética para expresar el triunfo del día de Toriyama frente al día de
las mujeres:
Figura 15
Memes refiriéndose al 8M como el día de Dragon Ball

Algunas de estas
publicaciones van acompañadas de comentarios como: “Hoy es un día muy triste
porque… se cumple un año de la muerte de Akira Toriyama QEPD. A poco creían que
iba a mencionar a las pendejas del #8meme. Que esas tipas chinguen a su puta
madre. Lo bueno es que hoy descanso y no tengo que salir”; “@IreneMontero Hoy es día de #DragonBall Grande
#AkiraToriyama. El feminismo que ud predica no quiere
igualdad sino superioridad. No les importa las mujeres. Puros berrinches, se
victimizan por todo. Resentidas!”.
h) Uso y manipulación de la imagen de las
mujeres con fines antifeministas
Otra de las categorías más
abundantes es la que utiliza la imagen o declaraciones de mujeres para atacar
al movimiento feminista y sus reivindicaciones, manipulando y falseando la
información si es necesario. Es frecuente encontrar imágenes de mujeres con estéticas
“tradicionales” en roles de maternidad frente a mujeres encarnando los
estereotipos de “feminista” (pelo corto, de colores, rasgos masculinizados,
etc.) o, en una línea similar, comparar mujeres destacadas en la historia con
aquellas que acuden a las manifestaciones con el pecho descubierto, por
ejemplo. En otras publicaciones similares se puede leer “Cleopatra… cómo cresta
habrá llegado donde llegó sin las femilokas de
sobacos morados… Misterios de la historia… Y Mesalina, reina Elizabeth, Catalina la
grande, Isabel la católica, Margaret Thatcher, mmm
creo que por capacidad, liderazgo, mmm”.
También se recurre a la contraposición de las feministas a figuras femeninas
influyentes de las redes, acusándolas de envidia, como por ejemplo Roro Bueno,
ensalzada por la manosfera en el contexto de las Tradwife.
Otra de las estrategias de
utilizar a las mujeres como arma arrojadiza consiste en el retuiteo masivo de vídeos
en el que otras mujeres, a veces con un gran número de seguidores, critican al
feminismo y dicen no sentirse representadas por él, declarándose
antifeministas. Es el caso de estos dos videos (Figura 16) que cuentan, además,
con un buen número de visualizaciones e interacciones.
Figura 16
Videos
de mujeres declarándose antifeministas[3]

Finalmente, otra de las
formas de ataque que se enmarcan en esta categoría son las manipulaciones de mensajes
mostrados en carteles sujetados por mujeres, para que parezcan las autoras. En
algunos casos el cartel se limita a insultar el movimiento (“El feminismo es
basura. Da igual cuando leas esto”) pero, en otras ocasiones, se utilizan
proclamas denigrantes que, incluso, hacen apología de las distintas violencias
contra las mujeres (Figura 17).
Figura 17
Tuits manipulados con mensajes contra el feminismo

4. Discusión
El antifeminismo actual no siempre
se envuelve de mensajes radicales o duros, sino que opera también en el terreno
de la sutileza y no siempre es fácil de reconocer (Gutiérrez-Almazor et al.,
2020). Estos resultados muestran cómo la cultura memética funciona como una
herramienta efectiva para la deslegitimación del movimiento feminista, al
combinar humor, ironía y manipulación audiovisual con discursos y ataques
directos. Todo ello se encuentra alineado con investigaciones previas centradas
en el papel de las redes como espacios de contramovilización
y narrativas reaccionarias (Zabalgoitia, 2022; Suárez-Álvarez, 2022; Lacalle et
al., 2023). “Se aspira a construir un contra-discurso
que gane el combate dialéctico mediante golpes de efecto instantáneos (insultos
y sarcasmos manifestados en forma de imágenes, memes y frases hechas)” (Villar-Aguilés & Pecourt-Gracia,
2021, p. 37).
La mayoría de los tuits
utilizan técnicas propias de la cultura digital, y de la memética en
particular, como el remix y la instantaneidad (Villar-Aguilés
& Pecourt-Gracia, 2021). En estas técnicas la
creación no parte de cero, sino que se reutilizan y recontextualizan contenidos
preexistentes, potenciando la viralidad instantánea.
Junto a ellas también se aplican otras técnicas propias del troleo, como el
hackeo del discurso racional, donde se busca influir en las percepciones y
decisiones de las personas, aprovechando las vulnerabilidades cognitivas y
manipulando el mensaje que se quiere transmitir con fines ideológicos o de desinformación.
Los memes se convierten en un mecanismo de distanciamiento emocional para
acometer una crítica o enarbolar un discurso reaccionario, amparándose en que
“sólo es humor” para armar su estrategia de deslegitimación, lo que dificulta
la crítica. Pero ese humor, que introduce formas blandas de antifeminismo, la
puerta de entrada a discursos más radicales.
Los resultados nos permiten
establecer un conjunto de estrategias discursivas que articulan el backlash antifeminista en torno al 8M siendo, precisamente,
uno de los momentos en los que mayor visibilidad tiene el movimiento. Sin
embargo, si analizamos en conjunto los mensajes etiquetados con #8Meme,
encontramos que tratan de reforzar la idea de que el feminismo y sus luchas son
exagerados e, incluso, ridículos y contradictorios. También subyace en estos
mensajes el llamado “espejismo de la igualdad”, la idea de que el feminismo no es
necesario porque la igualdad ya está conseguida. Por tanto, se ridiculiza una
protesta que, a sus ojos, no hace falta, tildando a quienes la secundan de
victimistas y exageradas.
Hemos podido comprobar cómo
una parte significativa de las publicaciones de nuestro análisis recurren a la
caricaturización de las feministas mediante estereotipos físicos y sociales:
poco atractivas, con sobrepeso, socialmente aisladas, etc. Estas representaciones
responden a patrones misóginos que buscan desacreditarlas en los ámbitos
públicos, vinculando esos rasgos a la falta de éxito y tratando con ello de
invalidar sus discursos (Banet-Weiser & Miltner, 2016; Jane, 2017). Al
mismo tiempo, la focalización de los ataques en la corporalidad puede
considerarse como una forma de control simbólico del cuerpo de las mujeres.
En líneas similares a lo
anterior, los memes que se basan en referencias a las tareas domésticas suponen
un refuerzo de la asociación de lo femenino con el cuidado y el trabajo
reproductivo. Por su parte, los ataques dirigidos a los hombres que apoyan el
feminismo (categorizados maliciosamente como aliados/es y acusados de serlo
bajo intereses sexuales) suponen una estrategia de sanción simbólica que busca
preservar la masculinidad hegemónica (García-Mingo & Díaz-Fernández, 2023)
Otra de las estrategias
identificadas en nuestro análisis es la objetivación sexual de las feministas, que
sigue siendo una estrategia fuerte en los ataques contra mujeres en redes
sociales (Fernández-Montaño, 2024). En este sentido, los memes que las
sexualizan o que las dibujan como mujeres sexualmente frustradas constituyen
una forma de trivialización que, además de desacreditar mediante el insulto,
busca desplazar el foco de debate de las reivindicaciones políticas del
movimiento.
Por otro lado, las
recurrentes asociaciones de las asistentes a las manifestaciones con comportamientos
violentos o incívicos, insistiendo en los supuestos actos vandálicos cometidos
el 8M, contribuyen a construir un encuadre negativo del feminismo. Se busca con
ello desplazar la atención del público, apuntando hacia episodios puntuales del
conflicto (daños materiales, pintadas, etc.) para apartar el foco de las
reivindicaciones estructurales y consiguiendo, al mismo tiempo, criminalizar a
las feministas. Esta estrategia discursiva podría enmarcarse en el uso del framing como forma de presentar un tema activando
interpretaciones desfavorables, estigmatizantes o polarizantes,
en este caso orientándolo hacia la contra-movilización
(Ponte, 2020).
La asociación ideológica del
feminismo con la izquierda es una estrategia discursiva común utilizada como
ataque político para deslegitimar, polarizar y simplificar las demandas de
igualdad de género y los avances conseguidos en este terreno, precisamente por
gobiernos de signo progresista (Bernárdez-Rodal, 2023). Al hacerlo, se busca generar
rechazo en sectores liberales o conservadores, manipulando la lucha por la
igualdad de género y convirtiéndola en una guerra política y cultural.
La gran cantidad de memes y
tuis atacando al movimiento feminista en general nos da una idea de la imagen
desvirtuada que tiene en las redes sociales y los estereotipos negativos que le
son inherentes, identificándolo como una ideología peligrosa que genera rechazo
(Fernández-Montaño, 2024). La palabra feminazi es utilizada con frecuencia para
referirse a cualquier mujer que denuncie situaciones de desigualdad y cuestione
la normatividad femenina tradicional y la estructura patriarcal que la
sostiene, empleándose hacia ellas una violencia explícita y hostil (Tortajada
& Vera, 2021).
Con respecto a la
resignificación del 8M como día de Dragon Ball, asistimos claramente a lo que
en el contexto de las culturas digitales es conocido como derailment,
el fenómeno por el cual se introducen de forma deliberada en un debate o un hilo,
temas alternativos que poco o nada tienen que ver con el tema o propósito. El
objetivo principal de esta práctica es desviar la atención e introducir
elementos de toxicidad y discusiones irrelevantes (Jane, 2017).
Finalmente, la circulación
de contenidos que usan supuestas declaraciones o imágenes de mujeres críticas
con el feminismo como forma de descrédito al movimiento, es otra de las
prácticas más frecuentes en el backlash
antifeminista, puesto que permite reforzar la idea de que el feminismo no representa
a todas las mujeres, asentando el antifeminismo como posición legítima dentro
de la colectividad femenina (Banet-Weiser, 2018).
4.1. Limitaciones y líneas
futuras de investigación
La principal limitación de
este estudio es su restricción al análisis de contenido de una única plataforma
(X) y un único marcador conceptual (#8Meme). Como líneas futuras de
investigación, se plantea, por un lado, transferir este marco de análisis a otras
redes sociales para evaluar la transversalidad del fenómeno y, por otro,
expandir el corpus documental analizando las narrativas contrarias a otros
hitos de la agenda feminista global, tales como #25M, #Me Too,
#YoSiTeCreo, #Y aún así me quedé, etc.
4.2. Implicaciones prácticas
Los resultados de este
estudio permiten identificar estrategias discursivas empleadas en las redes
para atacar el proyecto feminista bajo el manto del humor. Este conocimiento resulta
muy útil los programas de prevención y sensibilización en violencia contra las
mujeres en el ámbito educativo, permitiendo incorporar estos contenidos como
base para generar un pensamiento crítico y una conciencia de género en
adolescentes y jóvenes, desarticulando la posible influencia de valores anti-igualitarios.
La educación formal tiene el
desafío de hacer frente a estas nuevas realidades, siendo necesario no solo que
el alumnado adquiera competencias digitales en el uso de las tecnologías, sino
también desarrollar un pensamiento crítico feminista aplicable al mundo online,
lo que podría entenderse como una alfabetización digital crítica desde una
pedagogía feminista. Este requiere un cuerpo docente formado, lo que hoy por
hoy resulta utópico debido a la escasa presencia de estos contenidos en los
planes de estudio de los grados de educación (Varela-Portela et al., 2024).
Si las escuelas son instituciones
claves para la prevención de violencias machistas, es imperativo que se trabaje
cómo, dónde y por qué se produce y legitima la cosificación de las mujeres,
prestando especial atención la cultura digital audiovisual, así como a sus
consecuencias reales. Partiendo del cuerpo como contenedor/generador de
experiencias es necesario realizar un abordaje de la manosfera
desde la mirada reflexiva de cada joven en el rol desempeñado dentro de la
misma en tanto que son sujetos de género.
En consonancia con los
hallazgos obtenidos, resulta imperativo pasar de la denuncia a la acción
mediante el diseño de propuestas de alfabetización crítica digital y
estrategias prácticas de coeducación feminista en la red. Se proponen las
siguientes líneas de actuación coeducativa:
·
Bloqueo
algorítmico por indiferencia: Evitar interactuar o replicar a cuentas que
difundan discursos misóginos o contenidos extremadamente provocadores. Dado que
los algoritmos de las plataformas priorizan el engagement
cuantitativo (clics, comentarios y visualizaciones) sin evaluar el sentido del
mensaje, la confrontación directa —incluso con fines de contraargumentación—
solo consigue amplificar su visibilidad y facilitar su polinización digital.
·
Construcción
de contranarrativas autónomas: Desarrollar relatos
alternativos propios que estén fundamentados en datos contrastados y en
experiencias colectivas. Estas narrativas deben articularse de manera independiente
y aislada, eludiendo el contacto discursivo directo con las comunidades de la manosfera para no alimentar sus dinámicas de confrontación
y retroalimentación.
·
Apropiación
del humor y la cibermemética feminista: Validar el
uso de códigos humorísticos, parodias, chistes y memes como herramientas
pedagógicas esenciales de resistencia.
·
Blindaje
y articulación de redes de apoyo: Fomentar una cultura de cuidado digital
mediante la difusión, el apoyo mutuo y el blindaje activo de cuentas de divulgación
y activismo feminista, construyendo sinergias colectivas seguras.
·
Alfabetización
crítica y desactivación del acoso: Capacitar al alumnado en la identificación,
reporte masivo y denuncia sistemática de cuentas de trolls
y redes de bots. Esta medida busca mitigar el dogpiling (acoso organizado) y evitar que los mecanismos de
hostigamiento anónimo consigan silenciar o desprestigiar las voces y el
activismo de las mujeres en internet.
5. Conclusiones
El uso de etiquetas dota de cohesión
a los movimientos reaccionarios, ya que funcionan como marcadores identitarios
dentro de las comunidades antifeministas, instándolos a hacer frente común,
independientemente de sus distintas vertientes. Esta forma de hacer humor no es
neutral ni es inocua, sino que se enmarca dentro de la
violencia simbólica de género, muy normalizada en Internet y las redes
sociales, lo que contribuye a afianzar los roles y estereotipos y, por ende,
las desigualdades estructurales de género.
Emplear el #8Meme es una
forma de atacar activamente al feminismo buscando contrarrestar sus
reivindicaciones y vaciar de contenido el significado real del 8M. Además,
conecta de lleno con el universo de la manosfera y
las dinámicas de sus grupos (Incels, MGTOW, etc.) y,
lo que es peor, afecta a las generaciones de jóvenes que están socializando y
desarrollando sus identidades en estos entornos, con un uso sin control,
acrítico y adictivo de las tecnologías que genera “cautivos/as digitales”
(Botto & Gottzén, 2024; Aiston, 2024).
Urge desarmar la manosfera a partir de una cultura digital reaccionaria
feminista que cuestione los discursos misóginos y patriarcales desde la raíz y
el conocimiento. Sin embargo, esto no resulta fácil porque, pese a que la
alfabetización digital está aceptada como signo de desarrollo y, en el contexto
escolar cualquier acción dirigida a la capacitación digital es bienvenida, la
situación es muy diferente cuando se trata de alfabetizar en materia de género,
tal como muestran las investigaciones centradas en las resistencias a la
coeducación de los diferentes agentes educativos (Rebollo-Catalán
& García-Pérez, 2023).
Si bien son escasos los
estudios realizados sobre pedagogía feminista digital, hay autoras que ponen el
foco en las experiencias individuales, subjetivas y encarnadas y, en utilizar
el discurso y la narrativa en los espacios en línea para construir significados
complejos y desencadenar acciones de reflexión, de análisis y de modelado, esto
es, introducir las experiencias como contexto y contenido de aprendizaje
(Jiménez-Cortés & Triviño, 2023). Esta línea conecta directamente con la
importancia de la educación emocional, en tanto que, uno de los grandes
obstáculos que proporciona el ecosistema digital es la deshumanización de la
otredad que, en el caso de la manosfera corresponde a
las mujeres que son presentadas como objeto del odio colectivo de aquellos
hombres que se sienten humillados y atacados por el feminismo. La cosificación de
las mujeres es una de las estrategias más útiles que usa la manosfera
y la cultura mediática tornándose en herramienta de perpetuación de dominación
y devaluación de éstas, véase a tal efecto la pornosolicalización
como instrumento de enseñanza del imperio del agrado, de agresiones sexuales y
de relaciones afectivas tóxicas y jerarquizadas (Roldán-Gutiérrez, 2022;
Díaz-Hernández, 2025).
Abordar el fenómeno de la manosfera desde la alfabetización digital feminista no solo
implica entender desde la perspectiva de género qué dicen y cuáles son sus
discursos, sino también cómo los dicen, en qué contextos, qué narrativas
visuales utilizan y de qué manera operan técnicamente para reclutar y
radicalizar (uso de lenguaje pseudocientífico; uso de contenidos provocadores
como cebo; apropiación del victimismo…).
Contribución de los autores
Las autoras han realizado el
trabajo en colaboración en todas sus fases, tanto en la investigación como en la
redacción de la contribución: Conceptualización; adquisición de financiación;
metodología; supervisión, redacción—preparación del borrador original y; redacción—revisión
y edición.
Financiación
Este estudio ha sido
financiado por MICIU/AEI /10.13039/ 501100011033 (Agencia Estatal de
Investigación, Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades) y fondos
FEDER (Unión Europea), código de proyecto PID2021-122206NB-I00.
Material complementario
No
Aprobación ética
Declaración
del Comité de Ética: El estudio se realizó de acuerdo con la Declaración de
Helsinki, aprobada por el Comité de Ética de Investigación de la Universidad de
Sevilla (código de protocolo PEIBA 2083-N-23; fecha de aprobación: 05/03/2024).
Conflicto de interés
No
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[1] La procedencia
teórica de cada una de las categorías se indica en la tabla con la siguiente numeración:
1. Procedente de Crosas-Remón y Medina-Bravo (2019); 2. Procedente de
Villar-Aquilés y Pecour-Gracia (2021); 3. Adaptación propia a partir de
Crosas-Remón y Medina-Bravo (2029); 4. Adaptación propia a partir de
Villar-Aquilés y Pecourt-Gracia (2021); 5. Categoría de creación nueva ad hoc.
[2]
Todas las imágenes de este apartado han sido extraídas de la red social X.