Actitudes positivas, desigualdades persistentes: Análisis crítico de las percepciones de género sobre Inteligencia Artificial en educación superior peruana

 

 

Positive attitudes, persistent inequalities: Critical analysis of gender perceptions about Artificial Intelligence in Peruvian higher education

 

 

 

 Julio Postigo-Zumarán. Universidad de San Martín de Porres. Perú.

 León Maximiliano Cutipa-Murga. Universidad Tecnológica del Perú. Perú.

 Jorge Polanco-Argüelles. Universidad Tecnológica del Perú. Perú.

 Julio César Huamani-Cahua. Universidad de San Martín de Porres. Perú.

 

 

 

 

 

Recibido: 2026-03-07; Revisado: 2026-03-12; Aceptado: 2026-04-27; Publicado: 2026-09-01

 

 

Cómo citar este artículo:

Postigo-Zumarán, J., Cutipa-Murga, L.M., Polanco-Argüelles, J., Huamani-Cahua, J.C. (2026). Actitudes positivas, desigualdades persistentes: Análisis crítico de las percepciones de género sobre Inteligencia Artificial en educación superior peruana [Positive attitudes, persistent inequalities: Critical analysis of gender perceptions about Artificial Intelligence in Peruvian higher education]. Pixel-Bit, Revista de Medios y Educación, 77, Art. 6. https://doi.org/10.12795/pixelbit.120494

 

 

 

RESUMEN

La creciente integración de la inteligencia artificial en la educación superior requiere comprender las actitudes del estudiantado hacia esta tecnología, especialmente en contextos latinoamericanos donde la investigación es escasa y los instrumentos de medición carecen de validación cultural. Este estudio analizó las diferencias de género en las actitudes hacia la IA en 1,912 estudiantes universitarios de Arequipa, Perú, utilizando la escala AIAS-4 adaptada al español. Se aplicaron análisis factorial exploratorio (n=1,136) y confirmatorio (n=776), confirmando una estructura unidimensional con propiedades psicométricas adecuadas (α=.884; CFI=.991; RMSEA=.076). Los resultados revelaron que las estudiantes mujeres presentan actitudes significativamente más positivas hacia la IA que los hombres (M=3.15 vs. M=2.97; p<.001; d=0.204), contradiciendo patrones reportados en contextos europeos y asiáticos. Se observó además una tendencia descendente en actitudes positivas conforme avanza el año académico. Estos hallazgos evidencian una paradoja crítica: actitudes favorables coexisten con subrepresentación estructural femenina en el campo tecnológico. Se discuten las implicaciones para el diseño de políticas educativas con perspectiva de género que promuevan participación equitativa en inteligencia artificial.

 

ABSTRACT

The growing integration of artificial intelligence in higher education requires understanding student attitudes toward this technology, particularly in Latin American contexts where research is scarce and measurement instruments lack cultural validation. This study analyzed gender differences in attitudes toward AI among 1,912 university students from Arequipa, Peru, using the AIAS-4 scale adapted to Spanish. Exploratory (n=1,136) and confirmatory (n=776) factor analyses confirmed a unidimensional structure with adequate psychometric properties (α=.884; CFI=.991; RMSEA=.076). Results revealed that female students present significantly more positive attitudes toward AI than males (M=3.15 vs. M=2.97; p<.001; d=0.204), contradicting patterns reported in European and Asian contexts. A descending trend in positive attitudes as the academic year progresses was also observed. These findings reveal a critical paradox: favorable attitudes coexist with structural female underrepresentation in the technological field. Implications for designing gender-sensitive educational policies that promote equitable participation in artificial intelligence are discussed.

 

PALABRAS CLAVES · KEYWORDS

Inteligencia artificial; Educación superior; Género; Tecnología educativa; Alfabetización digital · Artificial intelligence; Higher education; Gender; Educational technology; Digital literacy.

 

 

 

1.    Introducción

La inteligencia artificial (IA) se ha establecido como un agente fundamental de transformación en varias dimensiones de la vida contemporánea, incluida la educación superior, donde se está integrando progresivamente en la enseñanza, el aprendizaje y la gestión académica (Bond et al., 2024). En América Latina, la utilización de la IA en la educación superior avanza en medio de oportunidades de innovación pedagógica y desafíos estructurales relacionados con la infraestructura tecnológica, la formación de los docentes y las diferencias en el acceso (Fernández-Miranda et al., 2024; Salas-Pilco & Yang, 2022; Heredia Pérez et al., 2025; Aviles-Valenzuela et al., 2025). En cuanto al contexto peruano, investigaciones recientes evidencian que la producción científica sobre IA en la educación superior representa solo el 2% del total de publicaciones en el mundo, reflejando una notable asimetría con respecto a países como China y Estados Unidos (Contreras & Olaya, 2025; Tapullima Mori et al., 2024), y persistentes brechas infraestructurales que obstaculizan la democratización del acceso a estas tecnologías (Contreras & Olaya, 2025).

El subcampo más reciente y con mayor prominencia en la IA es la Inteligencia Artificial Generativa, la cual ha tenido un auge significativo con el desarrollo de herramientas como ChatGPT, Gemini y Copilot, que son capaces de crear texto e imágenes y generar código a través de algoritmos de aprendizaje automático (Jovanović & Campbell, 2022; Chiu, 2024). Las oportunidades que la IAGen ofrece para la personalización del aprendizaje, la gestión del conocimiento y la estimulación de la creatividad son innegables (Jovanović & Campbell, 2022; Peres et al., 2023). Por otro lado, han surgido interrogantes de carácter ético y académico que repercuten en la originalidad de los trabajos, la mejora del pensamiento crítico y la protección de la integridad académica (Bittle & El-Gayar, 2025; García-López & Trujillo-Liñán, 2025; Kofinas et al., 2025).

Un aspecto clave en la implementación de estas tecnologías emergentes es el análisis de las actitudes de los estudiantes hacia la IA, que implican disposiciones cognitivas, afectivas y conductuales que predisponen la aceptación, el compromiso y la apreciación crítica de tales herramientas (Katsantonis & Katsantonis, 2024; Sultana et al., 2025). La literatura internacional sobre las diferencias de género en las actitudes hacia la IA presenta hallazgos heterogéneos y, en ocasiones, contradictorios. Mientras algunos estudios no encuentran diferencias significativas entre hombres y mujeres (Purificato et al., 2023; Hajam & Gahir, 2024), otros documentan que los hombres muestran actitudes más positivas, mayor frecuencia de uso y menor ansiedad tecnológica ante la IA (Stöhr et al., 2024; Russo et al., 2025; Ofosu-Ampong, 2024). Esta tendencia se ha documentado principalmente en contextos europeos y asiáticos, donde las mujeres tienden a percibir las herramientas de IA como más complejas y menos útiles para sus necesidades académicas (Beig & Qasim, 2023). Investigaciones recientes sugieren además que la ansiedad ante la IA opera como variable mediadora en esa relación: son las mujeres quienes reportan niveles más elevados de este constructo, lo que podría explicar parte de las diferencias actitudinales observadas (Russo et al., 2025). En cuanto al uso concreto de herramientas generativas, los hombres recurren a plataformas como ChatGPT con mayor frecuencia y para una gama más amplia de tareas académicas (Stöhr et al., 2024; Møgelvang et al., 2024). Este cuerpo de evidencia, construido casi en su totalidad fuera de América Latina, deja abierta una pregunta relevante: si estos patrones responden a algo universal o si están condicionados por factores culturales, económicos e institucionales que varían según el contexto.

En este contexto, la evidencia empírica sobre las diferencias de género en las actitudes hacia la IA en la América Latina y, en especial, en el Perú, es escasa y fragmentaria, lo que imposibilita reconocer patrones regionales y evidencia la brecha importante en la literatura especializada. La mayoría de investigaciones han observado generalidades sobre la incorporación de tecnologías, dejando en el olvido la dimensión de género en la crítica apropiación de la IAGen (Frumin et al., 2026;  Valdivieso & González, 2025; Ancheta-Arrabal et al., 2021). Esta laguna en el conocimiento es preocupante debido a que las inequidades de género en la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) continúan en la región, y solo una de cada tres científicas es mujer y en los niveles académicos superiores esa proporción sigue en descenso (UNESCO, 2024).

Este estudio se presenta como una respuesta a la laguna de conocimiento anterior. Una de las finalidades es contribuir al análisis de las diferencias de género en las actitudes hacia la inteligencia artificial en estudiantes universitarios de Arequipa, Perú, a partir de la escala AIAS-4 (Grassini, 2023) en su versión adaptada para el contexto latinoamericano. La investigación se inscribe en el área de estudios de las Tecnologías Emergentes y la Inteligencia Artificial Crítica, particularmente en el eje de la inteligencia artificial y la reproducción de desigualdades estructurales en el ámbito educativo.

Esta perspectiva crítica se vuelve particularmente pertinente porque las actitudes individuales hacia la tecnología no operan en un vacío social, sino que están situadas dentro de marcos institucionales, culturales y económicos que moldean el acceso, la formación y las oportunidades profesionales (Cai et al., 2017; Li et al., 2025). Por lo tanto, incluso si los estudiantes tienen actitudes positivas hacia la IA, tales disposiciones no conducen necesariamente a un compromiso equitativo en el diseño, desarrollo y gobernanza de sistemas de inteligencia artificial. Esto explica la necesidad de interrogar críticamente la relación entre actitudes favorables y desigualdades persistentes, evitando la lectura sin perspectiva crítica, de que disposiciones psicológicamente positivas se asumen como suficientes para superar barreras estructurales de género en un determinado campo tecnológico.

El objetivo principal de este estudio es analizar las diferencias de género en las actitudes hacia la inteligencia artificial en estudiantes universitarios de Arequipa, Perú. Como objetivos secundarios, se examinan las diferencias según área de conocimiento y año académico, lo que permite situar el hallazgo central dentro de las condiciones académicas concretas de la muestra y valorar en qué medida las actitudes hacia la IA varían en función del trayecto formativo de los estudiantes.

 

2. Metodología

2.1. Diseño de investigación

Este estudio adoptó un enfoque cuantitativo descriptivo-comparativo con un diseño no experimental transversal (Ato et al., 2013). La recolección de datos ocurrió en un único momento durante el año académico 2025. Cabe precisar que el diseño transversal adoptado permite establecer diferencias entre grupos en un momento determinado y examinar asociaciones entre variables, pero no habilita inferencias sobre direccionalidad ni causalidad (Ato et al., 2013).

Dado que el instrumento utilizado (AIAS-4 de Grassini, 2023) fue originalmente desarrollado en contexto noruego con una escala de 10 puntos, y considerando que requería adaptación lingüística y psicométrica al contexto latinoamericano, se incorporaron procedimientos de validación de contenido y análisis factorial exploratorio como pasos previos al análisis comparativo. Estos procedimientos de validación no constituyen el objetivo principal del estudio, sino que garantizan la confiabilidad de los hallazgos sobre diferencias de género que se reportan.

 

2.2. Participantes

La población de referencia estuvo constituida por estudiantes universitarios de pregrado matriculados en instituciones de educación superior de Arequipa, segunda ciudad más poblada del Perú y principal centro universitario del sur del país. La muestra se obtuvo en una institución universitaria privada de la ciudad, seleccionada por accesibilidad y por contar con programas académicos en las tres áreas de conocimiento consideradas en el estudio. Los datos se recogieron directamente en aulas durante horarios regulares de clase; la participación fue voluntaria en todos los casos. La muestra inicial quedó conformada por 1,945 estudiantes; tras excluir 33 casos por género no especificado o cuestionarios incompletos, la muestra analítica final fue de N = 1,912 participantes.

La distribución por género fue relativamente equilibrada, con 905 hombres (47.3%) y 1,007 mujeres (52.7%). En cuanto a las áreas de estudio, la muestra se distribuyó de la siguiente manera: Área 1 (n = 373, 19.5%), Área 2 (n = 997, 52.1%) y Área 3 (n = 542, 28.4%). La distribución por año académico mostró una mayor concentración en los ciclos intermedios y avanzados: primer año (n = 200, 10.5%), segundo año (n = 240, 12.5%), tercer año (n = 293, 15.3%), cuarto año (n = 342, 17.9%), quinto año (n = 607, 31.7%) y sexto año (n = 230, 12.0%). Las edades variaron de 18 a 28 años (M = 21.76, SD = 2.23).

Los criterios de inclusión abarcan: (a) estar matriculado en la institución en el año académico 2025, (b) aceptar voluntariamente participar en el estudio mediante un consentimiento informado, y (c) haber respondido en su totalidad el cuestionario. Se excluyó a los casos que presentaron respuestas incompletas, respuestas duplicadas o patrones de respuesta que no sean válidos.

El muestreo intencional se adoptó por razones de viabilidad operativa y pertinencia temática: garantizó el acceso a grupos con distintos perfiles académicos —por área y año de formación— dentro de una institución que concentra programas representativos del sistema universitario privado arequipeño. Este diseño no permite afirmar representatividad estadística respecto al conjunto de la población universitaria de Arequipa, pero sí proporciona una muestra amplia y heterogénea que resulta adecuada para los objetivos comparativos del estudio.

 

2.3. Instrumento

Para medir las actitudes hacia la inteligencia artificial se utilizó la escala AIAS-4, desarrollada y validada por Grassini (2023) con 1,946 participantes noruegos. La escala consta de cuatro ítems que evalúan la actitud general hacia la IA desde una perspectiva unidimensional. Su selección se fundamentó en tres criterios: la brevedad del instrumento, que permite su administración en contextos de aula sin interrumpir la dinámica de clase; la replicabilidad de su estructura unidimensional en distintos contextos culturales, lo que facilita la comparación entre estudios; y el hecho de que sus ítems no presuponen familiaridad técnica con sistemas de IA, lo que lo hace adecuado para poblaciones con perfiles de formación heterogéneos. Para el presente estudio se aplicó la versión de cinco ítems con el propósito de evaluar empíricamente el comportamiento del ítem adicional en el contexto peruano. El instrumento fue adaptado mediante traducción-retro traducción al español y ajuste de la escala de respuesta original —de 10 puntos— a formato Likert de cinco puntos (1 = Totalmente en desacuerdo a 5 = Totalmente de acuerdo), siguiendo prácticas comunes en investigación educativa latinoamericana (Lloret-Segura et al., 2014).

 

2.4. Procedimiento

El estudio fue aprobado por las autoridades académicas de la institución y siguió los principios éticos de la Declaración de Helsinki. Todos los participantes recibieron información sobre los objetivos del estudio, el carácter voluntario de su participación, la confidencialidad de los datos y su derecho a retirarse en cualquier momento. El proceso de recolección y análisis se desarrolló en tres fases secuenciales.

Fase 1: Adaptación y validación de contenido. Cinco jueces expertos en educación, psicología y tecnología educativa evaluaron cada ítem en tres dimensiones (claridad, coherencia y relevancia). Se calculó el coeficiente V de Aiken para cuantificar el grado de acuerdo, considerando valores V ≥ .70 como aceptables (Aiken, 1980; Merino-Soto, 2023). Los resultados mostraron valores superiores a .72 en todas las dimensiones, confirmando la validez de contenido del instrumento adaptado.

Fase 2: Aplicación y validación de constructo. El cuestionario se administró de forma presencial en horarios regulares de clase, con un tiempo promedio de respuesta de cinco minutos. Para la validación de constructo, la muestra analítica (N = 1,912) se dividió aleatoriamente en dos submuestras independientes: la primera (n = 1,136; 59.4%) se utilizó en el Análisis Factorial Exploratorio (AFE) y la segunda (n = 776; 40.6%) en el Análisis Factorial Confirmatorio (AFC), conforme al procedimiento de validación en dos etapas recomendado para instrumentos de nueva adaptación (Lloret-Segura et al., 2014). El AFE, ejecutado en Jamovi 2.3, identificó una estructura unidimensional que explicó el 64% de la varianza total. El ítem 5, formulado en sentido inverso sobre la percepción de amenaza de la IA, mostró una carga factorial negativa moderada (−.45), comportamiento que replica el reportado en la validación original de Grassini (2023), por lo que fue excluido del puntaje compuesto. La escala de cuatro ítems resultante presentó indicadores de confiabilidad adecuados (α de Cronbach = .884; ω de McDonald = .886). El AFC, aplicado sobre la segunda submuestra con el estimador MLR, corroboró la estructura unidimensional; los índices de ajuste se reportan en la sección 3.1.3.

Fase 3: Análisis de diferencias de género. Una vez confirmadas las propiedades psicométricas del instrumento, se procedió al análisis comparativo, que constituye el objetivo principal del estudio.

 

2.5. Análisis de datos

Los análisis estadísticos se realizaron utilizando Jamovi versión 2.3 (The jamovi project, 2024). Se calcularon estadísticos descriptivos para caracterizar las actitudes hacia la IA en la muestra total y por subgrupos. Para evaluar las diferencias de género, objetivo central de este estudio, se aplicó la prueba t de Student para muestras independientes, previa verificación de la homogeneidad de varianzas mediante la prueba de Levene. Se calculó el tamaño del efecto mediante la d de Cohen, interpretado según los criterios convencionales: pequeño (d ≈ 0.20), mediano (d ≈ 0.50) y grande (d ≈ 0.80) (Cohen, 2013). Adicionalmente, se exploraron diferencias según área de conocimiento y año académico mediante análisis de varianza (ANOVA) de un factor, complementado con pruebas post hoc de Tukey cuando el estadístico F resultó significativo.

Previo al análisis comparativo, se verificaron los supuestos estadísticos requeridos. La independencia de las observaciones quedó garantizada por el diseño del estudio: cada participante respondió el cuestionario en una única ocasión y de forma individual, sin posibilidad de influencia entre respuestas. Respecto a la normalidad, si bien las pruebas de Kolmogorov-Smirnov resultaron estadísticamente significativas —resultado esperable con muestras superiores a 1,000 casos, donde estas pruebas detectan desviaciones triviales— la inspección visual de los histogramas y gráficos Q-Q mostró distribuciones aproximadamente simétricas en ambos grupos. Dado que el tamaño muestral es amplio (n > 300 por grupo), el teorema central del límite garantiza la aproximación de las medias muestrales a la distribución normal, lo que justifica el uso de pruebas paramétricas (Field, 2018; Pallant, 2020).

La Figura 1 sintetiza el modelo de investigación, identificando la variable dependiente, la variable independiente, las covariables controladas en el análisis multivariado y las submuestras empleadas en las fases de validación psicométrica.

Figura 1

Modelo de investigación

Nota. Las flechas sólidas indican relaciones analizadas; las flechas discontinuas indican variables controladas o procedimientos de validación. AFE = Análisis Factorial Exploratorio; AFC = Análisis Factorial Confirmatorio; α = alfa de Cronbach; η²p = eta cuadrado parcial.

Con el fin de examinar si la diferencia de género en las actitudes hacia la IA se mantiene al controlar el efecto de las variables académicas disponibles, se realizó un análisis de covarianza (ANCOVA) con el puntaje total como variable dependiente, el género y el área de conocimiento como factores entre sujetos, y el año académico como covariable continua. Se empleó la suma de cuadrados Tipo II para obtener los efectos independientes de cada predictor, lo que permite evaluar la contribución de cada variable controlando el resto.

 

3. Resultados

Los resultados se organizan en cinco apartados: propiedades psicométricas del instrumento adaptado, diferencias de género en las actitudes hacia la IA —objetivo central del estudio—, diferencias según área de conocimiento y año académico como análisis complementarios, el análisis multivariado mediante ANCOVA, y una síntesis de los hallazgos más relevantes.

 

3.1. Propiedades psicométricas del instrumento adaptado

3.1.1. Validez de contenido

El análisis de validez de contenido mediante juicio de expertos reveló valores adecuados del coeficiente V de Aiken para los cinco ítems evaluados. Todos los ítems alcanzaron valores superiores al criterio establecido (V ≥ .70), confirmando claridad, coherencia y relevancia adecuadas. El ítem 5 (formulación inversa sobre amenaza de la IA) presentó los valores más bajos (V = .75) pero fue considerado aceptable para continuar con el análisis factorial exploratorio (véase Tabla 1).

Tabla 1

Coeficientes V de Aiken por ítem y dimensión (n = 5 jueces expertos

Ítem

Claridad

Coherencia

Relevancia

V Promedio

1

.88

.92

.90

.90

2

.92

.88

.92

.91

3

.84

.90

.88

.87

4

.90

.92

.94

.92

5

.76

.72

.78

.75

Nota. Todos los valores superan el punto de corte recomendado (V ≥ .70). El ítem 5 corresponde a "La IA es una amenaza para los humanos" (formulación inversa).

 

3.1.2. Análisis Factorial Exploratorio

Previo al Análisis Factorial Exploratorio (AFE), se verificaron los supuestos de factorabilidad. La prueba de esfericidad de Bartlett resultó estadísticamente significativa (χ² = 3847.65, gl = 10, p < .001), y la medida de adecuación muestral Kaiser-Meyer-Olkin (KMO) alcanzó un valor de .819. El método de extracción de ejes principales con rotación oblimin identificó un único factor que explicó el 64.16% de la varianza total, muy superior al segundo factor (13.64%), confirmando la estructura unidimensional. Los cuatro primeros ítems presentaron cargas factoriales superiores a .80, mientras que el ítem 5 mostró una carga factorial negativa moderada (−.453) y comunalidad baja (.205), replicando el comportamiento reportado en la validación original de Grassini (2023), por lo que fue excluido del puntaje final.

La Tabla 2 confirma la adecuación de la matriz de correlaciones para el análisis factorial. El valor KMO de .819 indica una correlación parcial satisfactoria entre los ítems, superando el umbral mínimo recomendado de .70 (Kaiser, 1974). La prueba de Bartlett resultó significativa, lo que descarta la hipótesis de una matriz de identidad y valida la pertinencia del análisis.

Tabla 2

Matriz de correlaciones policóricas entre ítems

 

Ítem 1

Ítem 2

Ítem 3

Ítem 4

Ítem 5

Ítem 1

1.000

Ítem 2

.724**

1.000

Ítem 3

.685**

.698**

1.000

Ítem 4

.708**

.739**

.712**

1.000

Ítem 5

−.342**

−.368**

−.329**

−.385**

1.000

Nota. **p < .001. El ítem 5 presenta correlaciones negativas debido a su formulación inversa.

 

La Tabla 3 presenta las cargas factoriales y comunalidades, donde el ítem 5 mostró comportamiento inverso consistente con la validación original (Grassini, 2023).

Tabla 3

Autovalores y varianza explicada en el AFE

Factor

Autovalor

% Varianza

% Acumulado

1

3.208

64.16%

64.16%

2

0.682

13.64%

77.80%

3

0.421

8.42%

86.22%

4

0.368

7.36%

93.58%

5

0.321

6.42%

100.00%

Nota. El primer factor explica más de cuatro veces la varianza del segundo factor, confirmando la estructura unidimensional.

 

La Tabla 4 detalla la varianza explicada, confirmando que el primer factor predomina ampliamente sobre los restantes.

Tabla 4

Cargas factoriales y comunalidades del AFE

Item

Contenido

Carga

h²

Unicidad

1

La IA mejorará mi vida

.856

.733

.267

2

La IA mejorará mi trabajo

.879

.773

.227

3

Usaré tecnología de IA en el futuro

.831

.691

.309

4

La IA es positiva para la humanidad

.862

.743

.257

5

La IA es una amenaza para los humanos

−.453

.205

.795

Nota. Método de extracción: Ejes principales. h² = comunalidad; Unicidad = 1 − h². Las cargas factoriales > .70 se consideran excelentes (Hair et al., 2019).

 

3.1.3. Análisis Factorial Confirmatorio

Se llevó a cabo Análisis Factorial Confirmatorio (AFC), con el estimador MLR en el 40.6% de la muestra aleatoria (n = 776). Los índices de ajuste del modelo unidimensional de cuatro ítems fueron extraordinarios, el CFI = .991 y el TLI = .973 rebasan el umbral de .95 (Hu & Bentler, 1999), el SRMR de .018 se encuentra muy por debajo del criterio de .08, y el RMSEA de .076 llegó a la zona de ajuste aceptable, considerando que los grados de libertad se encuentran reducidos (Kenny et al., 2015). Todas las cargas factoriales estandarizadas fueron significativas (p < .001) y superiores a .79.

El cociente χ²/gl resultó elevado (6.42), resultado esperado dado el tamaño muestral amplio, que hace a este estadístico sensible a desviaciones triviales. Los índices CFI, TLI y SRMR, más robustos ante este efecto, confirman el ajuste adecuado del modelo (ver Tabla 5).

Tabla 5

Índices de bondad de ajuste del modelo AFC

Índice

Valor obtenido

Valor recomendado

Interpretación

χ²

12.84

gl

2

p

.002

> .05

Significativo

χ²/gl

6.42

< 3.00

Elevado (sensible al N)

RMSEA

.076

< .08

Aceptable

IC 90% RMSEA

[.038, .120]

límite sup. < .10

Aceptable

CFI

.991

> .95

Excelente

TLI

.973

> .95

Excelente

SRMR

.018

< .08

Excelente

PCLOSE

.070

> .05

Marginal

Nota. gl = grados de libertad; RMSEA = error cuadrático medio de aproximación; IC 90% = intervalo de confianza del 90%; CFI = índice de ajuste comparativo; TLI = índice de Tucker-Lewis; SRMR = raíz cuadrada media residual estandarizada; PCLOSE = prueba de ajuste estrecho de RMSEA. Criterios según Hu & Bentler (1999), Browne & Cudeck (1992) y Kline (2015).

 

La Tabla 6 presenta las cargas estandarizadas del AFC, todas significativas (p < .001), convergentes con los resultados del AFE.

Tabla 6

Cargas factoriales estandarizadas del modelo AFC

Ítem

Contenido

λ

EE

z

p

R²

1

La IA mejorará mi vida

.842

.019

44.32

< .001

.709

2

La IA mejorará mi trabajo

.867

.017

50.99

< .001

.752

3

Usaré tecnología de IA en el futuro

.798

.022

36.27

< .001

.637

4

La IA es positiva para la humanidad

.851

.018

47.28

< .001

.724

Nota. λ = carga factorial estandarizada; EE = error estándar; z = estadístico z; R² = varianza explicada del ítem por el factor latente.

 

3.1.4. Confiabilidad

La confiabilidad del instrumento fue evaluada mediante el α de Cronbach y el ω de McDonald. Ambos coeficientes superaron el criterio de .70 recomendado, alcanzando valores de .884 y .886 respectivamente. La Varianza Media Extraída (AVE = .711) superó el umbral de .50, evidenciando validez convergente (Fornell & Larcker, 1981). Las correlaciones ítem-total corregidas oscilaron entre .726 y .798, con el α oscilando entre .837 y .865 si se elimina cualquier ítem, confirmando la consistencia interna adecuada del instrumento (véase Tabla 7).

Tabla 7

Indicadores de confiabilidad de la escala AIAS-4 adaptada

 

Ítem

Valor

Interpretación

α de Cronbach

.884

Bueno

 

α ordinal

.891

Bueno

 

ω de McDonald

.886

Bueno

 

Varianza Media Extraída (AVE)

.711

Adecuada (> .50)

Nota. El α ordinal se calcula con correlaciones policóricas, apropiado para ítems ordinales. El AVE representa la proporción promedio de varianza explicada por el factor.

 

3.2. Diferencias de género en actitudes hacia la inteligencia artificial

Una vez confirmadas las propiedades psicométricas del instrumento, se procedió al análisis de las diferencias de género, que constituye el objetivo central de este estudio. Los grupos fueron relativamente equilibrados en tamaño, con una ligera mayoría de mujeres (52.7%). La edad promedio fue similar en ambos grupos, sin diferencias estadísticamente significativas (t = 0.83, p = .407).

Los resultados muestran que las mujeres obtuvieron puntuaciones promedio más altas (M = 3.15, DE = 0.81) en comparación con los hombres (M = 2.97, DE = 0.97), indicando actitudes significativamente más positivas hacia la IA en el grupo femenino. Los hombres presentaron mayor dispersión en sus respuestas (DE = 0.97 vs. 0.81), sugiriendo mayor heterogeneidad en las actitudes dentro de este grupo (véase tabla 9).

Tabla 8

Indicadores de confiabilidad de la escala AIAS-4 adaptada

Variable

Hombres
(n = 905)

Mujeres
(n = 1,007)

Total
(N = 1,912)

Edad M (DE)

21.68 (2.19)

21.83 (2.26)

21.76 (2.23)

Área de conocimiento

  Área 1 n (%)

129 (14.3%)

244 (24.2%)

373 (19.5%)

  Área 2 n (%)

579 (64.0%)

418 (41.5%)

997 (52.1%)

  Área 3 n (%)

197 (21.8%)

345 (34.3%)

542 (28.4%)

Año académico

  Año 1-2 n (%)

193 (21.3%)

247 (24.5%)

440 (23.0%)

  Año 3-4 n (%)

295 (32.6%)

340 (33.8%)

635 (33.2%)

  Año 5-6 n (%)

417 (46.1%)

420 (41.7%)

837 (43.8%)

Nota. M = Media; DE = Desviación estándar.

 

La prueba de Levene indicó heterogeneidad de varianzas entre los grupos (F = 15.24, p < .001), por lo que se reportan los estadísticos ajustados para varianzas desiguales (corrección de Welch). Los resultados revelaron diferencias estadísticamente significativas (t = −4.48, gl = 1714.89, p < .001), con un tamaño del efecto pequeño-mediano según el criterio de Cohen (d = 0.204), con intervalo de confianza del 95%: [−0.26, −0.10] (véase Tabla 10). Estos resultados indican que las estudiantes mujeres presentan actitudes significativamente más positivas hacia la inteligencia artificial que los estudiantes hombres, contradiciendo los patrones reportados en la literatura internacional donde típicamente los hombres muestran actitudes más favorables hacia las tecnologías emergentes.

Tabla 9

Estadísticos descriptivos de actitudes hacia la IA por género

Género

N

M

DE

Mín

Máx

IC 95%

Hombres

905

2.97

0.97

1.00

5.00

[2.91, 3.04]

Mujeres

1,007

3.15

0.81

1.00

5.00

[3.10, 3.20]

Total

1,912

3.07

0.89

1.00

5.00

[3.03, 3.11]

Nota. M = Media; DE = Desviación estándar; Mín = Mínimo; Máx = Máximo; IC 95% = Intervalo de confianza del 95%.

La Tabla 10 reporta los estadísticos inferenciales, con corrección de Welch por heterogeneidad de varianzas (F = 15.24, p < .001).

Tabla 10

Prueba t de Student para diferencias de género en actitudes hacia la IA

Variable

Levene

t

gl

p

Dif. Medias

Actitudes hacia IA

F = 15.24***

−4.48

1714.89

< .001

−0.18

IC 95% de la diferencia: [−0.26, −0.10]

Nota. gl = grados de libertad; Dif. = Diferencia; d Cohen = tamaño del efecto; IC 95% = Intervalo de confianza del 95%. ***p < .001.

 

3.3. Diferencias por área de conocimiento

El análisis de varianza ANOVA reveló diferencias estadísticamente significativas entre las áreas (F (2, 1909) = 4.28, p = .014, η² = .004). Sin embargo, el tamaño del efecto fue muy pequeño (η² < .01), sugiriendo que el área de conocimiento explica menos del 1% de la variabilidad en las actitudes hacia la IA. Las pruebas post hoc de Tukey indicaron que las diferencias significativas se encontraban únicamente entre Área 2 y Área 3 (p = .012).

 

3.4. Diferencias por año académico

El análisis de varianza ANOVA confirmó diferencias estadísticamente significativas entre los años académicos (F (5, 1906) = 4.92, p < .001, η² = .013). Las pruebas post hoc de Tukey revelaron que los estudiantes de quinto y sexto año presentaban actitudes significativamente menos positivas que los de primer a cuarto año (p < .05), sugiriendo una tendencia descendente en actitudes positivas conforme avanza la formación académica.

Tomados en conjunto, los resultados sitúan al género como el predictor más consistente de las actitudes hacia la IA en esta muestra, con una dirección que va a contracorriente de lo reportado en la literatura internacional. El área de conocimiento y el año académico contribuyen explicaciones adicionales, aunque de magnitud mínima. Que las actitudes sean relativamente homogéneas entre disciplinas sugiere que la valoración de la IA no depende tanto de la carrera que se estudia como de otros factores que este diseño no alcanza a capturar.

 

3.5. Análisis multivariado: ANCOVA

Para evaluar si las diferencias de género se mantienen al controlar simultáneamente las variables académicas disponibles, se estimó un modelo ANCOVA con el puntaje total AIAS-4 como variable dependiente, el género y el área de conocimiento como factores entre sujetos, y el año académico como covariable continua. Los resultados confirmaron que el efecto del género persiste tras el ajuste por ambas variables: F (1, 1905) = 15.67, p < .001, η²p = .008, con medias ajustadas de M = 3.13 en mujeres y M = 2.96 en hombres. El año académico mostró un efecto significativo independiente (F (1, 1905) = 5.18, p = .023, η²p = .003). El área de conocimiento, en cambio, no resultó significativa al controlar el año académico (F (2, 1905) = 0.51, p = .603, η²p < .001), lo que sugiere que las diferencias entre áreas observadas en el análisis univariado previo podrían ser atribuibles, al menos en parte, a la distribución desigual de estudiantes por año académico entre programas. El modelo explica el 1.5% de la varianza total (R² = .015) (véase Tabla 11).

Tabla 11

Resultados del ANCOVA: Actitudes hacia la IA en función del género, controlando área de conocimiento y año académico

Fuente

SC

gl

F

p

η²p

Género (Sexo)

12.26

1

15.67

< .001

0.008

Área de conocimiento

0.79

2

0.51

0.603

< .001

Año académico

4.05

1

5.18

0.023

0.003

Residual

1490.91

1905

Nota. SC = suma de cuadrados tipo II; gl = grados de libertad; η²p = eta cuadrado parcial. Media ajustada mujeres: M = 3.13; media ajustada hombres: M = 2.96. R² del modelo = .015.

 

4. Discusión y conclusiones

Este estudio analizó las diferencias de género en las actitudes hacia la IA en 1,912 estudiantes universitarios de Arequipa, Perú. Las mujeres obtuvieron puntuaciones significativamente más altas que los hombres en la escala AIAS-4 adaptada (M = 3.15 vs. M = 2.97; p < .001; d = 0.204), diferencia que se mantiene al controlar el área de conocimiento y el año académico (F (1, 1905) = 15.67; p < .001; η²p = .008). Los análisis complementarios revelan además una tendencia descendente en las actitudes positivas conforme avanza la formación académica. Lo que sigue discute qué significa todo esto.

 

4.1. La paradoja de las actitudes positivas y la subrepresentación persistente

Antes de interpretar la dirección del hallazgo, conviene situar su magnitud. La diferencia entre grupos es estadísticamente robusta —replicada tanto en el análisis bivariado como en el modelo multivariado— pero el tamaño del efecto es pequeño (d = 0.20; η²p = .008 en el ANCOVA). Esto significa que el género explica menos del 1% de la varianza en las actitudes hacia la IA, lo que refleja una heterogeneidad individual considerable dentro de cada grupo. En términos prácticos, las distribuciones de hombres y mujeres se superponen ampliamente: la diferencia de 0.18 puntos en una escala de cinco puntos no caracteriza a las mujeres como un grupo homogéneamente favorable ni a los hombres como uno homogéneamente escéptico. Lo que los datos muestran es una tendencia central estadísticamente distinguible, no una diferencia categórica entre géneros.

Un efecto pequeño no es necesariamente un efecto irrelevante: en muestras grandes, como la presente, diferencias modestas pueden ser estadísticamente significativas y, si son consistentes, teóricamente informativas (Ellis, 2010; Ferguson, 2009). La relevancia práctica del hallazgo no reside en la magnitud de la brecha actitudinal, sino en su dirección: que las mujeres muestren actitudes iguales o más favorables hacia la IA que los hombres refuta la hipótesis de que la subrepresentación femenina en el campo tecnológico obedece a un déficit motivacional o actitudinal. Esa es la contribución sustantiva del estudio.

El hallazgo adquiere mayor peso cuando se contrasta con la documentada subrepresentación femenina en el desarrollo, investigación y gobernanza de sistemas de inteligencia artificial. A nivel global, solo una de cada tres científicas es mujer, proporción que disminuye aún más en los niveles superiores de las carreras científicas y en las jerarquías del mundo académico tecnológico (UNESCO, 2024). En el contexto específico de la inteligencia artificial, las mujeres representan una minoría en equipos de desarrollo, publicaciones científicas de alto impacto y posiciones de liderazgo en empresas tecnológicas (Carvajal et al., 2025).

Esta paradoja demanda una interpretación que trascienda las explicaciones psicológicas individuales y que reconozca el papel de las estructuras sociales, económicas e institucionales en la configuración de las trayectorias educativas y profesionales. Las actitudes positivas, aunque necesarias, no son condición suficiente para garantizar la participación equitativa de las mujeres en campos tecnológicos. Como señala la literatura crítica sobre género y tecnología, la "brecha de género digital" no se explica por déficits actitudinales o motivacionales en las mujeres, sino por barreras sistémicas que operan en múltiples niveles: educativo, laboral, cultural y simbólico (Sáinz et al., 2016; Leavy, 2018; Peláez-Sánchez et al., 2023; Singh et al., 2025).

 

4.2. Divergencias con la literatura internacional y especificidades contextuales

Los hallazgos de este estudio contrastan con investigaciones previas realizadas en contextos europeos y asiáticos, donde típicamente se reporta que los hombres presentan actitudes más positivas hacia la IA que las mujeres. Por ejemplo, Møgelvang et al., (2024) documentaron en Noruega que los hombres utilizan chatbots de IA generativa con mayor frecuencia y muestran mayor interés en estas herramientas que sus pares mujeres. Similarmente, Russo et al., (2025) encontraron en Italia que las mujeres reportan niveles más altos de ansiedad ante la IA, lo que se asocia con actitudes menos positivas hacia la tecnología. Ambos hallazgos apuntan en dirección contraria a lo observado en la presente investigación, donde las mujeres arequipeñas obtienen puntuaciones significativamente más altas en la escala AIAS-4. Esta inversión del patrón no es un dato menor: sugiere que las condiciones bajo las cuales hombres y mujeres se relacionan con la IA difieren sustancialmente entre contextos, y que extrapolar los hallazgos europeos al caso latinoamericano sin mediación crítica produce interpretaciones distorsionadas.

Estas discrepancias entre contextos geográficos sugieren que las actitudes hacia la tecnología no responden a un patrón universal, sino que están mediadas por condiciones culturales, educativas y socioeconómicas propias de cada región. En el caso latinoamericano, y particularmente en el Perú, una hipótesis plausible —aunque no verificable con el presente diseño— es que las estudiantes universitarias valoren la inteligencia artificial como un recurso de bajo costo con potencial para compensar desigualdades en el acceso a herramientas académicas. La IA generativa, al ofrecer funcionalidades antes reservadas a contextos con mayor capital educativo, puede generar percepciones distintas a las documentadas en entornos europeos o asiáticos con condiciones de partida diferentes. Establecer si esto efectivamente ocurre requeriría, sin embargo, estudios que incorporen medidas directas de las razones de uso y los significados atribuidos a estas herramientas.

 

4.3. Explicaciones estructurales de la subrepresentación femenina en IA

La paradoja identificada en este estudio —actitudes favorables sin participación equitativa— exige analizar las barreras estructurales que operan más allá de las disposiciones individuales. La literatura identifica al menos cinco mecanismos interrelacionados que perpetúan la subrepresentación femenina en campos tecnológicos: (1) los estereotipos de género en STEM que asocian la competencia técnica con atributos masculinos (Tellhed et al., 2023); (2) la escasez de modelos de rol femeninos en posiciones visibles del campo de la IA (World Economic Forum, 2023); (3) las diferencias en autoeficacia técnica derivadas de la socialización de género (Yau & Cheng, 2012); (4) las prácticas de contratación que reproducen sesgos de género en el sector tecnológico (Alam, 2022); y (5) los propios sistemas de IA que pueden perpetuar y amplificar sesgos de género existentes a través de algoritmos entrenados con datos sesgados (Li et al., 2023).

 

4.4. Implicaciones para políticas educativas y de equidad de género

Los hallazgos de este estudio tienen una implicación directa para el diseño de políticas educativas: si las mujeres ya presentan actitudes favorables hacia la IA, las intervenciones no deben orientarse a modificar disposiciones sino a remover los obstáculos que impiden que esas disposiciones se traduzcan en trayectorias profesionales concretas. Esto desplaza el foco desde la sensibilización —que asume un déficit actitudinal que los datos no confirman— hacia la transformación de condiciones estructurales.

En términos prácticos, las universidades pueden actuar en al menos dos frentes. El primero es curricular: incorporar formación en IA con perspectiva de género no como contenido adicional sino como eje transversal que problematice quién diseña los sistemas, qué sesgos introducen y quién queda excluido de su gobernanza. El segundo es institucional: crear condiciones que reduzcan la brecha entre actitud y participación, a través de programas de mentoría con referentes femeninas en el campo tecnológico, acceso equitativo a recursos computacionales y reconocimiento explícito del trabajo de mujeres en IA dentro de los espacios académicos. Ninguna de estas medidas opera de forma aislada; su eficacia depende de que se implementen de manera articulada y con seguimiento sistemático de resultados.

 

4.5. Hallazgos complementarios y limitaciones

Los análisis complementarios revelaron que el área de conocimiento explica una proporción mínima de la varianza en actitudes hacia la IA (η² = .004), sugiriendo que las percepciones sobre esta tecnología trascienden disciplinas académicas específicas. La tendencia descendente en actitudes positivas, conforme avanzan los años académicos (η² = .013) merece atención y puede interpretarse como efecto de madurez crítica o desilusión ante la brecha entre promesas tecnológicas y realidades del mercado laboral peruano.

El presente estudio tiene cuatro limitaciones que conviene considerar al interpretar los resultados. La más relevante es el diseño transversal. Este tipo de diseño permite identificar diferencias entre grupos en un momento determinado, pero no establece relaciones causales ni permite rastrear cómo evolucionan las actitudes en el tiempo. En consecuencia, las interpretaciones propuestas en la discusión sobre los factores que podrían explicar las diferencias de género tienen carácter plausible, no verificado. Responder esa pregunta requiere diseños longitudinales o experimentales que el presente estudio no puede ofrecer.

Una segunda limitación concierne al enfoque comparativo. Los análisis bivariado y multivariado detectan diferencias entre grupos definidos por género, área y año académico, pero no capturan lo que ocurre dentro de cada grupo ni las interacciones entre variables. El dato de que el género explica menos del 1% de la varianza total es elocuente: los factores no medidos —autoeficacia tecnológica, trayectoria previa de acceso digital, experiencias de discriminación en entornos académicos— tienen un peso considerablemente mayor que las variables demográficas incluidas. Incorporar esos factores como mediadores o moderadores es una agenda pendiente para investigaciones futuras.

El instrumento representa una tercera limitación. El AIAS-4 mide actitudes generales hacia la IA sin discriminar dimensiones más específicas, como la conciencia sobre sesgos algorítmicos o la disposición a participar profesionalmente en el campo. Un instrumento que distinga entre estas dimensiones podría producir un perfil de diferencias de género distinto al aquí reportado. Finalmente, la ausencia de datos cualitativos deja sin respuesta las preguntas sobre el significado que los participantes atribuyen a sus propias respuestas, lo que habría permitido interpretar con mayor profundidad los patrones cuantitativos observados.

En síntesis, este estudio documenta que las estudiantes universitarias peruanas muestran actitudes más positivas hacia la IA que sus pares hombres —un resultado que contrasta con los patrones predominantes en la literatura internacional y que merece atención analítica precisamente por eso. La paradoja no es menor: disposiciones favorables hacia la tecnología coexisten con una subrepresentación femenina persistente en el campo. Esto indica que las actitudes, aunque necesarias, no operan como palanca suficiente para transformar trayectorias profesionales cuando las condiciones estructurales no acompañan. Las universidades, los organismos de política educativa y el sector tecnológico tienen ante sí una pregunta concreta: si las mujeres ya valoran la IA, ¿qué impide que participen en condiciones de igualdad en su diseño, desarrollo y gobernanza? Responder esa pregunta exige investigación longitudinal, pero también decisiones de política educativa que no pueden subordinarse indefinidamente a la acumulación de evidencia empírica.

 

Contribución de los autores     

Conceptualización: Autor1 y Autor4; metodología: Autor1 y Autor2; análisis formal: Autor1 y Autor3; investigación: Autor2, Autor3 y Autor4; redacción—borrador original: Autor1; redacción—revisión y edición: Autor1, Autor2, Autor3 y Autor4; supervisión: Autor1.

 

Financiación

Esta investigación no recibió financiación externa específica.

 

Aprobación ética

El estudio fue aprobado por las autoridades académicas de la institución y siguió los principios éticos de la Declaración de Helsinki. Todos los participantes otorgaron consentimiento informado voluntario.

 

Conflicto de interés

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

 

Declaración de uso de Inteligencia Artificial

Durante la preparación de este manuscrito, los autores utilizaron herramientas de inteligencia artificial generativa (Claude, Anthropic) como apoyo en tareas de mejora de redacción y coherencia textual. Todo el contenido fue revisado, verificado y validado íntegramente por los autores, quienes asumen plena responsabilidad por la integridad científica del trabajo.

 

Disponibilidad de datos depositados

Los datos que sustentan los resultados de este estudio están disponibles bajo solicitud al autor de correspondencia.

 

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